29 de enero de 2023
29 de enero de 2023 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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A pedido de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°62
Procesaron a un hombre por agredir a su pareja y abusar sexualmente de ella, mientras la mantenía cautiva
El acusado fue detenido cuando iba a encontrarse con su ex pareja, con la excusa de retomar la violenta relación. En dicha ocasión, el agresor portaba un cuchillo de cocina.

En el marco de la investigación desplegada por la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°62, a cargo del fiscal Ariel Yapur y el auxiliar fiscal Ezequiel Ferrer, el juez Luis Schelgel procesó a Alejandro Ariel Huarin por haber lesionado a su ex pareja, privarla de su libertad, abusar sexualmente de ella y amenazarla con agredir a su familia, si no cumplía con sus pedidos. Además, el magistrado decretó la prisión preventiva del imputado y trabó embargo sobre sus bienes hasta cubrir la suma de $30.000.

Los hechos

En diciembre de 2016, la víctima inició una relación de pareja con Huarin, y un mes después quedó embarazada de él, lo que motivó que el acusado comenzara a tener actitudes violentas hacia ella.

En abril pasado, la mujer comenzó a tener inconvenientes con su embarazo, que derivaron en la pérdida del bebé. Tras ello, la víctima volvió a la casa de su madre, y en mayo decidió volver a convivir con el imputado. Sin embargo, la convivencia sólo duró una semana por la violencia a la que era sometida por Huarin.

La pareja se mantuvo distanciada hasta que el 10 de julio pasado, cuando la mujer decidió darle otra oportunidad y volvió a la vivienda en común, junto a la hija de dos años de la víctima, producto de una relación anterior.

Ya en el interior de la morada, la pequeña comenzó a llorar al ver al imputado, por lo que el hombre comenzó a golpear a su ex pareja en el rostro. Al día siguiente, en el interior de la habitación, Huarin golpeó nuevamente a la mujer. Cuando ésta le refirió que se iría de la casa, el hombre comenzó a pellizcarla y continuó con la agresión hasta que ella cedió a quedarse.

El 12 de julio, resuelta a abandonar a Huarin, la mujer se dirigía a la casa de su madre, luego de retirar a su hija del jardín de infantes. Al pasar frente a la casa del hombre, la víctima comenzó a correr, pero fue alcanzada por el imputado, quien le quitó a la niña y le dijo que podía irse, pero que la pequeña se quedaría con él, ante lo que la mujer cedió e ingresó a la vivienda.

Una vez dentro del domicilio, el acusado comenzó a golpearla nuevamente y amenazó con matar a su hermano sí huía de allí. Desde entonces y hasta el 22 de julio pasado, la mujer fue privada de su libertad por Huarin quien continuó agrediéndola diariamente.

En la madrugada del 22 de julio, el imputado se despertó y comenzó a golpear a su pareja con los puños y un cable USB, tras lo cual quiso tener relaciones sexuales con ella, pero la mujer se negó. Ello no impidió que Huarin la tomara por la fuerza y lograra su cometido de abusarla sexualmente.

Finalmente, el calvario de la mujer terminó cuando esa noche el acusado la dejo ir, con la condición de que le trajera dinero para comprar estupefacientes. La víctima aprovechó y fue a lo de su madre, a quien contó lo sucedido y desde entonces no volvió a tener contacto con el acusado, a quien denunció por los hechos sufridos.

El hombre permaneció prófugo hasta que el 13 de octubre pasado, llamó a la mujer para encontrarse, al día siguiente, en la calle Araujo al 3400. La conversación pudo ser oída –mediante escucha directa- debido a que se había ordenado la intervención de las líneas telefónicas. En este contexto, se encomendó a personal de la División Delitos contra la Integridad Sexual de la Policía de la Ciudad que supervisara el encuentro, al tiempo que solicitó al juez interviniente que dispusiera la detención de Huarin, a lo que el magistrado hizo lugar.

Así, cerca del mediodía, la víctima concurrió a la cita. Tras encontrarse con su agresor, Huarin logró ser aprehendido por la Policía. En esa ocasión, el imputado llevaba, oculto entre sus ropas, un cuchillo de cocina.

Indagatoria, procesamiento y prisión preventiva

Al ser indagado, Huarin negó los hechos. Sin embargo, las probanzas colectadas durante la pesquisa dieron cuenta de la situación de violencia y agresiones padecidas por la víctima, al tiempo que especialistas de la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación describieron la situación como “de violencia de género y de riesgo alto” para la mujer.

Las probanzas colectadas durante la pesquisa dieron cuenta de la situación de violencia y agresiones padecidas por la víctima.

Al resolver la situación procesal de Huarin, el responsable del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°63, Luis Schelgel, tuvo por probado que el imputado “doblegó psicológicamente a la víctima, bajo coacción y distintas agresiones físicas que le fueron provocando a la nombrada lesiones de entidad leve en distintas partes del cuerpo. Asimismo, en ese mismo término, la privó de su libertad ambulatoria, al no permitirle irse del domicilio en el que se encontraban (…) no sólo al colocar llave en la puerta de la habitación del encargado y en la puerta de salida a la calle, sino al coaccionarla con golpearla o provocarle daños a su familia”.

Además, consideró que el imputado “no se limitó a agresiones físicas y a amenazas coactivas”, sino que también “bajo amenazas de golpearla, en la línea con las agresiones que venía desplegando desde hacía 12 días, la obligó a mantener relaciones sexuales contra su voluntad”.

En virtud de todo ello, y a pedido de la Fiscalía, el juez dispuso el procesamiento de Ariel Alejandro Huraín, al considerar que la conducta por él desplegada incurría en el delito de lesiones dolosas leves agravadas por el vínculo y por mediar violencia de género, amenazas coactivas, privación ilegítima de la libertad agravada por mediar violencia y amenazas hacia la víctima y abuso sexual con acceso carnal, todos los cuales concurren materialmente entre sí.

Además, el magistrado decretó la prisión preventiva de Huarin, sobre el entendimiento de que podría fugarse o entorpecer la investigación, al tiempo que trabó embargo sobre sus bienes hasta cubrir la suma de $30.000.