15 de enero de 2021
15 de enero de 2021 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Expuso la psicoanalista Laura Capacete
La DOVIC capacitó a sus equipos sobre el abordaje de jóvenes con conductas sexuales violentas
Dirigida a las y los profesionales que integran la Dirección, la actividad interna se desarrolló a través de la aplicación Zoom.

“¿Cómo intervenir con jóvenes que presentan conductas sexualmente abusivas?” La pregunta fue el disparador de la capacitación que llevó a cabo la psicoanalista Laura Capacete, especialista e investigadora de abuso sexual infantil y compiladora del libro Jóvenes con conductas sexuales violentas (Ed. Letra Viva), con las/los profesionales que integran los equipos de los programas especiales de atención a víctimas de la Dirección General de Acompañamiento, Orientación y Protección a las Víctimas (DOVIC).

Capacete formuló aportes para la comprensión del trabajo cotidiano en el acompañamiento a las víctimas desde una perspectiva poco explorada sobre los victimarios. En primer término, la profesional remarcó la necesidad de una mirada interdisciplinaria porque se trata de casos muy complejos, dado que los victimarios son adolescentes: “No se pueden abordar sólo con una disciplina, sino que tenemos que incluir la articulación con el sistema jurídico, los organismos de protección, los tratamientos psicoterapéuticos, la familia, y además es necesario tener una amplia caja de herramientas”, precisó.

En esa línea, la psicoanalista se refirió a la conveniencia de no nominar como “violador” al victimario, sino como un sujeto con una conducta sexualmente violenta que pueda ser interrogada, sancionada y puesta en palabras, de manera de pensar en la prevención secundaria. Explicó que muchos abusadores comenzaron con la práctica en la adolescencia y que, si se logra un abordaje más amplio, se podría intervenir tempranamente con resultados interesantes.

Al respecto, indicó que un punto de partida importante es distinguir el abuso sexual infantil de los juegos sexuales esperables y de las prácticas sexuales problemáticas, es decir, sin consentimiento de la víctima, haya o no contacto corporal.

Los casos se dan en grupos socioeconómicos, culturales y religiosos heterogéneos, y ello da pautas de que las causas de estas conductas tienen anclaje en diversos factores.

Añadió que otro punto a tener en cuenta es que, en general, las conductas sexuales violentas no tienen que ver con la excitación sexual sino con el odio y la posibilidad de dañar al otro.

Por otro lado, puso de relieve que los casos se dan en grupos socioeconómicos, culturales y religiosos heterogéneos y que ello da pautas de que las causas de estas conductas tienen anclaje en diversos factores.

En ese sentido, explicó que la principal razón es el desamparo, ya que es altamente traumático y difícil de reparar: cualquier normativa se transmite por medio de un vínculo amoroso, pero si este lazo no existe, cuesta el armado de un sujeto ético. Ello explica la falta de empatía en los victimarios, añadió. Otras causas, apuntó Capacete, son la violencia física (donde predomina la crueldad en los vínculos), el modo de habitar la masculinidad ligada a un estilo duro que suplanta el desarrollo interno, y, en menor medida, el sufrimiento de abuso sexual en la infancia.

Si bien en el mundo hay abordajes multisistémicos y cognitivos conductuales, la propuesta que desarrolla Capacete es desde el psicoanálisis y la singularidad de cada caso. Su caja de herramientas cuenta con dos preeminentes:

  • Pensar a los victimarios como adolescentes en un tiempo de transición, para que un diagnóstico no los cristalice, ya que se juegan temas identitarios.
  • Lograr la responsabilidad subjetiva: reconocer el hecho y acceder analíticamente al mismo, ligarlo a su historia biográfica a través de intervenciones articuladas: jurídicas, institucionales y psicoterapéuticas, con una estrategia para cada caso. Desde el minuto uno, identificar quién es el adulto protector, aquel que no es cómplice, que puede reconocer que la conducta es abusiva y la sanciona.

Capacete señaló que hay que evitar la impunidad porque la ausencia de sanción enloquece. Precisó que es importante que los victimarios se reconozcan como autores y que logren nominar el hecho como delito que hizo daño a alguien.

En tal sentido, explicó que en el marco de un tratamiento psicoterapéutico, por lo general, este reconocimiento de la responsabilidad se da en dos tiempos: primero, un reconocimiento de la autoría; y un segundo momento en el cual se entiende la conducta como delito, el reconocimiento de haber dañado, y se produce un sentimiento de culpa.

En el último tramo del encuentro virtual la psicoanalista abrió un intercambio de preguntas y respuestas. Concluyó con una enseñanza del psicoanalista y abogado francés Jean Pierre Legendre: "Toda la tramitación jurídica le daría al sujeto la posibilidad de la palabra. Para repensarse y hacerse responsable. Estaríamos ante la función clínica y pedagógica del derecho para la construcción de ciudadanía. A partir de la sanción del juez el adolescente puede nominar el acto de manera diferente".