22 de abril de 2024
22 de abril de 2024 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Lo solicitó el fiscal federal Franco Picardi
Requirieron la elevación a juicio de un hombre acusado de comercializar medicamentos adulterados
Los productos, que formaban parte de programas de entrega gratuita del Estado Nacional para tratar la diabetes, eran ingresados ilegalmente al mercado a través de facturas falsas a nombre de “Droguería Lorma”. Algunos también estaban vencidos.

El fiscal federal Franco Picardi solicitó la elevación a juicio de una causa en la que se investiga la comercialización ilegal de medicamentos y anestésicos adulterados, vencidos y falsificados que originalmente debían ser entregados de forma gratuita para tratar la diabetes. Según el expediente, Miguel Ángel Buzzoni habría utilizado facturas de la Droguería Lorma para ingresar los productos al mercado.

El caso se inició a partir de una denuncia presentada por el director del Instituto Nacional de Medicamentos, y ahora el juez federal Sebastián Casanello deberá resolver si eleva la causa para que se lleve a cabo el debate oral y público.

Alrededor de una veintena de elementos probatorios fueron acumulados a lo largo de la pesquisa, que contó con la labor de la Policía Federal Argentina y Gendarmería Nacional. Las tareas investigativas llevaron a realizar una serie de allanamientos en 2008 y 2009: en el domicilio del imputado, ubicado en la localidad bonaerense de Paso del Rey, se encontraron documentación, remitos, facturas y “cientos de medicamentos”. Esas “unidades medicinales” tenían “leyendas que los identificaban como pertenecientes a programas especiales, sin troqueles, adulterados, con precintos de seguridad violados”.

La imputación

La acusación que pesa sobre Buzzoni es que comercializó al menos “tres unidades del medicamento Betalinh U-100 NPH Semisintética, por 5 frascos-ampolla por 3 ml. y 5 agujas” falsos, 7 unidades -de distinto lote- “del medicamento Sevorane” pertenecientes “a programas de entrega gratuita”, y 84 cápsulas con la leyenda "Uso exclusivo en convenios", “todos ellos mediante el empleo de facturas falsas de la ‘Droguería Lorma’”. “Dado el carácter de los medicamentos y la forma en que fueron hallados, pudo establecerse que resultaron ser peligrosos para la salud y que disimulaban su carácter nocivo”, enfatizó Picardi.

Por otra parte, se le endilga “haber tenido y conservado elementos destinados a cometer falsificaciones”, en virtud de que se hallaron sellos que no le pertenecían con inscripciones a nombre de médicos clínicos y droguerías. Asimismo, también se le imputa la falsificación de facturas de “Droguería Lorma S.A.” y “Droguería Semper” al menos hasta el 2009, “a los efectos de otorgarle apariencia de legalidad a los medicamentos ajenos al circuito comercial”.

Defraudación a la administración pública “en repetidas oportunidades” es otro de los delitos del que se lo acusa por “desviar medicamentos pertenecientes a programas de entrega gratuita del Estado Nacional”.

Calificación legal

El fiscal federal señaló que el hecho atribuido a Buzzoni “resulta constitutivo del delito previsto y reprimido en el artículo 201 del Código Penal, en concurso ideal con los delitos de comercialización de productos con marca registrada fraudulentamente imitados y falsificación de documentos privados (…), en concurso real con el delito del fraude a la administración pública y conservación de instrumentos destinados a cometer falsificaciones”. Al respecto, el representante del Ministerio Público Fiscal recordó que “el artículo 201 reprime con pena de reclusión o prisión de tres a diez años al que ‘vendiere, pusiere en venta, suministrare, distribuyere o almacenare con fines de comercialización aguas potables, sustancias alimenticias o medicinales o mercaderías peligrosas para la salud, disimulando su carácter nocivo”.