29 de enero de 2023
29 de enero de 2023 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
Menu
El hecho ocurrió en la Plaza Almagro en diciembre de 2009
Los padres de la niña herida por una rama rememoraron el episodio ante el juez
Así lo hicieron en la segunda audiencia del juicio oral que se sigue contra siete ex funcionarios del Gobierno de la Ciudad. Sostuvieron que el árbol no había sido encintado y negaron haber recibido advertencias. Hablaron de las secuelas de salud de su hija. También declararon otros cinco testigos.

Luego de las indagatorias a los siete ex funcionarios del Gobierno de la Ciudad, hoy continuó con la declaración de los familiares de la víctima ante el Juzgado Nacional en lo Correccional N°4 –a cargo de Carlos Ponte- el debate en el que se intenta determinar si los acusados omitieron controles tendientes a evitar la caída de la rama del plátano de Plaza Almagro, que el 1° de diciembre de 2009 lesionó a la niña de entonces seis años.

El fiscal Anselmo Castelli –titular de la Fiscalía Nacional en lo Correccional N°8- pidió a la madre de la niña, Bárbara L. que relatara lo ocurrido con su hija.

La mujer contó que aquel día habían ido a la plaza con su marido, su madre y sus dos hijos, y que como el sector de juegos estaba muy poblado, decidieron sentarse en la zona de las mesas de ajedrez, donde funciona otro arenero. Luego de una tarde de juegos, le dijo a su hijos que debían irse.

La niña estaba juntando sus juguetes cuando su madre escuchó un quiebre que "no le dio tiempo a absolutamente a nada”: la rama del plátano cayó encima de su hija. Entre llantos, la mujer relató que levantó “el tronco porque mi hija quedó abajo, y Adrián –su marido- la sacó”. Refirió que pidieron ayuda pero que nadie atinó a hacer nada, y que salió corriendo para parar un coche, hasta que una mujer se detuvo y la llevó al Hospital Durand. “Dentro del auto ella entró en paro. Cuando le toco la cabeza la mano se me hunde”, agregó.

Castelli le preguntó cuáles eran las secuelas que su hija padecía, a lo que la mujer refirió que tiene epilepsia post-traumática crónica, no regula la presión cerebral ni la temperatura corporal, que perdió la audición del oído derecho, que presenta problemas de memoria a corto y largo plazo, que tiene emiparencia intermitente (parálisis) en el lado izquierdo de su cuerpo, vértigo y sinusitis asintomática crónicas y problemas de tiroides.

Ante una pregunta del abogado querellante que la representa –Roberto Filippa Talercio- la mujer refirió que su hija debe usar un casco, ya que sólo tiene una lámina de silicona en la cabeza, pues la colocación de una placa hubiera implicado que sea operada cada dos años para cambiarla; al tiempo que agregó que deberá ser operada cuando cumpla 15 años “para ponerle una prótesis de metacrilato”.

También refirió que su hija no puede hacer una vida social normal, y que recién el año pasado pudo ir al colegio, pero que no puede gozar de los recreos y hacer ciertas actividades como el resto de sus compañeros.

La mujer negó que la zona del árbol estuviera encintada para evitar su acceso, o que hubiera algún guardián que le hubiera advertido sobre el riesgo de caídas de ramas.

La jornada continuó con la declaración del padre de la víctima, Adrián M. “Sentí el ‘crack’ y vi caer la rama, le grité a mi hija pero no la pude ayudar”, dijo entre llantos. Asimismo, se manifestó en el mismo sentido que su esposa, respecto a las secuelas en la salud de su hija, y que el día del hecho no fue advertido –ni por cintas ni por los guardianes- del peligro. También refirió que debido al esfuerzo que hizo Bárbara para mover el tronco, padeció desprendimientos en los órganos, tuvo un preinfarto y debió estar medicada.

Luego fue el turno de Víctor Loschiavo, un vecino de la zona, que concurre –desde hace 25 años- a la Plaza Almagro para jugar ajedrez. Sostuvo que, luego de meses sin ir a la Plaza, fue un día y vio que estaba cerrada y que se enteró por el diario el hecho. Dijo que decidió presentarse como testigo respecto al estado del árbol, al cual refirió como que “parecía podrido” y que ya se habían caído varias ramas.

