23 de junio de 2024
23 de junio de 2024 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Intervino el fiscal Fernando Fiszer
Confirmaron la detención de un hombre condenado por matar a su padre
Alexis Salto Culshaw fue condenado en noviembre del año pasado a prisión perpetua y detenido luego del veredicto. Había estado prófugo más de dos años.

La Cámara Nacional de Casación confirmó la detención de un hombre que fue condenado en noviembre de 2016 a prisión perpetua por matar a su padre. Alexis Salto Culshaw fue detenido por orden del Tribunal Oral en lo Criminal Nº16 luego de la lectura del veredicto. Había estado prófugo más de dos años. En el caso, intervino el fiscal Fernando Fiszer.

El 22 de diciembre de 2010, entre las 21:09 y las 21:32, Salto Culshaw le disparó en la cabeza a su padre Hugo Salto, policía retirado, con un arma marca Browning calibre 9 milímetros, a la que previamente le había colocado un silenciador. El homicidio ocurrió dentro del departamento de la víctima, sobre la calle Quirno, en el barrio de Flores.

El hombre de 32 años fue condenado por el delito de “homicidio agravado por el vínculo calificado por haber sido cometido mediante el empleo de arma de fuego”. Al momento de ordenar la detención, el Tribunal tuvo en cuenta “la severidad de la pena impuesta y la actitud asumida” por Salto Culshaw a lo largo de toda la causa. Recordaron que salió del país de forma clandestina aún cuando sabía de su imputación y que permaneció en Paraguay por más de dos años.

Recalcaron, además, que formó parte de la Policía Federal Argentina, al igual que su padre, aunque luego abandonó el servicio y que cuenta con varios familiares directos que pertenecieron o aún pertenecen a fuerzas de seguridad. Para el Tribunal, la imposición de la pena de prisión perpetua “no hace más que vislumbrar un razonable peligro de fuga”.

En esa misma línea, los jueces de la sala II de Casación Eugenio Sarrabayrouse, Daniel Morin y Luis Niño consideraron que la resolución del Tribunal estuvo fundada e hicieron hincapié en el tiempo en que estuvo prófugo el hombre y los contactos que podría tener con miembros de las fuerzas de seguridad.

El caso

Hugo Alberto Salto era un comisario retirado de la Policía Federal Argentina. Para diciembre de 2010, vivía solo en su departamento de Flores. Tenía sólo un hijo que vivía junto a su novia Laura Ayala, alias “Morena”, en el mismo edificio que su padre. Eran frecuentes las peleas entre ambos por las supuestas adicciones de Salto Culshaw y los faltantes de dinero y objetos que sacaba de su departamento.

En 2003, la víctima le había conseguido el ingreso a la Policía al ahora condenado pero éste hizo abandono de servicio y fue dado de baja en diciembre de 2007. En el momento que sucedió el homicidio, no tenía trabajo estable ni ingresos, había tenido varios episodios vinculados a la ingesta de drogas y su novia estaba embarazada. El imputado tenía ya un hijo con una ex pareja, “el nieto adorado” de la víctima.

El 16 de diciembre de 2010, Hugo Salto visitó a su madre y le comentó que al día siguiente iba a viajar a Mar Del Tuyú para acondicionar un departamento y prepararlo para el verano. El viaje lo hizo con su camioneta, comprada en agosto de 2010, y fue acompañado por la suegra de un compañero de la policía, que también tenía una propiedad allí.

Cinco días después, a las 09:39 Hugo recibió un mensaje de texto de su hijo que le preguntaba a qué hora llegaba y él respondió que lo haría entre las 17 y las 18. Hugo necesitaba llegar esa noche pues al día siguiente tenía turno para realizar el service de su vehículo. Todos los testigos de la causa remarcaron lo cuidadoso que era con su camioneta.

Ese 22 de diciembre, Alexis llamó a su novia unas 7 veces entre la medianoche y las diez de la mañana. A las 19:23, le envió otro mensaje a su padre preguntándole donde estaba. Pasadas las nueve de la noche, Hugo le avisó que había llegado y mantuvieron una breve conversación telefónica. Antes de ir hasta el departamento de su padre, el imputado habló con Morena durante dos minutos.

Tanto para los jueces como para el fiscal, entre las 21:09 y las 21:32, Alexis mató a su padre después de una breve charla donde la víctima le dijo que no iba a continuar manteniéndolo y que debía abandonar el departamento donde vivía. Estos planteos surgen de los testimonios de familiares y amigos de Hugo, que declararon durante el juicio y relataron las discusiones que mantenían padre e hijo.

El homicidio tuvo lugar mientras la víctima estaba sentado frente a la mesa del comedor, a punto de utilizar una computadora. Alexis se acercó por detrás, le apoyó la pistola reglamentaria que Hugo guardaba en el ropero y le disparó. La bala entró por la nuca y salió por la ceja, impactó en la pantalla de la notebook y rebotó.

