01 de febrero de 2023
01 de febrero de 2023 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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El hecho ocurrió en diciembre de 2012
A juicio por el robo de 830.000 pesos
Uno de los hombres habría sido quien ingresó a la casa, mientras el otro lo guiaba por radio desde el exterior. Durante la investigación, la Fiscalía analizó llamadas telefónicas y cámaras de seguridad.

La titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal de Instrucción N°40, Estela Andrades, solicitó la elevación a juicio de la investigación que se sigue contra José Maximiliano Zamudio y Pablo Sebastian Armoa, quienes están acusados de robar $830.000 a una familia el 5 de diciembre de 2012.

La fiscal concluyó que Zamudio entró a la vivienda por el patio trasero, que le mostró un revólver y que les ordenó que se tiraran al suelo. En ese momento, una de las mujeres vio que una lesión en la pierna del ahora imputado. Entonces, el hombre dijo que había sido mordido por el perro de la casa, y solicitó que lo curaran, tras lo cual le ordenó a la dueña de casa que le entregara los dólares y lingotes de oro.

La mujer sacó de un mueble de la cocina U$S 2.000 y se los dio al asaltante, quien entonces se comunicó por radio con Armoa, quien dijo que llevara a la dueña de casa al living, a la habitación y al lavadero de la terraza, donde había más dinero. Luego atar a la mujer, Zamudio tomó las llaves de la casa y se retiró en un auto, que estaba estacionado en la entrada de la casa.

Según el marido de la víctima, los imputados robaron 830.000 pesos, los cuales pertenecían al instituto educativo que el matrimonio administraba.

Detención e imputación
Durante la investigación, que incluyó el análisis de llamados telefónicos y cámaras de seguridad, la fiscal pudo dar con el paradero de Armoa y Zamudio quien fue detenido con un arma de fuego, la cual había sido robada en agosto de 2009.

En su requisitoria al titular del Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción N°23, Andrades consideró que Zamudio era la persona que había ingresado a la casa para sustraer el dinero “apoyado en una logística de comunicación monitoreada por Armoa, quien desde el exterior del inmueble coordinó los movimientos que aquel realizaba el interior”.

En su acusación, la fiscal consideró que Armoa y Zamudio eran autores del delito de robo agravado por el uso de arma de fuego, al tiempo que este último también debía responder –en concurso real- con los delitos de portación de arma de guerra y encubrimiento en la modalidad de receptación de cosas de procedencia ilícita.