26 de mayo de 2024
26 de mayo de 2024 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Intervienen los fiscales Fernando Fiszer y Sandro Abraldes
Ángeles Rawson: declararon peritos de la defensa y la querella
El médico legista Ernesto Duronto y el genetista Gabriel Boselli expusieron ante los jueces Fernando Ramírez, Ana Dieta de Herrero y Jorge Gettas sus conclusiones sobre la muerte de la adolescente. Por tercera vez declaró el médico Vicente Quiroga.

Con la declaración de tres testigos, el Tribunal Oral Criminal N°9 completó el viernes la vigésima audiencia de debate por el homicidio de Ángeles Rawson, ocurrido en junio de 2013. Ernesto Duronto fue el primero en exponer ante las partes. El médico legista intervino en la causa como perito de la defensa luego de la renuncia de Alfredo Méndez, quién también debía declarar pero solicitó posponer su citación.

Duronto coincidió, mayoritariamente, con lo expresado por Héctor Félix Konopka, el profesional que realizó la autopsia al cuerpo de Ángeles. Para el médico, la muerte fue a causa de un “aplastamiento”, ya que a su criterio, todas las fracturas en las costillas “fueron vitales”. Sostuvo, además, que fueron provocadas por una "fuerza superior a la humana”.

Indicó que hubo “sufrimiento” y lo relacionó con la aparición de las neuronas rojas, hecho que según un informe que presentó, se da después de las dos horas de muerte. Ante las preguntas del fiscal Fiszer, Duronto expuso su teoría sobre el caso: “La chica sufrió un aplastamiento, luego estuvo aproximadamente 12 horas en una superficie plana y después sufrió otro aplastamiento”. El representante del Ministerio Público le señaló que entre las 9:50 (hora que indica el video donde se la ve caminar a Ángeles antes de entrar a su edificio) y las 20:00 (horario estimado donde ingresó al circuito de recolección), transcurrieron menos de las 12 horas expuestas. “Los tiempos son estimados, pueden variar” explicó.

Gabriel Boselli intervino en la causa como asesor de la defensa entre junio y diciembre de 2013. Durante su exposición, le relató a las partes en que consiste un análisis de ADN. La primera etapa es la de extracción, momento en el cual se “rompen las células”. Luego se realiza un proceso de amplificación y por último, el análisis propiamente dicho. El genetista criticó el trabajo del laboratorio del Servicio de Huellas Digitales Genéticas (SHDG) de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que fue quién realizó los estudios.

Ese estudio determinó, con una certeza del 99,9%, que el ADN encontrado bajo tres uñas de Angeles pertenecía a Jorge Mangeri. Para Boselli, pudo haber “contaminación cruzada”, es decir, entre muestras. Según su punto de vista, “no se tomaron los recaudos necesarios para evitar la contaminación en las etapas de extracción y amplificación”.

Refirió, además, que en el estudio del ADN no se tomaron en cuenta todos los marcadores (puntos de referencia) necesarios para “dar certeza” del mismo. Sostuvo que no se puede decir desde que momento hay ADN presente en algún lugar y que puede deberse a varios factores, no sólo a un ataque. Ante preguntas de la Fiscalía, admitió que en ningún momento se le negó a la defensa durante la causa en general y durante la junta médica opinar, hacer presentaciones o proponer profesionales.

Por último, Vicente Quiroga, el perito de la querella volvió a declarar ante los jueces. Explicó, en primer lugar, que durante la reunión de la junta médica de noviembre de 2013, se debatieron diferentes formulas para llegar a establecer la hora de muerte. Indicó que finalmente la dataron entre las 10 y las 17 por un factor de temperatura y la ropa que llevaba Ángeles aquél 10 de junio de 2013.

Reiteró que la muerte fue por sofocación manual por obstrucción de las fosas nasales y la boca y que la joven presentaba lesiones de ataque y de defensa. Concluyó que dichas lesiones se dieron al mismo tiempo “en el marco de una lucha dinámica” y que las excoriaciones que tenía Mangeri en su rostro y cuerpo son “compatibles” con esa lucha.

Con respecto a las neuronas rojas, argumento en el cual se basa Konopka en su autopsia para hablar de una agonía de doce horas, Quiroga dijo que “no hay trabajos forenses” que hablen del tiempo de aparición de las neuronas rojas y lo relacionen con la data de la muerte. Con respecto a las fracturas de las costillas, indicó que “es posible y es probable” que la víctima se haya caído de espaldas desde, por ejemplo, una escalera, y que el agresor le haya presionado el pecho con las rodillas al mismo tiempo.