24 de julio de 2024
24 de julio de 2024 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Intervino el fiscal Fernando Fiszer
Condenaron a dos personas que hirieron gravemente a un niño durante un tiroteo con la policía
Los jueces le fijaron a Daniel Luna una pena de 25 años de prisión pero como registraba una condena anterior, lo condenaron a 45 años de cárcel, mientras que la imputada María Florencia De Piero recibió 20 años. El hecho ocurrió el 23 de mayo de 2015.

El Tribunal Oral en lo Criminal Nº16 condenó a dos personas por balear a un nene de cinco años durante un tiroteo con la policía en el barrio de Villa Devoto, en mayo de 2015, luego de protagonizar dos robos. Daniel Nicolás Luna fue condenado a 25 años de cárcel mientras que María Florencia De Piero deberá cumplir 20 años. En el juicio, intervino el fiscal Fernando Fiszer, quién había solicitado 28 y 25 años de prisión, respectivamente.

Ambos fueron condenado por los delitos de “portación ilegítima de arma de guerra; robo agravado por haber sido cometido con armas de fuego, reiterado en dos oportunidades, uno de ellos en grado de conato; y homicidio criminis causae calificado por el empleo de armas de fuego, en grado de tentativa”.

Como Luna es reincidente -registraba una pena única de 20 años de prisión dictada por el Tribunal Oral Criminal Nº 27 en 2008-, los jueces María Cristina Bertola, Inés Cantisani y Gustavo González Ferrari unificaron las penas y lo condenaron finalmente a 45 años de prisión. El hombre de 36 años está detenido en el Complejo Penitenciario Federal II de Marcos Paz. Por su parte, De Piero, de 24 años, está alojada en la Unidad 4 del Complejo Penitenciario de Ezeiza.

El 23 de mayo de 2015, cerca de las 18:50, Luna y Mario Arévalo (que falleció luego del tiroteo) ingresaron en una concesionaria ubicada en Avenida Triunvirato 3565, en Villa Ortúzar. Ambos estaban armados y amenazaron a los dos empleados del lugar para que les entreguen la recaudación. Afuera, los esperaba De Piero a bordo de un auto Peugeot 408 en marcha. Se llevaron dinero, documentación, celulares y una mochila con dinero de un reserva de un cliente del local.

Escaparon velozmente y minutos después, aproximadamente a las 19:10, los dos hombres bajaron del auto en Asunción 4989, en Villa Devoto, mientras que De Piero los esperaba dentro del vehículo que manejaba. Allí, interceptaron a un hombre y a su cuñado que estaban por ingresar al garaje de una vivienda.  A punta de pistola, los obligaron a ingresar a la casa, mientras los golpeaban y los amenazaban de muerte para que les entreguen dinero.

Tras revisar toda la casa, se fueron con un morral que tenía 20 mil pesos y 900 dólares, además de un bolso con documentación de un auto y 800 pesos más. No obstante, cuando salieron se encontraron con la policía, que había llegado al lugar alertada por la esposa y hermana de las víctimas, quienes se habían escondido en la terraza del lugar para llamar al 911.

Los efectivos les dieron la voz de alto pero ambos hombres comenzaron a disparar. Al subir al auto donde los esperaba Del Piero, Árevalo abandonó en la calle el morral, el bolso y su pistola. De esa manera, se inició la fuga por la calle Asunción y luego por Pedro Calderón de la Barca para poder tomar la colectora de la Avenida General Paz, siempre perseguidos por un patrullero, un cuatriciclo y una moto de la policía.

Cuando Del Piero dobló por Calderón de la Barca, Luna disparaba reiteradamente contra los que los perseguían. Fue en ese momento en que el nene de cinco años, que se encontraba dentro de un auto con sus padres y su hermana, resultó herido. El disparo vino desde el auto de los ahora condenados, entró por la ventanilla e impactó en la cabeza del niño, entre sus ojos. Como consecuencia, tuvo que ser intervenido quirúrgicamente en el Hospital de Niños para que puedan salvarle la vida y tiene actualmente serias lesiones: parálisis facial izquierda, el estallido ocular de ojo izquierdo y la pérdida de oído izquierdo.

Finalmente, los tres fueron detenidos después de una mala maniobra que realizaron con el auto y que derivó en un choque contra un poste de luz, en Griveo y General Paz. Arévalo falleció luego en el Hospital Zubizarreta. Tanto el fiscal como los jueces valoraron los testimonios que las víctimas dieron durante el debate e indicaron que fueron verosímiles y se correspondieron con el resto de la prueba que había en la causa.

Durante su alegato, Fiszer había asegurado que los tres actuaban bajo un plan y que en él estaba la decisión de disparar si por algún motivo debían huir: “el objetivo era lograr la impunidad”. En esa línea, los jueces afirmaron que Luna no realizó disparos “disuasivos” como planteó la defensa sino que los hizo “con el claro propósito de derribar al efectivo policial que lo perseguía para, de ese modo, lograr la impunidad pretendida por él y sus secuaces”.

Durante su alegato, Fiszer había asegurado que los tres delincuentes actuaban bajo un plan y que en él estaba la decisión de disparar si por algún motivo debían huir: “el objetivo era lograr la impunidad”.

El fiscal ya había descartado en su exposición que Del Piero estuviera obligada por alguno de los otros dos o que no supiera lo que hacía. Para el Tribunal quedó demostrado “su valiosísimo aporte” al plan delictivo ya que manejaba “con suma destreza y alta velocidad mientras su compinche disparaba”.

Los jueces y la fiscalía consideraron como agravante las gravísimas consecuencias en la salud del niño, quién salvó milagrosamente su vida ya que sus posibilidades de supervivencia eran del 0,03%. El menor de edad permaneció entubado 15 días luego de una operación en el cráneo, 30 días en terapia intensiva y un año en rehabilitación dentro de un centro neurológico. Las limitaciones motrices, cognitivas y del habla, junto con el estrés y los gastos que debe afrontar la familia también fueron tomados en cuenta.

Los jueces y la fiscalía consideraron como agravante las gravísimas consecuencias en la salud del menor de edad, quién salvó milagrosamente su vida.

En el caso de Luna, el Tribunal consideró que mostró un desprecio por la vida al activar la corredera de su pistola y soltarla para que se disparara sola al momento de ser detenido, sin tener en cuenta el riesgo que implicaba para las personas que estaban en la zona en plena hora pico. También, marcaron los jueces que hubo que llamarles la atención a los dos condenados por “la actitud insensible demostrada con risas” mientras declaraban los testigos y los damnificados durante el juicio.