03 de octubre de 2022
03 de octubre de 2022 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Continúa el juicio por la desviación de la investigación del atentado a la mutual judía
AMIA: “Nos vendieron como el éxito de la investigación”
Lo aseguró el testigo y querellante Juan José Ribelli, quien, junto a un grupo de agentes de la policía bonaerense, permaneció más de 8 años detenido por la falsa pista que los vinculaba con el atentado que en 1994 provocó la muerte de 85 personas.

El juicio por el encubrimiento y desviación de la investigación del atentado a la AMIA se reanudó ayer con el inicio de la etapa de recepción de declaraciones testimoniales. El primero fue el ex policía bonaerense Juan José Ribelli, quien interviene como querellante por haber estado detenido por más de ocho años hasta su absolución en 2004 y en representación de los también ex agentes Anastario Irineo Leal, Raúl Edilio Ibarra y Mario Norberto Bareiro.

“Nos vendieron como el éxito de la investigación”, graficó Ribelli al inicio de su declaración, que comenzó minutos antes de las 10:00 luego de que el Tribunal Oral Federal N°2 diera a conocer el rechazo a un planteo de la defensas de los acusados ex fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia. “Desde el inicio sostuve que era una conspiración que venía desde lo más alto del Poder Ejecutivo”, introdujo.

En este tramo de la investigación, la hipótesis que se busca confirmar es que en 1996 hubo una maniobra ilícita desplegada con el pago de 400 mil dólares a Carlos Alberto Telleldín a cambio de que brindara en el proceso una falsa versión de los hechos, imputando en el atentado al grupo de policías que se desempeñaban en brigadas Lanús y Vicente López. La pista introducida refería que tenía una deuda con la fuerza de seguridad provincial y que para saldarla le exigían la entrega de automotores, entre ellos la camioneta Traffic utilizada en el atentado. Los policías estuvieron bajo prisión preventiva desde julio de 1996 hasta su absolución en el juicio de 2004.

Por esos sucesos el ex juez federal Juan José Galeano está acusado de ser autor del delito de peculado y prevaricato, que concurre en forma ideal con los delitos de coacción reiterada, falsedad ideológica de documento público y privación ilegal de la libertad agravada y reiterada en cuatro oportunidades. Los ex fiscales Mullen y Barbaccia están imputados como partícipes primarios de todos ellos.

Sobre el rol del juez y los fiscales 

“A Galeano lo puse en un pedestal, confiaba en él o en que le habían vendido pescado podrido. Después me di cuenta que estaba errado”, continuó Ribelli, quien ahora ejerce como abogado. “Para eso sesgaban la prueba”. Aseguró además que el modus operandi era pedirle a otros coimputados “que declaren contra Ribelli a cambio de un beneficio”. En ese sentido, refirió que incorporaban legajos para “justificar que tenían la causa más grande del mundo”, al mismo tiempo que no le corrían vista a su letrado; al respecto, dijo que no tuvo acceso a la causa principal por la presunta participación en el atentado que se le imputaba hasta entrado el año 1998.

El video

En otro tramo de su exposición, narró cómo le llegó el video en el que se ve a Galeano conversando con Telleldín, la entrega a su abogado Mariano Cúneo Libarona y la posterior causa por extorsión, cuestión por la que, según indicó, provocó que finalmente dejara de confiar en el entonces juez. “Hubo operaciones de prensa por las que se hablaba de extorsión y no del contenido de los videos”, añadió. “¿Quién las pagó? ¿La SIDE, Beraja? Había plata para todo”, se preguntó y contestó al mismo tiempo.

Otros temas sobre los que se expidió fueron las pruebas que tuvo en cuenta junto a su defensor para desarrollar la hipótesis del pago de dinero a Telleldín para introducir la falsa pista, por la que el ex reducidor de autos, su ex pareja Ana Boragni y el abogado Víctor Stinfale están acusados del delito de peculado.

La declaración se vio interrumpida en varias ocasiones por la defensa de los ex fiscales con planteos contra el modo de emitir la declaración del testigo, que fueron sucesivamente rechazados por el tribunal. Ribelli quiso leer una nota manuscrita en 1998 que daría cuenta que por temor a la integridad de su familia en aquél año se veía impedido de aportar mayor información; si bien ese pedido fue rechazado por los jueces, los representantes de la Unidad Fiscal AMIA y las querellas solicitaron que sea incorporada como prueba nueva y exhibida a las partes.

Tras un cuarto intermedio, la declaración continuó por la tarde con la ronda de preguntas formuladas por las defensas.