20 de abril de 2021
20 de abril de 2021 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Una investigación llevada adelante por la Fiscalía Criminal y Correccional Nº60
Procesaron a un hombre por el robo de un bandoneón y las maniobras de extorsión que ejecutó contra el dueño del instrumento
También a la hermana del acusado, que participó en la secuencia donde se le exigió al músico más dinero a cambio del instrumento que le habían robado. El bandoneón es un instrumento protegido por la ley 26.531 desde 2009. En los allanamientos encontraron otro bandoneón cuya procedencia aún no pudo ser establecida.

Luego de la investigación llevada adelante por la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°60, a cargo del fiscal Carlos Hernán García, en conjunto con el Departamento de Protección del Patrimonio Cultural-INTERPOL de la Policía Federal, a cargo del comisario Marcelo Chiappero, y tras la solicitud y realización de allanamientos, secuestros, detención e indagatoria, el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°55, a cargo de la jueza Alejandra Alliaud, procesó a una persona acusada de robar mediante la utilización de un arma de fuego un bandoneón y de extorsionar a su dueño mediante la exigencia de distintos objetos y sumas de dinero para su devolución. La magistrada procesó también a la hermana del acusado por participar en la extorsión. 

El hecho ocurrió el 10 de enero de 2021, cerca de las dos de la mañana, cuando el músico regresaba de una función y fue abordado por dos hombres en el ingreso a su domicilio ubicado en el barrio de Vélez Sarsfield. Uno de ellos tenía un arma y le sacó el celular y su bandoneón. Antes de irse, le dijeron: “Para recuperar tus cosas juntate 30 lucas y llámame”. Le entregaron un papel con un número de teléfono y se fueron.

Tras esta secuencia, el músico fue hasta lo de un amigo y se comunicó con el asaltante, que le indicó que fuera hasta la avenida Warnes y Jorge Newbery, en Chacarita, y que llevara 100 dólares y 5000 pesos para recuperar sus cosas. Alrededor de las tres de la mañana se llevó a cabo el encuentro pero el ahora procesado solo le devolvió el celular. “Averigüé que sale mucho más. Quiero 50, seguimos hablando”, le dijo y se fue en una moto.

Como el instrumento era su medio de trabajo (para funciones, composición y el dictado de clases), el músico siguió adelante con la negociación. Al día siguiente, y luego de otro intercambio, el asaltante le comunicó que si quería recuperar el bandoneón debía darle nuevamente el celular. El hombre consiguió otro aparato y pactó encontrarse en Honorio Pueyrredón y Juan B. Justo, en Villa Crespo, a las cuatro de la tarde. Cuando llegó, le entregó el celular a una mujer, que resultó ser la hermana del asaltante. Ella le dijo que se iban a comunicar con él para que vaya a Floresta, algo que nunca ocurrió: después de esto, el acusado desconectó la línea.

Ante esta situación, el damnificado hizo una publicación en un chat de músicos en una red social, y  fue contactado por una mujer que le dijo que le habían ofrecido el instrumento y le dio el nombre de tal persona. Los bandoneones tienen características que los identifican entre los músicos, como sus colores, texturas; números de registro; y los nombres e iniciales de sus dueños. Además, se encuentran amparados por  la Ley 26.531 de “Protección y Promoción del instrumento musical denominado bandoneón”, sancionada en octubre de 2009, la cual establece que el Poder Ejecutivo Nacional “garantizará el resguardo y preservación de los bandoneones que hayan pertenecido a intérpretes reconocidos o cuya antigüedad supere los 40 años”.

La Ley 26.531 de “Protección y Promoción del instrumento musical denominado bandoneón” fue sancionada en octubre de 2009. Establece que el Poder Ejecutivo Nacional “garantizará el resguardo y preservación de los bandoneones que hayan pertenecido a intérpretes reconocidos o cuya antigüedad supere los 40 años”.

Tras una búsqueda en las redes sociales con el nombre que le habían dado, encontró a la persona que lo había asaltado. Además de este dato, el músico recibió una llamada del delincuente quien le ofreció hacer una videollamada para decirle que aún tenía el bandoneón.

Después de toda esta secuencia, y por asesoramiento de otros colegas, el músico decidió hacer la denuncia en el Departamento de Protección al Patrimonio Cultural de la Policía Federal Argentina, que le dio intervención a la fiscalía. 

La fiscalía, ya con la dirección de la investigación, ordenó una serie de medidas que fueron practicadas por el personal policial de esa fuerza, y así se llegó a identificar a los autores, se determinaron sus domicilios y números telefónicos, y varios datos necesarios para lograr su aprehensión. El testimonio del músico resultó clave para todo ello.  

Con todos los elementos, el fiscal García le pidió al juzgado tres allanamientos en forma simultánea, la intervención en escucha directa del teléfono de quien fue identificado como quien tenía el arma en el robo, el secuestro del bandoneón, y la detención del asaltante. En la casa del imputado se secuestró el instrumento robado, además de otro bandoneón que hasta el momento no pudo determinarse dueño ni procedencia. Por pedido del fiscal, una vez realizado el peritaje para corroborar “la originalidad y estado de conservación” (realizado por el director de Orquesta Sinfónica de la PFA, especialista en este tipo de instrumentos), finalmente el instrumento fue devuelto a su dueño y se reencontraron en emotiva ceremonia. 

El juzgado valoró toda la prueba presentada y, después del pedido fiscal, consideró que el hombre debía ser procesado con prisión preventiva -dado que registraba otros antecedentes- por los delitos de “robo calificado por haber sido cometido con el uso de un arma de fuego cuya aptitud para el disparo no ha logrado ser aún acreditada; extorsión; y extorsión en concurso ideal con estafa -reiterado en dos hechos”. Para la jueza, el acusado “tuvo el control de los hechos, y previo acuerdo de voluntades dividió con los demás consortes las tareas que comprendieron los accionares ilícitos”.

En cuanto a su hermana, fue procesada la semana pasada por formar parte de la maniobra de extorsión y estafa. Mientras que el procesamiento del hombre se encuentra firme, el de la joven todavía está en condiciones de ser apelado ante la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Ciudad de Buenos Aires. La jueza dispuso, además, que se le brindara al denunciante un botón antipánico.