21 de mayo de 2024
21 de mayo de 2024 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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La investigación estuvo a cargo de la fiscal Laura Mazzaferri
Mar del Plata: debarataron una banda de secuestradores
Con la detención del último prófugo este fin de semana en Entre Ríos, los imputados por tres secuestros extorsivos quedaron a disposición de la justicia. Un mes atrás, había caído en Mendoza el líder de la organización.

Tras un arduo trabajo del equipo de la Fiscalía Federal N°1 de Mar del Plata, que dirige Laura Mazzaferri, se logró detener al último prófugo de una banda que realizó, entre diciembre de 2012 y agosto de 2013, al menos tres secuestros extorsivos en la ciudad balnearia. Leonardo Miguel Parisotti, de 39 años, planificaba pasar el día del padre en un complejo de cabañas en Entre Ríos, pero la pesquisa permitió dar con su paradero este fin de semana.

Parisotti integraba una banda acusada de secuestrar –previas tareas de inteligencia- y cobrar rescates millonarios por la libertad de Rodrigo Cristino, Daiana Domenez y Guido Materia, quizás el más resonante en la ciudad balnearia por tratarse del hijo de un conocido empresario. Pero además, tenía un vínculo muy estrecho –incluso había relación entre las familias- con Maximiliano Goncebatte, líder de la organización.

Goncebatte estuvo prófugo –incluso con pedido de captura internacional por el robo en una joyería en España- y fue detenido el pasado 17 de mayo en Mendoza. Fue advertido por policías del partido de Guaymallén cuando saltaba un paredón y fue llevado hasta la dependencia policial acusado de robo. Allí, se comunicó por teléfono con su mujer para avisarle que estaba detenido pero que usaría una identidad falsa. El llamado fue interceptado –gracias a varias líneas intervenidas por disposición del Ministerio Púbico Fiscal- e inmediatamente se dio aviso a las autoridades mendocinas, quienes lo detuvieron. Con la orden de extradición intraprovincial solicitada al juez Alejandro Castellanos, fue trasladado a Mar del Plata, donde fue indagado y procesado.

Para dar con el último prófugo de la banda, continuaron las tareas de investigación. El pasado jueves, una escucha reveló que Parisotti se reuniría con su familia en un complejo de cabañas de las termas de Villa Elisa, en Entre Ríos. La reserva estaba a cargo de su esposa con otra identidad.
A partir de allí, desde la Fiscalía Federal N°1 se requirieron informes urgentes a la gerencia del hotel, que fueron remitidos al día siguiente, cuando los pasajeros ya estaban en el lugar. Al constatar la documentación presentada en el complejo, se detectó que había una licencia de conducir que llevaba la foto de Parisotti, aunque el nombre era otro.

De inmediato, se labraron las actuaciones correspondientes, se comunicaron con el juez interviniente y pidieron por escrito que se autorizara a un equipo de investigación de la DDI local a que se presentara en el lugar. El sábado al mediodía, cuando Parisotti salió de una de las cabañas, fue detenido. Luego, fue llevado a Mar del Plata donde este lunes se le tomó declaración indagatoria.

Los secuestros

El primero de los hechos investigados se produjo el 28 de diciembre de 2012. Rodrigo Cristino circulaba por la ruta 226, minutos después de las 4:00, cuando fue chocado por otro vehículo, que le provocó un trompo y lo obligó a detenerse. Enseguida, dos personas armadas lo redujeron y lo ingresaron a otro auto. Desde el celular, llamaron a su padre y también a su esposa bajo amenaza de muerte, quienes debieron pagar un rescate de 120 mil pesos y 220 mil dólares, junto con un reloj marca Rolex y un anillo de oro, para su liberación.

El 28 de mayo de 2013, cerca de las 7:45, fue interceptada Daiana Domenez cuando sacaba el auto para ir a trabajar del garaje de su casa situada en avenida Tejedor al 900. Allí, fue abordada por tres personas que la obligaron a subir a un automóvil y le colocaron un pasamontañas al revés para impedir la visión. Hicieron que ella misma, desde su celular, les avisara a sus padres de la situación, y mientras tres de los secuestradores circulaban con la víctima en el auto, otros se comunicaban con su familia para pedir el rescate en dinero por su liberación. La entrega ascendió a 31.600 pesos y 22.200 dólares, que el padre de la víctima tuvo que retirar de la caja de seguridad de un banco ubicado sobre la avenida Independencia. Pasado el mediodía, la joven fue liberada cerca del mercado frutihortícola.

El secuestro que cobró mayor trascendencia pública fue el que tuvo como víctima a Guido Materia, hijo de un reconocido empresario marplatense. El 27 de agosto del 2013, el joven concurrió como todos los días a estudiar a la Universidad situada en Olavarría entre Gascón y Falucho. Cuando salió de cursar, pasadas las 10:00, fue a su camioneta que había dejado estacionada en Alvear casi Gascón y allí fue interceptado por un sujeto calvo, que –junto a otra persona- lo ingresó violentamente a su vehículo. El hombre calvo se sentó en el asiento de conductor y la víctima y el otro secuestrador fueron al asiento trasero. Allí, Materia fue golpeado y también se le exhibió una pistola 9 milímetros. Sentado detrás del asiento de acompañante, donde van las piernas, transitaron unas quince o veinte cuadras, hasta cambiar de rodado.

Le pidieron el teléfono de la madre y le exigieron dos millones de dólares a cambio de la libertad. En medio de las negociaciones, fue llevado hasta una vivienda situada en De los Reservistas al 2100, donde permaneció –con ropa sobre su rostro- unas cuatro horas. Cerca de las 14:00, luego de que el abogado de la empresa de la familia Materia y la madre del joven depositaran en una obra en construcción el dinero acordado –que sumaba unos 110 mil dólares, entre pesos y dólares-, los captores llevaron a Materia hasta Guanahani al 7200 donde lo abandonaron a bordo de un auto robado.

La labor del Ministerio Público Fiscal, desde el inicio de la investigación hasta la captura del último prófugo, permitió desbaratar una banda de secuestradores que mantuvo a la sociedad marplatense envuelta en una realidad de profunda preocupación y temor, y que ahora tendrá la oportunidad de ver a los imputados sentados en el banquillo de los acusados en un juicio oral y público.