04 de marzo de 2024
04 de marzo de 2024 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
Menu
El hecho ocurrió en marzo de 2014, en Nueva Pompeya
Condenaron a prisión perpetua a un hombre que mató a su esposa y a su hijo
Lo decidió el Tribunal Oral en lo Criminal Nº30 . Para la fiscal Alejandra Perroud, el acusado planificó los homicidios, así como también intentó asesinar a sus otros tres hijos.

El Tribunal Oral en lo Criminal Nº30 condenó a Rubén Darío González a prisión perpetua por haber asesinado a la esposa y a un hijo de 12 años. Los jueces Marcela Rodríguez, Luis María Rizzi y Javier de la Fuente también lo encontraron culpable por el intento de homicidio contra los otros tres hijos y por el incendio de la casa donde vivían, en Villa Soldati. Tanto la Fiscalía, representada por Alejandra Perroud, como la querella habían solicitado esa pena en sus alegatos.

González fue sentenciado por los delitos de “homicidio agravado por el vínculo reiterado dos ocasiones en concurso real con la tentativa de homicidio de sus tres hijos en concurso real con el incendio con peligro común para las personas y bienes”. La fiscal y el abogado de la querella habían solicitado, además, que se lo condene por la alevosía con las que cometió los asesinatos pero el Tribunal lo descartó.

El hombre, de 47 años, esta detenido en el Complejo Penitenciario Federal I en Ezeiza desde marzo de 2014. “Casos como el que se han debatido en este juicio son aquellos que sacuden a toda la sociedad”, afirmó la fiscal.

Los hechos

El viernes 28 de marzo, González ingresó a la casa 211 de la Manzana 1 del Barrio Presidente Illia, donde había vivido con su esposa y sus hijos hasta unos meses antes del crimen. Tanto la Fiscalía como la querella coincidieron que la víctima y su marido estaban separados desde noviembre de 2013. Una vez dentro del hogar y luego de discutir con ella, el hombre la mató asfixiándola con una bufanda, tal como describió el condenado durante su indagatoria en el juicio. Luego, ocultó el cuerpo en el cuarto principal

Durante todo ese viernes, González le ocultó lo que hizo a sus hijos, los llevó a pasear y al cine. Cuando volvieron y se fueron a acostar, el hombre colocó dos braseros con carbón en los cuartos de sus hijos, con la intención de matarlos por intoxicación con monóxido de carbono. La mañana del sábado, el mayor de los chicos se despertó mareado y con nauseas, por lo que bajó al living de la casa. El acusado “aprovechó” ese momento para ingresar al dormitorio y asfixiar con una almohada a su hijo de 12 años.

Después, se dirigió al cuarto donde dormían sus hijas e intentó hacer lo mismo con su hija, de cinco años en ese momento, tapándole su nariz y boca con la mano. Esto fue observado por su otra hija, que le pidió que se detuviera. Durante todo el sábado, González continuó con las excusas para justificar la ausencia de la víctima ante las preguntas de sus hijos y de su suegra, que vivía a una cuadra. Con respecto a su hijo, les dijo al resto que “se sentía mal” y que “debía descansar”.

Durante la mañana del domingo, cerca de las ocho de la mañana, González prendió fuego la casa. “Fue un manotazo de ahogado prender fuego con la vela, la situación se me había ido de las manos”, había dicho durante el debate el acusado. Cuando la fiscal Perroud le preguntó qué significaba que “se le había ido de las manos”, el hombre respondió: “Lo que había planeado no funcionó y no sabía qué hacer”.

Los alegatos

Para la fiscal Perroud, los crímenes fueron parte de un plan que el condenado tenía desde noviembre de 2013, cuando se produjo la ruptura con su esposa. Se basó en una agenda que fue encontrada, donde el acusado describía diferentes formas de matar a su familia y que él dijo que utilizaba como “cable a tierra”. “

Por su culpa dejamos de ser una linda familia” escribió en el cuaderno, algo que la fiscal citó en su alegato.

También, ponderó las declaraciones de los hijos de la víctima y de su madre, María Perla Espínola, quienes sostuvieron que desde la separación, el hombre había cambiado, que era violento con las cosas y con la víctima. También citó el informe de uno de los médicos, que indicó que González sabía lo que hacía al momento de matar a su esposa e hijo. “Planeó las muertes de su familia realizando distintos tipos de planes por si uno fracasaba” afirmó Perroud y agregó: “surge a todas luces la ira y bronca contra su esposa, tras enterarse que su mujer tuviera una relación”.

La querella coincidió en que los asesinatos fueron “un acto planeado”. “La mató con intención de matarla, no hay inimputabilidad” afirmó el abogado. Dijo, además, que estaba claro que el condenado creía que su grupo familiar y su mujer le pertenecían “los concebía como objetos” y recalcó que González no se arrepintió en ningún momento de lo sucedido. En sus últimas palabras ante el Tribunal, el condenado dijo: “no quiere que me perdonen, sólo quiero que me entiendan, lo que hice fue por amor”.