30 de enero de 2023
30 de enero de 2023 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Taller de género en la ONG Casa del Encuentro
“Primero tenemos que amarnos a nosotras mismas”
Treinta mujeres de un comedor comunitario de la villa 1-11-14 asistieron a una actividad de género en la Casa del Encuentro, una ONG que se especializa en esa temática, situada en el barrio de Almagro.

El viernes 29 de mayo unas treinta mujeres pertenecientes a la Agrupación Bartolina Cisa y que se reúnen periódicamente en el comedor comunitario “Mujeres Creando”, de la villa 1-11-14, realizaron un taller en la sede de la Asociación Civil Casa del Encuentro, una ONG situada en el barrio de Almagro.

Las mujeres arribadas desde el Bajo Flores fueron acompañadas, en algunos casos, por sus niños, y los operadores de ATAJO. En el local fueron recibidas por Marianela Noé, Débora Schubert y Carmen Villalba García, psicólogas de la Asociación Civil.

Mientras los niños se distraían en la juegoteca acompañados por el único varón del grupo, Rocío Brandáriz, Fabio Muente, Lisa Blanco Escobar, Pamela Lodola, Vanesa Hinojosa y Laura Duarte, de ATAJO, compartían con las mujeres la actividad.

El primer momento de la charla consistió en un breve repaso que las referentes de La Casa del Encuentro hicieron sobre el funcionamiento de la ONG, y cómo abordan la problemática de género: con psicólogas, trabajadoras sociales y abogadas, y mediante acompañamientos individuales y espacios grupales de reflexión los días viernes. “La vida sin violencia es posible, las mujeres tenemos que empoderarnos”, señaló una de ellas.

Durante la presentación inicial, las mujeres del Bajo Flores hablaban en voz alta. Pero luego, mediante una técnica de caldeamiento, las voces comenzaron a sonar más fuerte y aparecieron las risas.

La actividad propuesta consistió en poner en el centro de la ronda dos afiches, uno de mujer, otro de varón. La mujer quedó simbolizada en el afiche amarillo con un corazón, porque “salimos y brillamos, como el sol”. El verde quedó para los varones, representado con una mano “porque pegan” y una pelota “porque son pelotudos”. La ocurrencia despertó risas y complicidades.

En un segundo momento circuló una canastita con recortes de revistas, de la que cada participante debía elegir una imagen, que luego pegaba en el afiche más conveniente: el amarillo de las mujeres, o el verde de los hombres. El juego logró abrir el debate, y el intercambio de experiencias y miradas. Lo que “es” y lo que “debería ser”, se confundían a medida que cada mujer expresaba lo que le inspiraban las imágenes.

Ante una foto de un paquete de fideos, las mujeres señalaban: “Los hombres deben compartir la cocina”; ante un coche de carrera, “los hombres son apresurados”; una escopeta, “porque a veces no tenemos cómo defendernos”, o “se dejan a veces pegar por el marido. Yo iba con todo para ayudarla y él ya se había ido. Y él después la besa….y ella lo perdona”. “Nosotras no tenemos fuerza física”, justificó otra.

Los comentarios que más se destacaron fueron: “Nosotras las bolivianas no somos de contar, por la vergüenza”; “duele que a una la estén maltratando de esa manera”; “si vas a la comisaría se burlan. No hay  asistencia rápida”; “los comedores deben dar información. El comedor debe brindar ayuda social”, “yo hice la exclusión, ahora. Se puede”. “Es importante pedir ayuda y contar con amigas, compañeras”.

“¿Qué le pasa a la mujer que vuelve?”

Ese fue el disparador para pasar a la nueva instancia de la charla grupal: ponerse en el lugar de las mujeres que, a pesar de los maltratos, regresan con las parejas que las agreden, y debatir sobre la subjetividad de esas mujeres. Las respuestas, contradictorias algunas, no tardaron en aparecer: “Es masoquista”, “es amor”, “amor a los golpes”, “va a aguantar todo”, “debe ser una enfermedad”, “la costumbre”.

Ante la pregunta “¿qué es al amor?”, las mujeres expresaron sentimientos idealizados, siempre contrapuestos a todo tipo de violencia: “Es un sentimiento compartido con otra persona, “primero tenemos que amarnos a nosotras mismas”, “confianza, respeto”, “ir a algún lado ambos”, “apoyarse”, “muchas mujeres confunden el amor con obsesión”, “creen que el hombre demuestra su amor a través de los golpes”, “a veces el hombre es como un hijo para la mujer”.

Para el cierre se aplicó el “Juego del ovillo”: la mujer que lo tenía entre sus manos debía sujetarlo de una punta y arrojarlo a otra compañera, quien al recibirlo lo tomaba con firmeza y lo volvía a tirar a otra. De ese modo, quedó tendida en el centro una red de hilos que se cruzaban y sostenían entre sí a todas las mujeres. Cuando todas tiraban al mismo tiempo de la red, el hilado se tensaba; pero si alguna aflojaba la tensión, la forma se debilitaba. Cuando recibía el ovillo, la mujer debía compartir una reflexión a modo de conclusión antes de devolverlo: “Alegría de haber compartido” y “me llevo el concepto de igualdad de derechos”, fueron las expresiones más escuchadas.

La jornada terminó con un almuerzo preparado en el comedor Mujeres Creando y traído especialmente para la ocasión, compartido entre las mujeres y el equipo de ATAJO en el cercano Parque Rivadavia, mientras los niños jugaban en el césped.