16 de octubre de 2019
16 de octubre de 2019 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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ATAJO de la villa 31: vinculación con Casa Abierta
Género, bachillerato para adultos y educación popular
El “Bachi” da títulos secundarios a jóvenes y adultos que cursan regularmente durante tres años. Las clases comprenden formación en derechos humanos y prácticas comunitarias. El área de Género del MPF dio allí un taller sobre violencia contra la mujer a un grupo mixto de estudiantes.

Para poder desarrollar su labor jurídica en los barrios donde se encuentran ubicadas las Agencias Territoriales de Acceso a la Justicia del MPF, su equipo de profesionales debe realizar antes un trabajo de inserción comunitaria, para desmentir la histórica creencia popular, que asimila a las fiscalías con las comisarías y al sistema judicial con la punición únicamente. Esa vinculación fraternal con las organizaciones sociales, comunitarias, barriales, deportivas, culturales y estatales que animan la vida en esas barriadas, potencia los trabajos y vuelve más efectiva cada intervención.

En la villa 31 de Retiro un lazo se destaca particularmente: la relación del equipo ATAJO con el Centro Comunitario Casa Abierta. Este espacio surgió en el año 2005, y constituye un vital lugar comunitario dentro de la villa. Cuando fue creado, sus hacedores se propusieron construir un salón de usos múltiples, donde brindar clases de apoyo escolar, dar un servicio de atención primaria a la salud, y promover acciones culturales, que promocionen derechos y aporten herramientas para revertir las problemáticas más acuciantes de la villa.

El Bachillerato Popular es un emprendimiento en sí mismo dentro de Casa Abierta. Se trata de un proyecto educativo y socio cultural que se centra en la educación popular. Un concepto-guía estructura cada clase: el conocimiento se construye de manera horizontal y participativa entre educadores y educandos. En el “Bachi”, como los vecinos y vecinas llaman al espacio, todos son iguales y no hay distinción alguna: se valora especialmente la diversidad cultural y se evitan observaciones por nacionalidad, edad y género.

El Bachi brinda títulos secundarios con reconocimiento oficial a quienes aprueban el plan de estudios propuesto para 3 años de cursada. Las clases se celebran de lunes a jueves, entre las 18 y las 22 horas, y están divididas en 4 áreas. El único requisito es tener 17 años o más, y asistir a las clases con ganas de aprender y enseñar, compartir y participar. Los viernes, en tanto, se realizan las asambleas en las que se toman colectivamente todas las decisiones, y en las que participan los estudiantes de los tres años, más las “parejas pedagógicas”, como se llaman los docentes a cargo de cada área.

El financiamiento del proyecto es autogestionado: venta de comidas en ferias, roperitos, bingos populares, fiestas, más las donaciones, que siempre son bienvenidas en tanto no afecten la autonomía del proyecto y no condicionen en nada los objetivos y el camino trazado.

Asimismo, y debido a que el equipo docente a cargo del Bachillerato cuenta con el debido título habilitante, avalado por el Ministerio de Educación, pero el gobierno porteño no reconoce el sistema de educación popular, los sueldos que el Estado capitalino paga a los maestros y maestras integran un fondo común, con el cual se financian emprendimientos productivos y alientan una solución colectiva al problema del trabajo: una cooperativa textil, Sueños Hilvanados, para la confección de sábanas, y una cooperativa de préstamos, cuyos beneficiarios reciben dinero y al momento de devolver las sumas prestadas, lo hacen con su mano de obra.

Tan importante como resolver la falta de trabajo es tener una voz política dentro de la villa y de cara al resto de la ciudad, y hallar canales de participación creativa e intervención artística. El Frente Juvenil Fuerza Callejera, hijo de la experiencia del Centro Comunitario Casa Abierta, es la manera de cubrir esa necesidad.

Con especial énfasis en la construcción de conocimiento a partir de la realidad concreta que se vivencia en la villa, educadores y educandos debaten, interpelan, juegan y construyen saberes a partir del reconocimiento de los propios derechos vulnerados y de crear herramientas de participación que favorezcan el trabajo comunitario. Para alcanzar tales objetivos, se requiere de varias manos y de mucho compromiso. Por eso cada año el Bachillerato realiza una amplia convocatoria docente, en la que se invita a los y las interesados en sumarse al proyecto educativo.

Taller de género

Rocío Oliva y Dolores Chavallier estan a cargo del área "Salud y Derechos Humanos", correspondiente al segundo año del Bachillerato Popular. Con una fuerte perspectiva de género, el área atraviesa diversas problemáticas que hacen a la salud comunitaria.

La relación entre Casa Abierta y el ATAJO de la villa es fructífera y variada.  En virtud de esa ligazón, el jueves 9 de octubre fue desarrollado un taller de género, surgido de una Mesa organizada previamente en el barrio junto a organizaciones sociales y demás instituciones estatales, producto de una necesidad manifiesta entre los vecinos de la villa 31: cómo intervenir, ayudar, aconsejar a familiares, vecinas y amigas que padecen situaciones de violencia doméstica.

La demanda es específica: reunirse para conocer qué tipo de trabajo realiza cada institución, socializar la información sobre los dispositivos de acción disponibles ante una situación de violencia doméstica, y establecer un diagnóstico lo más exacto posible sobre la magnitud del problema.

Con mucho esfuerzo a la hora de armonizar las agendas de unos y otros, logró realizarse el primer encuentro, dictado por Romina Pzellinsky y Rocío Rodríguez Fortes del Programa sobre Políticas de Género del MPF. Ni la torrencial lluvia que al atardecer de ese jueves caía sobre la ciudad interrumpió el taller, que se extendió hasta las diez menos cuarto de la noche.

Durante la charla, Pzellinsky y Rodríguez Fortes repasaron las funciones institucionales de la Procuración General de la Nación y los desafíos del Programa sobre Políticas de Género. Debido a que los estudiantes habían trabajado previamente en sus clase esa temática y estaban próximos a tratar otras, como "nuevas masculinidades", la charla rondó específicamente sobre la historia de las leyes que protegen a la mujer, los hitos de su lucha colectiva, y los cambios y agregados que fue teniendo cada normativa.

El grupo mixto de estudiantes, compuesto por cinco varones y el doble de mujeres, se mostró muy participativo, seguro a la hora de interpelar las definiciones presentadas, y capaz de arribar a nuevas síntesis grupales sobre el problema de la violencia contra la mujer.