02 de marzo de 2024
02 de marzo de 2024 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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En el debate intervino la Fiscalía General Nº3 ante los Tribunales Orales en lo Criminal y Correccional
Condenaron a 16 años de prisión a un hombre que abusó sexualmente de la hija de su pareja
Los hechos ocurrieron cuando la víctima tenía 15 años y compartía vivienda con él. Además, fue condenado por corrupción de menores. Para los jueces y la fiscalía, el ahora condenado se aprovechó de la situación de vulnerabilidad y de la relación de poder que tenía sobre la adolescente.

Los jueces Gustavo Pablo Valle, Miguel Ángel Caminos y Gustavo Jorge Rofrano condenaron a 16 años de prisión a un hombre que abusó sexualmente de la hija de su pareja, con quién convivía, en 2014. La Fiscalía General Nº3 ante los Tribunales Orales en lo Criminal y Correccional, a cargo de Andrés Madrea, había solicitado la misma pena durante su alegato.

El TOC Nº3 consideró a Oscar Pérez responsable por los delitos de “abuso sexual con acceso carnal agravado por su comisión contra una menor de dieciocho años, aprovechando la situación de convivencia preexistente con la víctima y por ser encargado de su guarda, reiterado al menos en tres ocasiones” y “corrupción de menores agravado por la convivencia con la víctima y por ser encargado de su guarda”.

Según la sentencia, el hombre se aprovechó de convivir con la adolescente y de estar encargado de su cuidado para abusar en varias ocasiones de ella entre julio y noviembre de 2014. En una oportunidad, la forzó a practicarle sexo oral a pesar de la resistencia de la niña.

En otra ocasión, Pérez la pasó a buscar por un local bailable y la llevó hasta un albergue transitorio donde también la obligó a mantener relaciones sexuales. En el camino de regreso a la casa donde vivían le hizo jurar que no diría nada. Durante todos esos meses, el hombre la intimidaba diciéndole que algo podía ocurrirle a su madre o a su hermana si hablaba sobre el tema.

Situación de vulnerabilidad

Tal como había planteado la fiscalía en su alegato, los jueces consideraron que “esas conductas, llevadas a cabo sobre una menor con signos de una alta vulnerabilidad psicofamiliar, inmersa en un contexto con recursos insuficientes para su adecuada contención y expuesta a situaciones de riesgo, tuvieron entidad suficiente para interferir en el desarrollo psicosexual de la víctima”.

Tanto el tribunal como el fiscal Madrea valoraron el testimonio de la víctima, que declaró no sólo en cámara Gesell sino que se presentó a la audiencia. En sus exposiciones, la joven contó que el acusado, que estaba al tanto de la adicción a los estupefacientes que tenía, le decía que si no mantenía relaciones sexuales con él no le daría droga.

Tanto el tribunal como el fiscal Madrea valoraron el testimonio de la víctima, que declaró no sólo en cámara Gesell sino que se presentó a la audiencia.

Destacaron, además, lo manifestado por las psicólogas y psiquiatras que intervinieron en el caso y que consideraron verosímil el testimonio de la víctima. “En definitiva, ofreció una versión firme y persistente sobre los sucesos atribuidos a Pérez, con los detalles que pueden ser exigidos a un menor, revelándose en los estudios que se le practicaron improntas de una situación de abuso sexual prolongado”, remarcaron los jueces.

Para el Tribunal, el hombre “aniquiló” la capacidad que tenía la niña para resistirse y eso quedó reflejado en una frase expresada durante el juicio y que retomaron los magistrados en su fallo. “Sabía lo que le estaba pasando y no le costaba porque no tenía expectativas de vida, su autoestima era baja y no sabía defenderse”, indicaron. Además, resaltaron que Pérez abusó de la relación de poder que ostentaba -la víctima expresó varias veces que podían comer gracias a que él trabajaba- y que se valió del suministro de droga como “medio de intercambio de los actos sexuales” para convertirla “en un objeto a su disposición para satisfacer su lascivia”.

En esa misma línea, la Fiscalía había manifestado en su alegato que era imposible que la niña pudiera consentir libremente los actos, no sólo por su edad sino también por el consumo de drogas, que eran justamente suministradas para poder cosificarla. Sostuvo, también, que Pérez actuó con “desprecio a la dignidad humana al denigrarla como niña, como mujer y como dependiente”.