26 de septiembre de 2023
26 de septiembre de 2023 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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A pedido de los fiscales a cargo de la Fiscalía Federal N°2 de Morón y de la UFESE
Pidieron enjuiciar a un imputado por el secuestro extorsivo de dos hombres y un niño
El acusado integraba, junto a otras tres personas, una banda dedicada a realizar secuestros extorsivos en la zona oeste del conurbano bonaerense. Las víctimas mayores de edad, y el hijo de una de ellas de 2 años, fueron secuestradas el 7 de octubre 2015 en la localidad de Morón.

El fiscal a cargo de la Fiscalía Federal N°2 de Morón, Carlos Hernán García, junto al titular de la Unidad Fiscal Especializada en Secuestros Extorsivos (UFESE), Santiago Marquevich, requirieron la elevación a juicio de la investigación seguida contra Nicolás Samuel Ojeda, por el secuestro extorsivo de Shaoqiang Wang, su hijo Alex, de entonces 2 años, y Rubén Pastorino, ocurrido pasado el mediodía del 7 de octubre de 2015, en la localidad de Villa Sarmiento, en el partido bonaerense de Morón.

Aquel día, alrededor de las 13.50, Wang concurrió, junto a su hijo Alex, a retirar su camioneta Renault Duster, la cual había dejado en el lavadero, propiedad de Pastorini, en la calle Yapeyú y Silva, en la localidad de Villa Sarmiento. Mientras Pastorino ultimaba la entrega del vehículo, un auto –se presume un Peugeot 206 o un Ford Focus- se estacionó detrás. Cuatro hombres armados amenazaron a Wang y Pastorino, y los obligaron a subir a la Duster.

Ojeda y sus compañeros –respecto de quienes continúa la investigación para su individualización- circularon con sus víctimas cautivas, durante un kilómetro, hasta que detuvieron la marcha y obligaron a Wang y su pequeño hijo a trasladarse a otros vehículos, también Pastorino fue cambiado de auto para ser liberado unas horas después en la intersección de las calles Iparaguirre y Cafayate, en la localidad de Lomas de Zamora.

Mientras circulaban a bordo de un Peugeot 207 plateado, los secuestradores obligaron a Wang a comunicarse con su amigo Huan Wei y pedir U$S 100.000 por su liberación. Asimismo, lo obligaron a llamar a su mujer, Liu Hui Yu y también le pidieron rescate. Los captores le indicaron a Wei que dejara el dinero en la intersección de la Avenida General Paz y la Autopista Ricchieri.

Asimismo, a la mujer de Wang le indicaron que se dirigiera a la intersección de las calles Arazorena y Boulogne Sur Mer, en la localidad de Tapiales, donde entregó $20.000 a los secuestradores y así logró que liberaran a Wang y a su hijo. La entrega estuvo supervisada por el Capitán Jorge Filipini y el Subcomisario Martín González, de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Morón, quienes se enfrentaron con los secuestradores que procedieron a fugarse.

Ocurre que, producto de la balacera, Ojeda recibió un impacto de bala en el hemitórax izquierdo por lo que concurrió al Hospital de Bunge, donde finalmente fue apresado tras ser reconocido por personal de la DDI de Morón que, en el marco de las tareas ordenadas por el fiscal, recorrió todos los nosocomios hasta determinar que había ingresado en dicho lugar el referido con una herida de bala.

En su declaración indagatoria, Ojeda sostuvo que él también había sido víctima de ese episodio ya que, mientras trabajaba como remisero, había sido contratado para realizar un viaje por dos conocidos de otro chofer de la agencia de autos de alquiler, quienes lo amenazaron con un arma para que condujera el Peugeot 207 donde tuvieron cautivo a Wang y su hijo.

No obstante este descargo inverosímil en ejercicio legítimo de su derecho de defensa, los representantes del Ministerio Público Fiscal le reprocharon a Ojeda en su presentación haber actuado como coautor de los delitos de secuestro extorsivo agravado por la edad de una de las víctimas –menor de 18 años-, el número de intervinientes, por el cobro del rescate y por el empleo de armas de fuego, en concurso ideal con el robo agravado por el empleo de armas de fuego y por haber sido cometido en poblado y en banda, en concurso material con el delito de atentado a la autoridad agravado por haberse cometido a mano armada y por haberse perpetrado en reunión con tres o más personas.