06 de abril de 2020
06 de abril de 2020 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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El ex militar de inteligencia está detenido en el Hospital Militar, luego de que se presentara allí pidiendo asistencia
Riveiro, el ex coronel capturado en el Hospital Militar, fue clave en la Operación Cóndor
La Oficina de Derechos Humanos del MPF de Mendoza, que requirió su detención por delitos contra 36 víctimas, solicitó que lo revisen el Cuerpo Médico Forense y los profesionales de la DATIP para evaluar su estado de salud. El legajo del ex coronel y los archivos del agente chileno Arancibia Clavel analizados en el juicio concluido el año pasado por la Operación Cóndor muestran su inserción en la asociación ilícita transnacional.

La Policía Metropolitana detuvo el jueves pasado en el Hospital Militar Cosme Argerich al ex coronel de inteligencia y pieza clave en el armado de la asociación ilícita transnacional conocida como Plan Cóndor, José Osvaldo Riveiro, quien se encontraba prófugo de la justicia federal de Mendoza, que requiere su detención para juzgarlo por crímenes de lesa humanidad.

El ex militar argentino, de 84 años, cuenta con una condena en Francia a 25 años de prisión por su intervención en la desaparición en Buenos Aires de una de las víctimas chileno-francesas del Cóndor en noviembre de 1975, Jean-Yves Claudet. Riveiros fue condenado en un proceso tramitado en su ausencia que llegó a sentencia en 2010.

Según informó a Fiscales la Oficina de Derechos Humanos del Ministerio Público Fiscal de Mendoza, a cargo del fiscal general Dante Vega, la detención de Riveiros es solicitada en esa jurisdicción por la comisión de crímenes contra la humanidad desde su rol como jefe del Destacamento de Inteligencia 144 de Mendoza entre diciembre de 1976 y enero de 1979. La Fiscalía le imputó los delitos de privación ilegítima de la libertad, tormentos agravados, robos y 34 homicidios de un total de 36 víctimas de aquellos hechos sucedidos en tres operativos ilegales denominados "Abril 1977", "Diciembre 1977" y "Mayo 1978", que involucran la acción de la inteligencia castrense.

Riveiro se encontraba prófugo del Juzgado Federal N°1 de Mendoza, a cargo de Walter Bento, desde 2013. El ex militar se encuentra detenido en el hospital militar, donde se presentó voluntariamente con un delicado estado de salud, según informó la Fiscalía. Su custodia está a cargo de la Policía Federal.

Debido a ese estado, la Fiscalía solicitó al Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y a la Dirección de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP) de la Procuración General, en carácter de perito de parte del MPF, que practiquen al imputado un amplio examen psicológico-psiquiátrico y físico para determinar cuál es su estado de salud actual.

Riveiro fue condenado en Francia en 2010 a 25 años de prisión en un proceso que tramitó en su ausencia.

Contacto de la DINA

En los archivos secuestrados en Buenos Aires al ex agente chileno de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), Enrique Lautaro Arancibia Clavel, quien actuó en Buenos Aires al menos desde 1974, quedó en evidencia la contribución de Riveiros, alias "Rawson", en el armado de los acuerdos que derivaron en el mecanismo represivo implementado por las dictaduras del Cono Sur.

Esos documentos formaron parte de la prueba que analizó en el histórico juicio finalizado el año pasado en nuestro país el fiscal general Pablo Ouviña, que sirvieron para acreditar la existencia de una asociación ilícita transnacional.

Así, recordó el fiscal en su alegato, el 27 de agosto de 1975 Arancibia Clavel anunciaba a su gobierno desde Buenos Aires que Riveiro le había "ofrecido la relación completa dada por Migraciones Argentina de todos los chilenos ingresados a la Argentina después del 11 de septiembre" [de 1973, fecha del golpe de Estado] y agregaba que "este oficial tiene la idea de formar una central de inteligencia coordinada entre Chile-Argentina-Uruguay y Paraguay".

El 3 de junio de 1976, Arancibia Clavel informaba en otro mensaje secreto desde Buenos Aires, bajo su pseudónimo Luis Felipe Alemparte Díaz, que había mantenido una reunión con "Rawson", quien le había informado que "el SIE [Servicio de Inteligencia del Ejército Argentino] montó una línea directa con nuestra oficina, tal como lo ofreció MAMO". Mamo era el jefe de la DINA, Manuel Contreras. "Necesitan saber -agregaba Arancibia- qué tipo de máquina de télex se usaría. Rawson y dos técnicos de servicio irían a Chile después del 1, cuando termine la conferencia de Cancilleres de la OEA. Ruego responder este interrogante". Ouviña señaló en el juicio oral que "este documento demuestra que dentro del marco Cóndor, se había establecido una línea de comunicación directa entre dos de los máximos organismos de inteligencia de los aparatos represivos de la región".

