14 de junio de 2024
14 de junio de 2024 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
Menu
El reconocimiento se realizó el jueves pasado
ESMA: pedirán la incorporación de pruebas de la existencia de la isla El Silencio
La fiscalía considera de suma importancia las pruebas recogidas en la inspección de la isla donde fueron ocultados los prisioneros de la ESMA durante la visita de la Comisión Interamericana de Derechos humanos, en 1979.

El fiscal general Guillermo Friele y la fiscal Mercedes Soiza Reilly solicitarán al Tribunal Oral en lo Criminal N°5 que se incorporen al debate de la megacausa ESMA III los peritajes e informes recogidos durante la inspección que realizaran en la Isla El Silencio -por orden el Juzgado Federal N°12 de la Capital Federal- los sobrevivientes y las diferentes partes en el juicio .

"La recuperación de este lugar es fundamental a nivel probatorio", indicó a Fiscales Soiza Reilly, quien fue designada fiscal ad-hoc para esta causa. "La importancia de hallar y recuperar estos espacios hacen también a la credibilidad de los testigos. Antes les creía, ahora les creo más", enfatizó la fiscal, quien asimismo destacó que "el lugar se mantiene incólume" y tal cual lo habían descripto los sobrevivientes a lo largo de las investigaciones.

"La fiscalía entendió que era de suma importancia porque acredita la continuidad delictiva", explicó Soiza Reilly. Sucede que en el juicio se imputa a los miembros del grupo de tareas de la ESMA, entre otros delitos, la privación ilegal de la libertad del colectivo de prisioneros que pasó un tramo de su secuestro en El Silencio y que luego nuevamente prosiguió en la Escuela de Mecánica. Por eso, para la fiscalía es importante marcar esa "continuidad delictiva" en los diferentes escenarios.

"En el lugar se hallaron elementos que dan cuenta de la verosimilitud del relato de los sobrevivientes y dejan marcadas las huellas del trabajo esclavo a que fueron sometidos",  precisó la fiscal, y enumeró entre esos elementos a los restos de un automóvil Buggy, que era utilizado para las rondas de seguridad por la isla, y una cocina económica donde las cautivas eran obligadas a cocinar durante horas.

Por eso, los fiscales solicitarán la incorporación al debate oral de los videos, las fotografías, los peritajes planimétricos y las actas judiciales conformadas durante la inspección, dado que los consideran "nuevos medios de prueba manifiestamente útiles", en los términos del artículo 388 del Código Procesal Penal de la Nación, que prevé la incorporación al debate de nuevos elementos de prueba aparecidos en el transcurso del juicio.

En El Silencio fueron ocultados los prisioneros del centro clandestino de detención que funcionaba en la Escuela de Mecánica de la Armada, durante la visita que realizó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos al país, entre el 6 y el 20 de septiembre de 1979.

"La Esma fue reacondicionada para ocultar los crímenes que allí se cometían y los cautivos fueron llevados a otro espacio de exterminio donde las condiciones imperantes se tornaron una vez más inhumanas", indicó la fiscal.

Los prisioneros fueron trasladados en tres tandas a la isla. Los dos primeros grupos fueron obligados a la realización de trabajo esclavo para acondicionamiento y mantenimiento de las instalaciones, en tanto que un tercero de alrededor de 20 personas, a quienes los represores llamaban "los capucha", fueron confinados en una precaria construcción. "El espacio destinado a estas personas es aberrante. Estaban hacinados, expuestos a la humedad del suelo, a las bajas temperaturas de noche, a las mareas y a los insectos y roedores. Todos los cautivos padecieron enfermedades digestivas", narró la Soiza Reilly.

La isla

El jueves pasado, por disposición del juez federal Sergio Torres, un grupo de sobrevivientes, los fiscales y abogados de la partes localizaron y desembarcaron desde lanchas de la Prefectura Naval en la isla que funcionó como centro clandestino de detención a cargo de la Fuerza de Tareas 3 de la Armada.

La isla está situada sobre el arroyo Chañía Mini o Canal 43, dentro del partido de San Fernando, muy cerca del límite con Tigre, en la zona norte del Gran Buenos Aires. Antes de pertenecer a la Armada, la isla era propiedad del Arzobispado de Buenos Aires, según reveló el periodista Horacio Verbitsky en el libro El Silencio. De Paulo VI a Bergoglio. Las relaciones secretas de la Iglesia con la ESMA (Sudamericana, 2005) .

La inspección que finalmente se realizó el jueves fue solicitada el 11 de marzo pasado por Friele y Soiza Reilly en el marco del debate oral por los crímenes en la ESMA, luego de que el sobreviviente Carlos Lorkipanidse aportara elementos para su localización durante su testimonio.

Pero el Tribunal Oral remitió el pedido de los fiscales de juicio al Juzgado Federal N°12, que instruyó la causa y sigue investigando los crímenes en la ESMA. Así, el secretario del juez de instrucción encabezó la inspección que había sido solicitada en el debate oral y público.

Para llegar la isla, la comitiva hizo el mismo recorrido que hacían los represores de la ESMA con sus secuestrados. Se embarcaron en el Apostadero Naval de San Fernando, que durante la dictadura dependía -al igual que la Escuela de Mecánica- de la Fuerza de Tareas 3 de la Armada. 

Las instalaciones de la isla están ahora protegidas por una medida cautelar dictada por el juez Torres, tras el pedido en ese sentido de la querella que representa el abogado Rodolfo Yanzón.