24 de septiembre de 2021
24 de septiembre de 2021 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Daniel Adler, Laura Mazzaferri y Eugenia Montero, los fiscales a cargo
Mar del Plata: “Existen legajos que vinculan a la CNU con el Ejército, la Side, policías y la Universidad”
Así lo expresó Claudia Bellingeri, directora del Programa de Justicia por Delitos de Lesa Humanidad de la Comisión Provincial por la Memoria, en el marco del juicio a integrantes de CNU por asociación ilícita y ocho homicidios. También prestaron declaración otros ocho testigos.

Con la declaración de nueve testigos, se realizaron dos nuevas audiencias en el juicio a integrantes de la agrupación de ultraderecha CNU (Concentración Nacional Universitaria), que tiene sentados en el banquillo de los acusados a nueve civiles y un militar retirado, por ocho crímenes cometidos en 1975 y el delito de asociación ilícita.

Ante el Tribunal, compuesto por los jueces Víctor Bianco, Elvio Osores Soler y Luis Imas, declaró Claudia Bellingeri, directora del Programa de Justicia por Delitos de Lesa Humanidad de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), quien dio cuenta del trabajo de peritaje realizado en base a los archivos de la ex DIPBA (la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires que funcionó entre 1956 y 1998), que concentra, entre otras cosas, información que intercambiaba con inteligencias de las otras fuerzas como la Prefectura Naval Argentina y organismos del Estado. Allí constan las acciones desarrolladas en el territorio por los agentes de las fuerzas, las fichas personales de los ciudadanos espiados y los legajos donde se articulaba la información. En total, se llevan entregadas unas 2000 fojas en distintas instancias judiciales.

Bellingeri relató que la CPM es un organismo público, autónomo y autárquico creado por ley en el 2000. Planteó que el trabajo de peritaje realizado tiene una mirada dinámica, dado que hay legajos, por ejemplo, que empiezan en 1968 y concluyen en 1975, lo que hace no tener una mirada lineal sobre la información, sino de acumulación.

“Existen legajos donde existe vinculación entre miembros de CNU con el Ejército, con el GADA, con miembros de la Side, también de la Policía Federal y la Policía de la Provincia de Buenos Aires, incluso con rectores de Universidad, que contrataban miembros de la CNU para tareas de ‘seguridad’ del edificio”, relató Bellingeri.

La funcionaria de la CPM mencionó que también se cuenta con un informe confeccionado en 1985 sobre integrantes de la CNU, donde aparecen los imputados. A su vez, reparó en una reunión en el Marquesado Country Club, que consta en un informe de inteligencia de Prefectura, donde acudieron miembros de CNU, como Mario Durquet y Gustavo Demarchi. Y que en un control en la zona de Punta Mogotes los obliga a detener el auto en que viajaban algunos de ellos, se entrega una cédula de la Side, y se determina que “el verdadero ocupante del rodado era Mario Durquet”, según consta en la información brindada al Tribunal.

Consultada por el Ministerio Público Fiscal, dijo que los informes de inteligencia de la Policía vinculan a la CNU con los cinco crímenes cometidos en la madrugada del 21 de marzo de 1975. Y el servicio de inteligencia de Prefectura de Mar del Plata asevera: “Este hecho se observó como una respuesta directa de la derecha, en venganza a la muerte de Piantoni (líder de la CNU), bajo consignas de ‘5x1’”.

Bellingeri señaló que en los informes elaborados por ella se entrecruzan documentos y datos para llegar a afirmar relaciones y vínculos. Ante la pregunta de uno de los abogados oficiales sobre posibles errores detectados en informes, la profesora señaló: “Toda persecución política es tendenciosa”. Explicó que su trabajo no era valorar la información y que era la ex DIPBA la encargada de valorar la veracidad, y lo hacía a través de la clasificación de distintas letras (de la A hasta la E) en función de quién la aportaba. “Cuando las informaciones se reiteran es que el dato ha sido considerado no solo por la policía y la DIPBA sino también por la comunidad informativa”, expresó.

Informes de inteligencia de la Policía vinculan a la CNU con los cinco crímenes cometidos en la madrugada del 21 de marzo de 1975. Y el servicio de inteligencia de Prefectura de Mar del Plata asevera: “Este hecho se observó como una respuesta directa de la derecha, en venganza a la muerte de Piantoni (líder de la CNU), bajo consignas de ‘5x1’”.

A su vez, el MPF consultó sobre una visita de Aníbal Gordon a Mar del Plata, sospechado de liderar el grupo parapolicial Triple A. Este material fue aportado algunos años atrás, y describe la llegada de esta persona en la antesala del Golpe, entre 1974 y 1975. “Se estaba trabajando la idea de direcciones de inteligencia y zonificación militar, vinculada a la lucha antisubversiva”, señaló Bellingeri.

Una agrupación "ideológicamente fascista"

Jorge Tribó era amigo de Daniel Gasparri, un contador acribillado en 1975 junto a su amigo Jorge Stoppani. Se enteró de su muerte por la portada de un diario que vio en un quiosco en Buenos Aires.

El testigo contó que –durante la segunda quincena de abril de 1975- fue con un amigo, Leónidas Fiore, a tomar un café a un bar de la ciudad de Buenos Aires. “Leónidas sale intempestivamente. Me dice que estaba la CNU en la puerta, que me querían llevar, pero que él los había parado”, relató. “Estaba implícito que estaba hablando de (CNU) Mar del Plata”, sumó más adelante.

