16 de octubre de 2019
16 de octubre de 2019 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Los hechos ocurrieron en junio de 2013
Condenaron a prisión perpetua a dos hombres por el secuestro y la muerte de un gerente hotelero
Los jueces coincidieron con el fiscal Morosi. Los ahora condenados privaron de la libertad a la víctima para obligarlo a pagar un rescate.

En línea con lo solicitado por el fiscal de juicio Guillermo Morosi, el Tribunal Oral en lo Criminal N°18 consideró que los dos imputados fueron autores del delito de “privación ilegal de la libertad con el fin de obligar a la víctima a hacer algo contra su voluntad, agravado por haberse causado intencionalmente su muerte”. La querella había solicitado la misma pena.

El juicio había comenzado el 5 de mayo de este año. A lo largo de ocho audiencias de debate, los jueces Ricardo Rojas, Domingo Luis Altieri y Pablo García de la Torre escucharon la declaración de trece testigos, entre quienes se encontraban los policías que intervinieron en la investigación del caso. También, participaron de las declaraciones testimoniales familiares, ex compañeros de trabajo y ex empleados de Gustavo Federico Gattoni.

Durante su alegato, el fiscal Morosi consideró probado que los ahora condenados retuvieron contra su voluntad a la víctima en la casa de uno de ellos, ubicada en el barrio de Mataderos, desde las 15 del miércoles 5 de junio de 2013. El objetivo era “desapoderarlo” de dinero, tanto de pesos como dólares, para luego asesinarlo. En los fundamentos de su fallo, el Tribunal hizo referencia a una relación comercial que pretendía encarar la víctima con uno de sus victimarios.

Los jueces indicaron que había una reunión entre Gattoni y los hombres en la casa de Mataderos agendada en la computadora de la víctima y que el empresario le refirió a sus empleados que volvería después. Los magistrados consideraron que no resultaba creíble la versión de los acusados, que sostuvieron que no privaron de su libertad a la víctima.

En su alegato y en la misma línea que los magistrados, el fiscal consideró que Gattoni fue obligado a entregar su tarjeta de débito con la correspondiente clave para operar en cajeros automáticos. La cuenta de la que era titular la víctima registró tres extracciones de dinero entre el 6 y el 8 de agosto por un total de 6.600 pesos.

Por otro lado, y en connivencia con los dos condenados, una persona que se hizo pasar por cadete fue a retirar del domicilio de la víctima en Villa Madero unos 2000 dólares. Quién entregó este dinero fue la pareja de la víctima, tras recibir una serie de indicaciones telefónicas por parte de Gattoni el miércoles por la noche. Los jueces coincidieron en la casa del hombre no quedaba muy lejos del inmueble de Mataderos, por lo que puede entenderse que “la permanencia de Gattoni en el lugar no haya sido voluntaria, sino coaccionada” por los condenados que “no quisieron dejarlo ir sin que antes les entregara el dinero”.

Tanto el fiscal Morosi como los jueces consideraron durante el tiempo que tuvieron cautivo a Gattoni, ambos acusados hirieron gravemente a la víctima en la cabeza y en la cara. Esto le produjo una “hemorragia intracerebelosa”, que le provocó un paro cardiorrespiratorio.

Para garantizar su impunidad, los condenados trasladaron el cadáver en un auto y lo abandonaron en una zona descampada de Bella Vista, en San Miguel. “No caben dudas al respecto”, fallaron los jueces y detallaron que la camioneta de uno de los hombres tenía rastros de sangre en la caja y el GPS tenía como último destino consultado el lugar donde fue hallado el cadáver.

El cuerpo fue encontrado por la Policía de la Provincia de Buenos Aires tres días después de ocurrida la privación de la libertad, el sábado 8 de junio a las 16:00. Al no tener ninguna identificación, los efectivos comunicaron el hallazgo a la Policía Federal Argentina, quién confirmó que estaban llevando adelante una investigación luego de que la familia de Gattoni radicara una denuncia por su desaparición en una comisaría de Boedo.