“Le dije a los muchachos, el cuidador dio parte, según él a las autoridades; después vinieron dos chicas, pero no recuerdo si fue antes o después”, dijo Respecto a las cintas de advertencia, sostuvo que no las vio, porque las habrán roto, y que una vez le pareció haber visto una cinta en un árbol.

Otro de los testigos de la fecha fue Walter Ayala, que realizaba tareas de limpieza en la Plaza Almagro. El empleado dijo que momentos antes había estado en el sector de las mesas, realizando la limpieza: “Cuando camino para el centro de la plaza, siento un crack, me doy vuelta y veo que cae un tronco. Era un tronco grueso que rompió también una mesa". El hombre también refirió que creía que dos meses antes ya se había caído una rama del mismo plátano.

Respecto al lugar, Ayala dijo que mayormente la gente iba a jugar al ajedrez, y que durante un tiempo hubo gente que jugaba al tejo, pero que después se usaba como arenero para que jugaran los niños. Con relación a las advertencias, refirió que a veces ponían cinta –por orden de su supervisor- pero que las rompían, y negó que ese día la zona estuviera encintada, al tiempo que agregó que los guardianes avisaban a la gente que tuvieran cuidado porque se podían caer ramas. Asimismo, sostuvo que le avisaba a los guardianes lo que pasaba en la plaza, y que creía que lo asentaban en algún libro.

También declaró Eduardo Galli, encargado del sector “Inspecciones y Fiscalizaciones” –donde controlaba a inspectores y obras- dependiente de la Dirección de Arbolado Urbano, cuyo titular era el imputado Guillermo Baló. Galli dijo recordar la inspección de Maiza Molina, tras lo cual autorizó la extracción del árbol en la Plaza Almagro, “porque estaba seco”. Agregó que la Disposición 112 –por la que se ordenaba la remoción del árbol- fue firmada por Baló, y que de ahí la orden fue a la Dirección Operativa de Planificación y Servicios, a cargo de Omar Ramos.

El empleado supuso que Ramos debía remitir la orden a las personas que tenía que hacer el trabajo, y que creía que le daban la orden de trabajo a la cuadrilla junto con la Disposición. Agregó que no tenía certeza de que la Disposición hubiera llegado a Ramos.

En la audiencia de hoy también expusieron la abuela de la niña, Susana Gomolión, quien reiteró los dichos de su hija y su yerno; y el policía Mario Alberto Ramos, quien concurrió al hospital cuando le informaron el hecho, pero dijo no recordar su intervención.

La jornada culminó con el pedido del defensor oficial adjunto Carlos Prieto Balbuena, para que su asistido, Omar Ramos, ampliara su declaración indagatoria.

En relación a los dichos del ex Director Operativo de Guardianes de Parques y Plazas, y actual funcionario del GCBA, Rómulo Norberto Pini, sobre que habían mantenido numerosas conversaciones por radio, el imputado sostuvo que ello no había sido así, y que nunca lo llamó ni le mandó ninguna nota sobre Plaza Almagro. “Quiero que conste que jamás se pudo comunicar conmigo via Handy, porque el Gobierno de la Ciudad nunca me dio un handy”.

Tras esto, y como estaba previsto, las audiencias se suspendieron hasta el próximo jueves 27 de febrero, día en el que se espera la declaración de más testigos.

Las partes

Los acusados –por el delito de lesiones graves culposas en concurso ideal con incumplimiento de los deberes de funcionario público- son Guillermo Fabián Baló (ex Director General de Arbolado), Rómulo Noberto Pini (ex Director Operativo de Guardianes de Parque y Plazas), Fernando Risso (ex coordinador de Guardianes de Parques y Plaza), Roberto Claudio Russo (ex titular del Departamento de Arbolado Urbano), Omar Ramos (ex responsable del área “Reclamos”) y las supervisoras María Clara y María Rosa Sardo.

En el debate participan el abogado querellante -que representa a los padres de la víctima- Roberto Filippa Taliercio, y el fiscal Anselmo Castelli, en representación del Ministerio Público.

Asimismo, el defensor oficial Federico Maiulini y los defensores oficiales adjuntos Andrea Selpa y Carlos Prieto Balbuena, representan, respectivamente, a Roberto Russo, Guillermo Baló y Omar Ramos.

Por su parte, la representación técnica de Rómulo Pini, Fernando Risso y las hermanas Maria Clara y María Rosa Sardo recayó en los abogados Eduardo Fave Lukes, Roberto Ribas y Ariel Trigo Martínez.