08 de febrero de 2023
08 de febrero de 2023 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Continúan en Mar del Plata las audiencias en la causa que investiga los asesinatos de la organización paraestatal
“Quebraron a nuestra familia de por vida”, dijo una víctima de la CNU
Así lo expresó Ricardo Elizagaray, tras el asesinato de su hermano, sus dos primos y su tío, en la denominada noche del “5x1”, tras la muerte del líder de la CNU Ernesto Piantoni. Habló de la falta de investigación del entonces fiscal Demarchi y mencionó: “Si no participó directamente, tuvo complicidad con los hechos”.

El 20 de marzo de 1975, cuando Beatriz Guadalupe regresaba a su casa con su mamá, lo cruzó a su hermano Enrique, apodado “Pacho”. Él les comentó que se acababa de enterar que habían matado a Ernesto Piantoni –líder de la Concentración Nacional Universitaria (CNU)-, y que se tendría que buscar un lugar donde dormir por miedo a represalias. Horas después, entrada la madrugada, el ruido del teléfono despertó con la peor noticia a la familia Elizagaray.

“Pacho” había elegido ir a la casa de su tío Jorge Videla, ubicada en la zona de La Perla. Hasta allí fueron grupos armados a buscar al militante de la Juventud Universitaria Peronista y estudiante de Derecho. Intentó escapar por los techos, pero fue acribillado en la terraza de la casa de sus tíos.

De manera violenta, las personas que encabezaban el operativo irrumpieron en la vivienda. A las tres mujeres que había allí, las encerraron en un cuarto. A Jorge Videla, junto a sus hijos Jorge y Guillermo, se los llevaron a los golpes, y sus cuerpos fueron encontrados luego en un descampado del barrio Montemar, con entre 30 y 50 balazos cada uno.

El llamado desesperado a la casa de los Elizagaray lo hizo Beatriz, la tía de Pacho. La policía, les dijo, no respondía sus llamados. “Lo primero que pensamos es que era una venganza por la muerte de Piantoni, suponíamos que tenía alguna relación”, dijo Ricardo Elizagaray ante el Tribunal que juzga a once imputados pertenecientes a la CNU, momento antes de la declaración de su hermana, Beatriz Guadalupe.

Dijo, también, que por cómo se montó el operativo, suponían que habían tomado el techo de la casa con anterioridad, que había una planificación y conocimiento de la zona, y que hubo apoyo de la policía, no sólo por los llamados que no respondían después del hecho, sino también porque semejante despliegue necesitaba alguna cobertura o zona liberada.

En un pasaje de su declaración, Ricardo relató que un general muy amigo de su padre, que entonces era jefe de Inteligencia del Ejército, le dijo a su papá, que esa madrugada había actuado “un grupo armado, que había venido de La Plata o Buenos Aires, con apoyatura local y cobertura de la policía”.

Luego, el testigo se refirió a la “inacción” de Demarchi como fiscal federal. “No se investigó absolutamente nada y cerró la investigación dos meses después”, señaló. Y dijo que la familia siempre creyó que el imputado “si no participó directamente, tuvo participación cómplice con los hechos”.

A ello, Beatriz Guadalupe sumó que su papá “consideraba (a Demarchi) el responsable de lo que había pasado”. Recordó el rol de fiscal que entonces tenía el imputado y añadió: “Las causas se archivaron y no se siguió la investigación, sobre todo siento muertes tan dramáticas”.

Cuando se le preguntó a Ricardo qué repercusión hubo en la familia tras los asesinatos, él buscó cuidadosamente las palabras. “Marcaron a nuestra familia en forma… extraordinaria. Es algo que no se puede levantar. Estos hechos quebraron a nuestra familia de por vida”, dijo.

Inspección Ocular

Sobre el final de la jornada, los jueces Víctor Bianco, Elvio Osores Soler, Luis Imas y Alfredo Ruiz Paz dieron lugar a un pedido del Ministerio Público Fiscal para la realización de una inspección ocular en la explanada de la Catedral, para evidenciar la cercanía del puesto de flores que tenía Ricardo Tortosa en San Martín y Mitre, con la Facultad de Derecho, uno de los lugares donde actuaba la CNU. Tortosa le dijo a uno de los testigos del juicio que sabía que miembros de la CNU habían secuestrado a María del Carmen Maggi, y días después apareció acribillado.