Este episodio lo relacionó con una situación que le tocó vivir años después, en La Pampa, cuando corría el año 1989. Para comenzar a trabajar estaba a la espera de un certificado de “buena conducta” de la Policía Federal. Ante la falta de noticias, le confiaron que habían llegados dos o tres páginas donde se decía “cualquier barbaridad” de él. Y que “se había perdido contacto” la noche que decidió no ir a dormir a lo de sus padres, para luego viajar exiliado a Perú.

Respecto a CNU dijo que era una agrupación “ideológicamente fascista”, según lo que se rumoreaba entonces, y que se hablaba de la participación de esta organización en los crímenes que se juzgan.

A su turno, Jorge Ferrari, definió a CNU como “un grupo de choque”. El hombre, que fue secretario general de la UTA, relató un episodio vivido en octubre de 1973. Habían secuestrado a dos delegados de personal por lo que en asamblea se había resuelto un paro. En el momento en que iban a colocar esa información en una vitrina de la terminal de ómnibus, dijo que “llegó un grupo con intención de hacer fracasar la medida de fuerza”. “Nos encontramos con que la CNU pretendía que no realizáramos el paro, no sé defendiendo qué tipo de intereses. La gente que teníamos en contra estaba armada. Uno de ellos golpea con un arma que estaba cargada, se escapa un tiro y le impacta a Julio Julián, quien murió”. Julián era parte del sector disidente del gremio, quien había acudido acompañado por otras ocho o nueve personas, entre ellos, los imputados Raúl Viglizzo y Raúl Rogelio Moleón.

“Esta vez zafaste”

Mónica Schenini contó ante el Tribunal que al regresar de su luna de miel en octubre de 1975 fue con su pareja, Julio César Martino y una pareja amiga a tomar un café a “La Terraza”, situada en la esquina de Luro e Independencia. Relató –en igual sentido que Martino en audiencias pasadas- que estaban sentados cuando ingresó Juan Carlos Asaro, a quien conocía de asambleas universitarias. Solo miró y se retiró. Pero minutos después llegó junto a personal policial. Expresó que marcó a su marido con el dedo y dijo “él”. Como consecuencia, los cuatro fueron llevados a la sede policial de Gascón y Tucumán. “Asaro fue parte del traslado”, sostuvo.

Mientras ellos estaban en la comisaría, fuerzas de seguridad irrumpieron en la casa de sus suegros. “Dieron vuelta todo. Vieron fotos, diapositivas. Parece que el hecho del cual acusaban a Martino, fue mientras no estábamos en el país”, relató. La consecuencia fue que sus suegros quedaron “totalmente asustados”, y nunca supo de ninguna causa judicial que avale las detenciones y el allanamiento. “A partir de entonces, hubo una persecución implícita, como que nos miraban todo el tiempo”, contó Schenini, quien además refirió lo que el propio Juan Carlos Asaro le dijo a su marido días después cuando lo volvió a encontrar. “Esta vez zafaste, pero si me entero de algo sos un cadáver flotando”, le había dicho.

Otros testigos

Héctor Hugo Mascitti señaló que en 1975 no tenía trato con Demarchi y aunque sabía que estuvo en la Justicia Federal ese año, dijo desconocer las autoridades judiciales que tuvieron a su cargo la investigación de los cinco crímenes cometidos el 21 de marzo del mismo año. Mencionó conocer lo que era la CNU y “descartó que Demarchi estuviera en esa organización” de acuerdo al trato que tuvo con él y las opiniones recogidas de colegas.

Daniel Fernández dijo que había sido compañero de secundario de una de las víctimas, Guillermo Videla, a quien definió como “un gran amigo, muy buen compañero y muy comprometido con sus ideales”. Y destacó también su liderazgo: “Estaba siempre atento a las necesidades del grupo y de los amigos”, lo describió ante las preguntas del abogado defensor Horacio Insanti. También vertió buenos conceptos de Juan Pedro Asaro y Viglizzo.

Walter D’Ippolito es psicólogo y pertenece al mismo grupo espiritual de Piero Asaro, con quien se reunía a meditar y rezar en el primer piso de la librería Alejandría que tenía el imputado. Dijo de él que “es una persona muy valiosa, a nivel humano y espiritual”.

Daniel Gasalli acudió también a expresar su concepto sobre otro imputado, Juan Carlos Asaro: dijo que estudió con él en la escuela secundaria, que entonces el imputado no militaba, que no era para nada violento, que nunca lo vio armado ni haciendo una pintada. Dijo también que en 1972 dejó de frecuentarlo.

Por último, Daniel Piscifelli mencionó ser “amigo de toda la vida” de Juan Carlos Asaro. “Es la persona menos violenta que conozco”, dijo de él. Consultado por la CNU y su actividad en Mar del Plata, el testigo sostuvo: “Sé lo que sabe todo el mundo. Que era un grupo de derecha, armado, violento”. Habló también de su paso por la carrera de Psicología, cuando acudió a algunas asambleas, y recordó que “el temor era que venía la CNU a la asamblea y era peligroso”. Consultado por quiénes integraban la organización, dijo que por comentarios supo que Piero Asaro, Durquet, Justel y Viglizzo eran miembros, al igual que Demarchi, por lo que había leído en los diarios.