Para Fiszer, se trató de un ataque “cobarde”, por la espalda e inesperado para el damnificado, lo que anuló cualquier tipo de defensa. En esa línea, los jueces sostuvieron que el ahora condenado esperó el momento en que su padre “cedió sus alertas habituales”, ya que Hugo era una persona sumamente cuidadosa de su seguridad. “Para terminar con su vida fue necesario generar un clima distendido en el que el imputado relaje las ‘alertas’ que siempre tenía”, explicaron.

Luego de asegurarse de que no había dejado rastros del arma y la munición, el joven llamó a su novia. En el alegato fiscal, al que hacen referencia los jueces en su fallo, se detallan las comunicaciones: 12 llamados y 19 mensajes entre los dos desde las 21:38 hasta las 23:26. Según Fiszer, las 31 comunicaciones compulsivas “muestran o revelan que algo pasó”.

Durante ese lapso, las antenas telefónicas registraban a Alexis en la zona de Flores mientras que su novia iba acercándose desde Garín. A las 23:30, llegó al departamento de Quirno. Minutos después, el acusado le envió a su padre (ya fallecido) un mensaje preguntándole sobre una supuesta conversación con “Morena”. Mandó otro a las 00:41 ya del 23 de diciembre sobre lo mismo.

Para los jueces, eso fue “una clara intención del imputado de construir una coartada que lo deje fuera del hecho” y resaltaron: “un intento que cae estrepitosamente a poco de advertir que no sólo Morena nunca se comunicó con Hugo sino que Alexis estuvo ‘monitoreando’ sus movimientos a través de esa secuencia ininterrumpida de mensajes y llamadas que se inician antes del homicidio de su padre y continúan a lo largo de todo el viaje de Ayala hasta su encuentro con Alexis en Capital Federal”.

La coartada que intentó consolidar Alexis continuó al mediodía. Desde el celular de su padre, envió un mensaje a su madre a las 13:37: “tu hijo recién se fue con sus cosas no lo pienso ayudar más aportá vos de ahora en más”. Antes de eso, su ex cuñado lo había llamado y nadie lo había atendido. Pasadas las tres de la tarde, el ahora condenado y su novia fueron hasta la estación de Retiro para irse a la provincia de Santa Fe, donde vive parte de la familia de “Morena”.

“¿Quién envió este mensaje?” se preguntaron los jueces y marcaron que sólo pudo haberlo hecho el acusado, que tenía aún acceso a la casa y necesitaba “crear datos que pongan en vida a su padre cuando él ya no estaba en la escena de los hechos”. “Envió el mensaje con la clara intención de incluir una actividad en vida de su padre cuyo contenido implicaba sacarlo a él mismo del lugar del crimen, para hacer pasar que cuando él se fue de la casa de su padre, éste estaba vivo”, sostuvieron.

Hugo recibió más llamados a su celular y al teléfono de su casa durante el 23 de diciembre y el 24 de diciembre. Ninguno fue respondido. Su cuerpo fue hallado por su sobrino y su cuñado, luego de que la madre de la víctima les diera las llaves de la casa para que vayan a buscarlo ya que lo esperaban para la cena de Nochebuena. Según la autopsia, la muerte fue entre la 1.25 hs. del día 22 de diciembre de 2010 y la 1.25 hs. del 23 de diciembre de 2010. Al comienzo, la familia creía que se había tratado de una muerte natural.

Según los jueces, Alexis intentó ocultar su participación en el crimen pero no tuvo en cuenta “la posibilidad de reconstruir sus movimientos, los del padre y los de Morena a partir de las constantes comunicaciones telefónicas entre ellos y con otras personas, los datos extraídos del estado del cuerpo de quien en vida fuera su padre, las características del lugar y el modo en que se cometió el crimen que llevan necesariamente a alguien que contaba con la confianza del difunto”.

El 11 de enero, se presentó en la Fiscalía Nacional en lo Criminal de Instrucción 28, a cargo de Graciela Gils Carbó y dejó un escrito. Ese mismo día, la fiscal pidió su indagatoria y la detención. En marzo de 2011, se escapó hacia Paraguay. No hay registros de su salida del país pero si de Morena, quién cruzó la frontera por el puente San Roque de Posadas, en Misiones. Luego de dos llamados a indagatoria, el juzgado ordena su captura en mayo de 2012.

A partir de las gestiones de Interpol Paraguay, se lo ubicó y se lo detuvo en Asunción el 23 de septiembre de 2014. El fiscal y los jueces consideraron como posible que, durante el tiempo en que estuvo prófugo, Alexis haya utilizado el dinero que había en la casa de su padre para mantenerse.

Hacia el final de su alegato, el fiscal había pedido que se envíe parte de la sentencia al Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción 17 para que se determine la participación de “Morena” en el hecho. El Tribunal hizo lugar al pedido luego de repasar las comunicaciones que mantuvo con Alexis y el hecho de que estuviera con él durante su “estadía clandestina” en Paraguay.