16 de abril de 2024
16 de abril de 2024 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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El fiscal Guillermo Pérez de la Fuente había solicitado 15 años
Condenaron a 14 años de prisión a un hombre que asesinó a otro en un bar
Ocurrió el 1º de enero de 2014. También fue condenado por el robo a un frigorífico, donde protagonizó un tiroteo con dos policías. El acusado asumió su responsabilidad en ambos hechos.

El Tribunal Oral en lo Criminal Nº27 condenó a 14 años de prisión a un hombre que mató a otro dentro de un bar de Constitución en enero de 2014. Carlos Mejía Ferreira fue condenado, además, por los delitos de “portación de arma de guerra y de uso civil” y “resistencia a la autoridad”, por el intento de robo a un frigorífico junto a otro cómplice. Durante su alegato, el fiscal Guillermo Pérez de la Fuente había solicitado 15 años de cárcel.

El 1º de enero de 2014, Mejía Ferreira ingresó al bar “Horus”, ubicado en Santiago del Estero 1334, en el barrio de Constitución. Cerca de las 00:10, mientras la gente festejaba año nuevo, fue hasta la barra del lugar y, sin que mediara palabra alguna, disparó tres veces contra Williams Aquino Contreras, lo que le causó la muerte automáticamente.

El ahora condenado salió rápidamente del lugar mientras era perseguido por una de las testigos presenciales del hecho. La mujer intentó detenerlo pero Mejía le apuntó con su arma y logró huir. La víctima fue trasladada hacia el Hospital Argerich pero murió antes de llegar a causa de los tres disparos: uno en el brazo derecho y dos en el abdomen.

Tanto para el fiscal como para los los jueces Federico Salvá, Javier Esteban de la Fuente y Jorge Romeo, resultó muy importante el aporte de la hermana de la víctima, quién consiguió una foto del ahora condenado y se la exhibió a los testigos, quienes le confirmaron la identidad del agresor. Los familiares de Aquino Contreras agregaron a su declaración que entre ambos hombres había una “enemistad” y que se habían enfrentado antes.

El segundo hecho por el que fue condenado Mejía Ferreira ocurrió semanas después, el 14 de enero de 2014. Junto a David Leonardo Quezada Toribio, fue detenido en el barrio de Montserrat luego de protagonizar un tiroteo con la policía. Este último fue condenado a cuatro años de prisión, tal como había solicitado el fiscal.

Aquél día, cerca de las 21, los dos hombres junto con otras dos personas que no pudieron ser identificadas, intentaron asaltar un frigorífico en Bernal. Apuntaron con armas de fuego a los empleados que estaban cerrando el lugar pero, por error, encendieron las luces del lugar. “Nos vieron, vamonos” se gritaron, según dijeron los testigos. Antes de irse a bordo de un auto “Volkswagen Bora” de color gris robaron tres juegos de llave y un celular.

Toda la escena fue observada por un cabo de la Policía Federal, que comenzó a perseguirlos por los calles del conurbano y luego por la autopista Buenos Aires-La Plata. La persecución continuó, ya dentro de la Ciudad de Buenos Aires, en los barrios de San Cristóbal y Balvanera. En Jujuy y Venezuela, el policía advirtió la presencia de un patrullero de la Comisaría 51, a quién le avisó lo que sucedía. El patrullero, a cargo del Cabo Christian Pérez, impartió la voz de alta pero fue ignorada.

El auto comenzó a circular por las calles Yrigoyen, Pichincha, Belgrano y Pasco. Allí, uno de los ocupantes disparó contra los policías, por lo que comenzó un enfrentamiento a los tiros entre los miembros de la PFA y los asaltantes. Cuando llegaron a la Avenida Belgrano y Solís, el conductor del vehículo perdió el control y se subió a la vereda.

Durante su indagatoria, ambos acusados reconocieron su participación en el hecho. Quezada Toribio dijo que “en un momento de su vida tuvo problemas personales y económicos”, por lo que “se metió en cosas que no tendría que haber hecho”.

En ese momento, todos se dieron a la fuga mientras uno de ellos disparaba contra los policías. Quezada Toribio fue detenido, herido, en la calle Venezuela al 1635. Mejía Ferreira fue alcanzado a una cuadra, en la esquina de la Avenida Belgrano y Virrey Cevallos. En el auto encontraron una pistola calibre 9 mm y un revólver calibre 32.

Durante su indagatoria, ambos acusados reconocieron su participación en el hecho. Quezada Toribio dijo que “en un momento de su vida tuvo problemas personales y económicos”, por lo que “se metió en cosas que no tendría que haber hecho”.

Mejía Ferreira se refirió también al homicidio y aseguró estar arrepentido. “Todo empezó por tener malas amistades y compañía, malos consejos”, sostuvo y dijo que su adicción a las drogas “lo llevaron a temer por su vida” por lo que tomó una “decisión equivocada”.