06 de febrero de 2023
06 de febrero de 2023 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
Menu
La investigación fue realizada por la Comisión de Trabajo por la Reconstrucción de Nuestra Identidad
Jorge Auat recibió 122 legajos de trabajadores estatales desaparecidos
El organismo dependiente del Ministerio de Planificación y de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación entregó los documentos que permitirán reconstruir la memoria histórica de empleados de la administración pública secuestrados durante la última dictadura cívico-militar.

El fiscal General a cargo de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, Jorge Auat, recibió hoy 122 legajos -un total de 11600 fojas- de trabajadores desaparecidos de la administración pública nacional que le fueron entregados por la Comisión de Trabajo por la Reconstrucción de Nuestra Identidad, que desde 2007 trabaja en la reconstrucción de la historia laboral de las víctimas del terrorismo de Estado.

El encuentro se produjo en la sala de reuniones de la Procuraduría, en la sede de Avenida de Mayo 760 de la Procuración General de la Nación. Julián Scabbiolo, Juan José Leiva, Silvina Giganti y las hijas de trabajadores desaparecidos Silvina Atencio y Adriana Reydó integraron la comitiva que entregó los documentos a Auat.

"Haremos un trabajo exhaustivo para analizar legajo por legajo en términos de prueba para los juicios", señaló el titular de la procuraduría especializada en el final de la reunión. Los legajos, que fueron expuestos sobre la mesa de reuniones, correponden a empleados de varias de las entonces empresas públicas y del resto de la administración: YPF, Ferrocarriles Argentinos, Gas del Estado, Segba, Aerolíneas Argentinas, Obras Sanitarias, son entre otras parte de las compañías en las que trabajaban las víctimas cuyos legajos fueron entregados en copia este mediodía.

Auat agradeció a la Comisión el trabajo y la documentación y destacó que la labor permite indagar en la historia más allá de lo que se pueda avanzar en un expediente judicial. "El desaparecido es algo más que un dato histórico. No es el pasado. Transfiere compromiso. Es el pasado que está hoy en debate", consideró el fiscal quien agregó que "las historias de vida permiten reconstruir lo que se frustró, pues sin ellas hay un pasado ausente".

El representante del Ministerio Público remarcó que "juzgar a los responsables es la forma de prevención más eficaz que conocemos" y ponderó que es en estos procesos que "la víctima es valorizada". Luego, enfatizó: "El desafío de la Procuraduría es avanzar en la investigación de todo. La agenda es ir por todos los delitos. Hay un imperativo moral".

Scabbiolo, por su parte, repasó las dificultades que representó la reconstrucción de los legajos. "Ante nuestros pedidos a las diferentes empresas, la primera respuesta fue que no había compañeros desaparecidos. Parte de la cultura interna fue decir que no pasó", indicó. Además, precisó que "para deconstruir ese discurso" se indagó en los acervos del Archivo Nacional de la Memoria, se recabaron datos de las firmas o de lugares de trabajo de las víctimas, para luego renovar los pedidos a esas sedes que en un principio habían contestado en forma negativa.

El paso a la inversa se siguió frente a respuestas positivas: los legajos de los trabajadores fueron cruzados con la información sobre víctimas del terrorismo de Estado, de manera tal que esta lista provisoria de 122 legajos fue contrastada con la información oficial sobre desaparecidos.

Scabbiolo graficó el trabajo que emprendió la comisión: "Hubo que buscar sobre los legajos de un Estado destruido primero por la dictadura y después por la década del '90". De esa forma, hizo referencia a las dificultades adicionales que presentó la búsqueda en empresas privatizadas y que actualmente no tienen la organización ni el nombre que tuvieron en otros tiempos.

"Le acercamos este trabajo para que sean estudiados por el Ministerio Público", le dijo Scabbiolo a Auat. "Podemos evaluar humildemente que hay una complicidad de las áreas de personal con la desaparición de los compañeros", agregó el integrante de la Comisión, quien también indicó que en la documentación pudieron advertir casos "de compañeros secuestrados que al día siguiente fueron dados de baja de su trabajo". Scabbiolo advirtió sobre los interventores militares, "pero también había civiles y hubo complicidad gremial".

Leiva, por su parte, refirió el testimonio del chofer de un ministerio que contó a la comisión que durante la dictadura debía lavar el auto Ford Falcon asignado a su dependencia y hacer caso omiso al "salto" en el kilometraje que se registraba de un día para el otro. ""Los Ford Falcon no eran sólo los autos de los militares y la represión ilegal, eran los autos de todas las reparticiones del Estado", narró Leiva.