30 de enero de 2023
30 de enero de 2023 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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La causa por amenazas
Aclaraciones de la fiscal Cristina Caamaño
La fiscal que se desempeña como subrogante en la Fiscalía descentralizada de los barrios de Saavedra y Núñez explicó los motivos de la denuncia que realizó en el mes de marzo, tras haber recibido amenazas de muerte. Dijo que desde entonces no tuvo noticias del avance de la causa y desmintió haber impulsado medidas destinadas a coartar la libertad de expresión.

Entre los meses de febrero y marzo de este año, pocas semanas después haber asumido el cargo de fiscal subrogante en la Fiscalía descentralizada de los barrios de Saavedra y Núñez, fui víctima de una serie de amenazas, la mayoría de ellas provenientes de usuarios anónimos de la red social Twitter. Los mensajes eran claros y directos. Aseguraban que sabían dónde encontrarme, que me iban a venir buscar y que me iban a matar. Algunos llegaban a ser más específicos: sostenían que me iban a “linchar”, tal como había sucedido por aquellos meses en distintos barrios del país cuando grupos de vecinos asesinaron o hirieron de gravedad a supuestos delincuentes.

Ante semejantes hechos, tal como lo haría cualquier ciudadana común -y en especial en mi carácter de funcionaria pública-, hice una denuncia que por la naturaleza de los hechos recayó en el fuero contravencional de la justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La investigación quedó a cargo de la fiscal Daniela Dupuy.

Desde entonces, no volví a tener novedad alguna acerca del trámite de la causa ni solicité que se tomaran medidas de ninguna índole.

El Ministerio Público Fiscal de la ciudad cuenta con una oficina que se dedica exclusivamente a delitos informáticos, a cargo de la propia Dupuy. Además, existen dinámicas de actuación para los fiscales de la Ciudad en este tipo de casos. Entiendo que la fiscal actuó de acuerdo a esos protocolos, igualmente el modo en que decidió encarar la investigación es exclusiva responsabilidad de ella.

Finalmente, ante la circulación de información errónea y maliciosa que sostiene que impulsé algún tipo de maniobra destinada a cercenar el ejercicio de la libertad de expresión, me veo obligada a desmentir categóricamente tales acusaciones. En ningún momento pedí que se identifique ni sancione a nadie por dar a conocer sus opiniones públicamente. No lo haría jamás, aun cuando no coincida en absoluto con esas expresiones o, incluso, cuando se refieran a mi labor como funcionaria de manera hiriente o agraviante.

Lo que no puedo permitir es que me amenacen de muerte por el mero cumplimiento de mis funciones. Por eso elegí denunciar, como un modo de dejar constancia sobre la gravedad de lo sucedido. Por lo demás, mi trayectoria como funcionaria demuestra que no tuve ni tengo miedo a quienes desde el anonimato y el autoritarismo pretenden restaurar la ley de la selva. Desde esa posición, que es la que construí a lo largo de toda mi vida profesional, ratifico mi compromiso y mi convencimiento con las tareas que llevo adelante.