26 de noviembre de 2021
26 de noviembre de 2021 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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A raíz del requerimiento de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Nº43, tras un mes de pesquisa
Elevarán a juicio la investigación contra un oficial de la Policía de la Ciudad acusado de abusar sexualmente de una adolescente
El hecho ocurrió en la tarde del 17 de mayo, cuando la víctima fue trasladada a una oficina del complejo comercial Distrito Arcos.

La responsable de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°43, Silvana Russi, le solicitó al titular del Juzgado Criminal y Correccional N°17, Gustavo Pierretti, la elevación a juicio oral y público de la investigación seguida contra un oficial primero de la Policía de la Ciudad, por abusar sexualmente de una joven de 16 años luego de que fuera demorada en una sala de espera y enfermería del centro comercial “Distrito Arcos”, ubicado en la intersección de las Avenidas Juan B. Justo y Santa Fe, en el barrio porteño de Palermo.

Los hechos

De acuerdo a la presentación, alrededor de las 18 del 17 de mayo, la víctima fue demorada luego de que personal de seguridad privada del complejo sospechara que se había apoderado de mercadería. Por ello, fue trasladada a la “cabina de seguridad” del centro comercial, donde la aguardaba el imputado -que prestaba servicios de adicional en el lugar, estaba uniformado y con su arma reglamentaria- y el supervisor de seguridad del centro comercial.

Una vez en el lugar, le revisaron las pertenencias y encontraron la mercadería sustraída, que fue devuelta al personal del local comercial, sin que efectuaran denuncia penal por el hecho, por lo que la chica podía irse. Sin embargo, el oficial mantuvo demorada a la joven y la trasladó a otra habitación, que se usa como sala de espera y enfermería.

Tras constatar que era menor de edad, el oficial la amenazó con que quedaría demorada 15 días por COVID y luego iría dos meses a un instituto de menores, todo lo cual atemorizó y angustió a la joven, quien rompió en llanto. Para el Ministerio Público Fiscal, el imputado se valió de la situación de vulnerabilidad de la chica y abusó de la posición de poder en la que se encontraba para pedirle dinero a cambio de su liberación, para luego insinuársele sexualmente, lo cual fue resistido en un primer momento por la víctima.

Instantes después, tras entrar y salir en múltiples oportunidades de la habitación con el fin de asegurarse que su conducta no fuera descubierta, el imputado volvió a ingresar al recinto donde llevaba retenida a la adolescente por el lapso aproximado de una hora, cerrando la puerta en cada uno de sus ingresos. En dicho contexto, se bajó los pantalones, la obligó a que le tocara el miembro y le practicara sexo oral y, ante la resistencia ofrecida por la joven, la empujó sobre una camilla y la accedió carnalmente por vía vaginal, sin utilizar método de profilaxis alguno. Luego la echó del lugar.

Minutos más tarde, la víctima acudió a su encuentro con su pareja, quien al notar que presentaba claros signos de angustia, le insistió en que le relatase lo ocurrido. Al hacerlo, la convenció de que realizase la correspondiente denuncia, por lo que de inmediato y sin higienizarse se dirigió a la Comisaría Vecinal 14-A, cuyo personal se constituyó esa misma noche en el centro comercial y detuvo al agresor luego de que fuera espontáneamente reconocido por la menor de edad.

En su descargo, el hombre dio una versión diferente de lo ocurrido, pero ello fue desacreditado por las pruebas recolectadas por la fiscalía que, con la colaboración del Programa Especial para la Atención a Víctimas de Violencia Policial de la Dirección General de Acompañamiento, Orientación y Protección a las Víctimas (DOVIC), requirió que fuera sometido a juicio oral y público, en orden al delito de abuso sexual con acceso carnal, agravado por haber sido cometido por personal perteneciente a las fuerzas de seguridad, en ocasión de sus funciones.

En su requerimiento, la representante del MPFN sostuvo que el imputado se aprovechó de la situación de preeminencia y de superioridad en la que se encontraba con respecto a la víctima menor de edad, a quien tenía demorada bajo su custodia policial, para abusarla sexualmente. Así, en el marco de esa situación de retención y vulnerabilidad en la que la mantuvo prolongada e injustificadamente por el lapso aproximado de una hora, la amenazó con iniciar actuaciones de oficio y de sufrir consecuencias perjudiciales vinculadas a su libertad, en caso de no acceder a sus pretensiones sexuales.