"Este oficial tiene la idea de formar una central de inteligencia coordinada entre Chile-Argentina-Uruguay y Paraguay", escribió en 1975 Arancibia Clavel a sus jefes de la DINA sobre Riveiro.

La documentación sobre Riveiro y Arancibia Clavel permitió, dijo Ouviña en la exposición de la acusación, reconstruir la red de coordinación establecida en el caso del secuestro en Paraguay en mayo de 1975 de los dirigentes de la Junta Coordinadora Revolucionaria (JCR), el chileno Jorge Fuentes Alarcón y el argentino Amílcar Santucho, que "permitió a la DINA chilena, al Batallón de Inteligencia 601 de Argentina y a la Jefatura de Inteligencia del Ejército de Paraguay fortalecer relaciones que luego, en la etapa formal de estas relaciones, Cóndor, se verán multiplicadas y favorecidas".

Alarcón fue entregado a la DINA y asesinado en su país, mientras que Santucho continuó "detenido en situaciones inhumanas" y en 1978 se exilió en Europa. Ouviña detalló en su alegato algunas de las correspondencias que mantenían agentes de Argentina, Paraguay y Chile para el interrogatorio y envío de información sobre las dos víctimas.

Según consta en su legajo de servicios, Riveiros hizo en 1984 un reclamo a la junta de calificaciones del Ejército por el orden de mérito que le fue asignado y que le imposibilitó un ascenso. En esa oportunidad, hizo gala de una serie de datos que no figuraban en su legajo, como su participación como "coordinador internacional de la lucha contra la subversión entre países de América Latina" y "Viajes y contactos internacionales a nivel de comandantes en Jefe- Jefes de ICIA [inteligencia] y presidentes de países (Paraguay, Uruguay, Bolivia, Chile, Brasil, Colombia, Venezuela, Ecuador, Panamá y México)" (sic).

El legajo de Riveiro también da la pauta de las misiones que tuvo a cargo. En efecto, en aquél reclamo pidió contarle a la junta de calificaciones en persona las labores a las que estuvo destinado, por cuestiones de confidencialidad. La misma razón de mantener en secreto su actuación hizo que los militares evaluadores decidieran retirar de la reunión al taquígrafo que tomaba nota de los dichos de Riveiro, de forma tal que eso no se encuentra escrito. En una de sus presentaciones, el propio Riveiro señaló a la junta de calificación que "el carácter extrictamente [sic] secreto de las misiones y funciones cumplidas, hicieron que en algunos casos solamente tuvieran conocimiento dos o tres personas (CJE, JEMGE, Jefe II-ICIA), lo cual señala, a no dudarlo, un desconocimiento hacia el suscripto de rasgos distintivos de su personalidad e idoneidad". La siglas citadas por Riveiro significan, respectivamente, Comandante en Jefe del Ejército, Jefatura del Estado Mayor General del Ejército y Jefe II de Inteligencia, es decir del Batallón 601.

En 1980, Riveiro hizo ingresar al Ejército como civil de inteligencia al ex presidente de la Cámara Federal de Bahía Blanca, Néstor Montezanti, quien renunció al cargo el año pasado imputado por crímenes de la Triple A.

Bahía Blanca: una estela en el Poder Judicial

Tras su paso por Mendoza, Riveiro fue designado jefe del Destacamento de Inteligencia 181 de Bahía Blanca. Allí recomendó e incorporó como personal civil de esa unidad militar a quien luego fuera camarista federal, Néstor Luis Montezanti.

El ex juez renunció a su cargo el año pasado, tras el pedido de indagatoria que formularan los fiscales Miguel Palazzani y José Nebbia, quienes lo sindicaron como miembro de la Triple A, de activa participación en la represión ilegal, particularmente la que se centró sobre el ámbito universitario y gremial durante la etapa previa al golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, y lo consideraran cómplice del plan criminal desplegado posteriormente durante la última dictadura. En efecto, en la causa se investigan 22 homicidios. 

Entre las pruebas reunidas por los representantes del Ministerio Público Fiscal sobresalen los antecedentes de Montezanti como perteneciente al Personal Civil de Inteligencia del Destacamento 181 desde 1980, donde prestaba funciones con el grado A-1, “asesor universitario”.

Al momento de respaldar la postulación de Montezanti como agente de inteligencia, Riveiro aseguró conocerlo desde 1975 –época en que se encontraba en pleno funcionamiento la Triple A- y agregó que ese conocimiento era “en profundidad y con el tiempo y asiduidad de trato suficiente para avalar sus condiciones morales, ideológicas y familiares”.