20 de octubre de 2020
20 de octubre de 2020 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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La Fiscalía General ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de esa ciudad participó en el juicio
La Rioja: penas de hasta diez años de prisión para una banda que ingresaba estupefacientes al país en encomiendas
Las condenas se impusieron sobre cinco personas, acusadas de comprar cocaína y marihuana en Bolivia y traerla a la Argentina vía Orán. La sentencia estimó que en sólo dos meses de 2017 importaron más de 300 kilos.

El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de La Rioja condenó a penas de entre seis y diez años de prisión a los integrantes de una banda dedicada al comercio de estupefacientes. Los cinco imputados fueron señalados como responsables de comprar cocaína y marihuana en Bermejo, Bolivia, para luego ingresarla al país a través de servicios de encomienda. En la causa intervino la Fiscalía General ante el TOCF, a cargo de Virginia Miguel Carmona. 

El Tribunal condenó a diez años de prisión a Wilder Sánchez Peredo en calidad de líder de la organización. La segunda pena en orden de importancia fue para Juan Ramón Janco y Marisol Esqueti Choque, de ocho años de reclusión, luego de siete para Daniel Valeriano, y seis para Víctor Gallego, todas ellas de cumplimiento efectivo. En la sentencia se estimó que en solo dos meses de 2017 la banda habría ingresado más de 300 kilos de estupefacientes, a razón de diez kilos por envío, “lo cual revela la verdadera envergadura de la organización y su complejidad e intensidad criminal”.

El comienzo de la investigación

La causa se originó el 18 de agosto de 2017 a partir de una denuncia anónima que alertó que dos hombres irían a la terminal de ómnibus de La Rioja a retirar encomiendas con estupefacientes provenientes desde el norte del país. La policía puso en conocimiento al juzgado y fiscalía federal, por lo que se dispuso un operativo con personal distribuido estratégicamente en el lugar, a la espera de las personas denunciadas. 

Durante el procedimiento se observaron movimientos de personas a bordo de un Toyota Corolla y un utilitario Renault Kangoo, que ingresaban y salían de la terminal, para encontrarse a pocas cuadras y luego volvían a ingresar. Uno de los ocupantes de estos vehículos (Valeriano) había además llegado vía transporte de larga distancia desde el departamento boliviano de Bermejo,  y desde allí se había trasladado a Orán, de donde provenía el colectivo en el que viajaba, del cual se descargó una importante cantidad de encomiendas. 

Al mismo tiempo, uno de los ocupantes del Corolla descendió del automóvil e ingresó a la terminal, y fue detenido mientras retiraba un envío en un box de la empresa Integral Pack. Mientras tanto, el personal policial fue en busca de las personas que aguardaban afuera de la terminal en los vehículos y solo pudo ser detenido el conductor del utilitario ya que, al percatarse de la situación, el Corolla emprendió una veloz fuga por la ciudad, poniendo en grave riesgo la seguridad de bienes y personas, hasta que pudo ser detenido. 

Mientras tanto, en la terminal, se detectó que la encomienda retirada por uno de los sospechosos contenía nueve kilos de marihuana y cuatro de cocaína, y que el detenido llevaba consigo cuatro documentos de identidad ajenos, entre ellos el de la persona a la que estaba destinada la entrega. También se pudo saber que esta persona había retirado otros siete paquetes con las mismas características. Luego de ser detenidas las personas que habían intentado fugarse, se allanó el domicilio al que se trasladaron repetidas vece, en donde se hallaron más DNIs, y restos de encomiendas con una carga total de sesenta y siete kilos de marihuana, oculta en mantas de polar camuflada con grasa de vehículos y papel aluminio. 

El MPF probó la existencia de un entramado de personas que se trasladaba a Bolivia para comprar el estupefaciente y luego lo ingresaba a la Argentina mediante encomiendas

Acusación en el debate 

Durante la investigación, la fiscalía logró probar la existencia de un entramado de personas que se trasladaba a Bolivia para comprar el estupefaciente y luego lo ingresaba a la Argentina mediante encomiendas de transporte interjurisdiccional. En su alegato, la fiscal Miguel Carmona expresó que “tanto los remitentes como los destinatarios eran las mismas personas, muchas de ellas vinculadas con los imputados”. 

Para la representante del Ministerio Público Fiscal, “la forma de ocultar la droga, los lugares de origen (todos de Orán, en la provincia de Salta, y Bermejo, Bolivia), la tenencia de los DNI ajenos y la estratagema solapada de utilizar esos documentos y que no coincidieran con las personas que iban a retirar los paquetes, la cantidad de envíos realizados, siempre con la misma modalidad, dan la pauta de que el tráfico de estupefacientes se venía realizando desde hacía mucho tiempo”. 

Sánchez Peredo, señalado como líder de la organización, usaba el apodo de “Chapo”, en alusión al narcotraficante mexicano Chapo Guzmán, y había adquirido el Toyota Corolla en el que se había dado a la fuga pagándolo de contado. Al momento de los allanamientos, se encontraron grandes sumas de dinero distribuidas por su casa.