28 de abril de 2017
28 de abril de 2017 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Con la intervención de los fiscales María Eugenia Montero y Juan Manuel Portela
Mar del Plata: condenaron a prisión perpetua a dos ex militares por el homicidio de Ana Lía Magliaro
Alfredo Arrillaga acumula así la quinta pena a prisión perpetua, y Leandro Marquiegui, la segunda. Se les dispuso también la suspensión de jubilación, pensión o retiro. La joven acribillada en la ciudad balnearia había sido llevada desde Capital Federal luego de ser detenida en La Plata y estar en cautiverio más de dos meses, sometida a la tortura.  

Los ex militares Alfredo Manuel Arrillaga y Leandro Edgar Marquiegui, quienes integraban la plana mayor de la Subzona 15 –que tenía su sede en la Agrupación de Artillería de Defensa Aérea (AADA) 601-, fueron condenados este miércoles a prisión perpetua por ser autores directos penalmente responsables por su condición de funcionarios públicos del delito de infracción de deberes especiales, por el homicidio calificado de Ana Lía Magliaro.

La pena dispuesta por los jueces Néstor Parra, Bernardo Bibel y María Claudia Morgese Martín coincidió con lo pedido por los fiscales Juan Manuel Portela y María Eugenia Montero. Además, el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata rechazó los planteos de la defensa oficial de nulidad de las audiencias, de extinción de la acción penal por prescripción y de inconstitucionalidad de las penas de prisión perpetua e inhabilitación absoluta.

A su vez, la condena incluye la suspensión de goce de toda jubilación, pensión o retiro que pudieran percibir. Arrillaga, quien cumple arresto domiciliario en Capital Federal, acumuló de esta manera su quinta condena a prisión perpetua, donde le habían solicitado la suspensión de haberes; mientras que Marquiegui, quien reside en Tigre, suma la segunda perpetua. Ya había sido condenado, como su coimputado, en la causa denominada “Cueva y Comisaría Cuarta”, pero aún esa sentencia no está firme.

La condena incluye la suspensión de goce de toda jubilación, pensión o retiro que pudieran percibir.

Ana Lía Magliaro había sido secuestrada en La Plata el 19 de mayo de 1976, cuando un grupo de civil la sacó de la casa de una amiga donde estaba durmiendo. Estuvo más de dos meses en el centro clandestino de detención conocido como “El Vesubio”. Allí estuvo alojada en el sótano, junto a dos compañeras, en condiciones infrahumanas y siendo sometida a reiteradas sesiones de torturas. Cuando las llevaron a distintas comisarías de Capital Federal la intención era ponerlas a disposición del Poder Ejecutivo Nacional: sus compañeras de cautiverio fueron trasladadas a la cárcel de Devoto, pero a ella un capitán del Ejército la retiró y llevó en avión hasta Mar del Plata. Con vida fue entregada en el AADA 601 y hasta se firmó un recibo al recibirla. La hipótesis que elaboró el MPF fue que creían que Magliaro había participado del ataque al Coronel Rafael Raúl Reyes, entonces jefe de la Subzona 15, y por eso la buscaban.

Casi un mes después, el 2 de septiembre, su cuerpo fue encontrado acribillado en la vía pública, en el barrio Constitución de Mar del Plata. Su cadáver tenía, además de los impactos de bala, signos de haber estado amordazada con cinta adhesiva, hematomas en las muñecas, el pecho y la vagina, y las marcas de la picana eléctrica. Se difundió el caso por los medios y se lo intentó hacer pasar como un enfrentamiento entre las fuerzas conjuntas y “grupos subversivos”.