02 de febrero de 2023
02 de febrero de 2023 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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PRIMER ENCUENTRO DEL SEMINARIO SOBRE PREVENCIÓN Y DERECHOS
“¿Un fiscal es malo, o no?”
Con lenguaje directo, y poniendo el acento en las dudas, las inquietudes y las quejas de los adolescentes, el programa ATAJO comenzó junto a los estudiantes de una escuela secundaria de la villa 21-24 el Seminario de Criminología Popular.

Cerca de las diez de la mañana del lunes 22, los estudiantes de 5º año y dos delegados por cada uno de los cursos de 1º a 4º, protagonizaron junto al equipo del Programa ATAJO, el primer encuentro del Seminario de Criminología Popular “Prevención de las Violencias y Acceso a los Derechos”. Desde las 13.30, la experiencia fue replicada con los jóvenes del turno tarde.

La serie de encuentros comenzó con una presentación a cargo del titular del Programa de Acceso a la Justicia, Julián Axat, quien conversó con los alumnos y promovió un rico intercambio acerca de la visión que los estudiantes de esa escuela de la Villa 21-24 tienen sobre el delito, el castigo, el rol de las fuerzas policiales y su noción de Justicia y derechos.

El Seminario fue presentado por la directora de la Escuela de Educación Media Nº 6, Eugenia Cocce, y la docente de Educación Cívica, Gabriela Carpineti. La directora del Bachillerato con orientación en Educación Física, indicó que a través del Seminario se pretende disminuir los grados de violencia que se observan entre los estudiantes. Por eso, los docentes resolvieron convocar a dos adolescentes por cada año de la escuela, para que participen junto a los alumnos más grandes y socialicen luego ante sus compañeros los contenidos a ser abordados en cada encuentro.

“¿Qué es un fiscal?”, preguntó al comienzo Axat. El silencio provocado por la pregunta fue saldado con otro cuestionamiento, que lo aclaró todo: “¿No es malo, no?”, respondió un joven de 5º año, vestido con gorra de un equipo de Béisbol americano y la camiseta del Inter italiano.

Además de invitarlos a acercase a la Agencia Territorial de Acceso a la Justicia, ubicada en el galpón frente a la Casa de la Cultura, sobre la avenida Iriarte, para promover denuncias y evacuar cualquier duda jurídica o comunitaria, Axat informó a los estudiantes sobre derechos, la edad de punibilidad, y la sensible diferencia entre ser “menor” (“esa nomenclatura corresponde al lenguaje policial”, dijo) y ser “adolescente, niño o niña”, como enfatiza la actual legislación en la materia.

Los jóvenes, por su parte, preguntaron sobre los derechos que los asisten en caso de ser trabajadores y no haber cumplido los 18 años, y quisieron saber cuáles son sus obligaciones y cuáles las de las fuerzas de seguridad presentes en el barrio, cuyas calles son patrulladas por Gendarmería, Prefectura, las policía Federal y Metropolitana, y la Brigada de Prevención.

“¿Dónde vivís vos?”, preguntó a Axat otro adolescente. “En La Plata, y vengo todos los días a Buenos Aires”, respondió el titular de Atajo. “¿En colectivo?”, se interesó el joven. “No, en auto”. “Ah”, concluyó el chico, antes del aplauso final previo al taller.

Un corto para estimular el debate

El disparador para promover la participación de los estudiantes fue un corto producido por el Colectivo de Investigación y Acción Jurídica de La Plata. En el video, un joven que recorre con su bicicleta las calles de la ciudad termina siendo detenido violentamente por las fuerzas policiales sin ningún otro motivo que el color oscuro de su piel y sus pelos largos.

Divididos en cuatro grupos de diez jóvenes cada uno, los estudiantes debatieron acerca del contenido del film y pusieron en discusión la estigmatización que sufre el protagonista, muy similar a la que los adolescentes de la villa 21-24 padecen en la ciudad de Buenos Aires.

En la coordinación de los grupos estuvieron, además de los docentes de la escuela, Victoria Compagnoni, Laura Duarte, Constanza López, Berenice Timpanaro y Alfredo Soubielle, del programa Atajo.

Tras organizar el debate alrededor del video, los coordinadores de cada grupo leyeron una noticia periodística sobre un hecho policial ocurrido en la villa, publicada en los diarios tradicionales y de mayor tirada.

La consigna era encontrar allí el sentido de la información y dar cuenta de su significado. Con relativa facilidad, los estudiantes identificaron como deficiencias en la cobertura periodística la fuente (“este periodista hasta hace mal su trabajo, porque no pregunta sino que repite lo que dice la policía”) y la evidente manipulación del hecho al momento de contextualizar la noticia (“¿qué tiene que ver que en Zavaleta se venda mucho Paco con el crimen de un repartidor de garrafas?”).

En los próximos encuentros, cuyas fechas todavía resta definir, está previsto que se aborden problemáticas más específicas, tales como violencia institucional (con la Procuvin), trata de personas, y tenencia de armas.