27 de febrero de 2024
27 de febrero de 2024 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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El profesor español brindó un seminario en la Universidad de Buenos Aires desde el 23 al 26 de noviembre
Entrevista al profesor Ricardo Robles Planas
El Dr. Ricardo Robles Planas, profesor titular de Derecho Penal en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, vino a la Argentina a dictar el seminario "Tipicidad objetiva (imputación objetiva, omisión, autoría y participación)" en la Carrera de Especialización en Ministerio Público Fiscal de la UBA.

El profesor español brindó un seminario en la Universidad de Buenos Aires desde el 23 al 26 de noviembre; lo entrevistamos durante su visita al país y nos habló sobre sus referentes, de la situación del Derecho Penal en la Argentina, de la relación entre especialistas argentinos y españoles, y del seminario que encabezó.

¿A quiénes considera como sus principales maestros y referentes en el Derecho?
Mi referente indudablemente es mi maestro, el profesor Jesús-María Silva Sánchez de la Universidad Pompeu Fabra. Además, la obra del maestro de mi maestro, Santiago Mir Puig, ha ejercido una influencia decisiva en mi formación. Silva Sánchez me ha enseñado una manera de entender el Derecho Penal muy característica, en el sentido de trabajar siempre dogmáticamente, siguiendo la tradición jurídico-penal de corte germánico. Además de eso, la permanente inquietud de repensar y reflexionar sobre todos y cada uno de los conceptos del Derecho Penal, por más clásicos y elementales que sean, para ponerlos a prueba, actualizarlos y darles relevancia práctica en las sociedades actuales. La gran mayoría de los problemas actuales del Derecho penal se aclaran (aunque no desaparezcan) si se piensan desde el método de la dogmática, un método por cierto que tiene unos doscientos años de antigüedad y cuya capacidad y cientificidad están a años luz de cualquier otra forma de aproximación. Trabajar al lado del Prof. Silva es uno de los mayores privilegios que un penalista puede tener.
También he recibido influencias de penalistas alemanes, principalmente del profesor Frisch, de la Universidad de Friburgo. Puedo considerarlo mi maestro alemán, quien me ha transmitido sus conocimientos y su pasión por la dogmática en la misma línea que el profesor Silva. Los otros dos penalistas alemanes imprescindibles para mí -y para cualquiera- son Jakobs y Roxin. En general, la ciencia penal alemana influye muchísimo en la formación de todo penalista español, tiene una profundidad en el estudio excepcional, no equiparable a la de ningún país del mundo.

¿Cuáles son sus líneas de investigación más relevantes?
Mi principal línea de investigación es bastante clásica, se desprende de lo anterior: la teoría jurídica del delito, los fundamentos del Derecho Penal, el estudio y análisis de las categorías básicas de la idea de responsabilidad. En este sentido he publicado varios libros y artículos; en particular me he interesado por la autoría y la participación en el delito, el concepto de imputación objetiva, el concepto de omisión, el concepto de estado de necesidad o de causas de justificación en un sentido amplio, etc. Sobre todo, creo que, aunque son conceptos tradicionales, hay que estar permanentemente repensándolos, pues su concreción actual puede requerir de importantes revisiones. No son conceptos absolutamente cerrados que provengan del pasado "que tomamos o dejamos"; eso por un lado.
Mi otra línea de investigación es el Derecho Penal Económico, una parte del Derecho Penal relativamente nueva, que se está desarrollando con mucha fuerza en las sociedades modernas desde hace tres décadas en Europa y que está despegando también en las sociedades latinoamericanas. La actividad económico-empresarial empieza a ser inconcebible sin referirse al Derecho penal. En la Universidad Pompeu Fabra tratamos de poner al día a nuestros alumnos y enseñarles todo este complejo mundo del Derecho Penal, que a veces se parece poco al Derecho Penal tradicional, y sin embargo tienen en común que hay un proceso penal, una declaración de culpabilidad y -en muchas ocasiones- la cárcel.

¿Su idea de la misión del Derecho Penal ha ido variando a lo largo de su desarrollo como profesor? Si es así, ¿cómo?
Creo que el Derecho Penal tiene que estar dedicado a la protección de lo que se puede denominar como normas de conducta fundamentales en una sociedad, que permiten una convivencia pacífica entre los ciudadanos y sin cuya existencia no nos comprenderíamos en nuestra dimensión social. No tiene que cumplir una misión regulatoria o incisiva en las actividades básicas de los ciudadanos, sino que es preventiva o aseguratoria.
Hay determinadas formas de comportarse que no pueden tolerarse en una sociedad de ciudadanos libres, iguales y autorresponsables, pero solo determinadas formas. Otras estarán más o menos mal, pero no son intolerables, como estacionar un auto en doble fila o vender productos inocuos sin licencia, por poner algún ejemplo. En fin, hay otros mecanismos para tratar de prevenir eso y si no los hay puede que ni siquiera entonces sea justo reaccionar con una pena. Acudir sistemáticamente al Derecho Penal para conseguir objetivos socio-políticos, en lugar de prevenir a través de otros mecanismos, quebranta la relación básica entre daño y pena (y proceso penal) y desacredita a la instancia que emite la norma. Después sólo le quedará incrementar aún más las penas para volver a restablecer aquella relación. Y por el camino se habrá causado dolor innecesario. Ese es el punto que me sigue pareciendo convincente y eso implica una cierta mirada crítica a la expansión del Derecho penal, esta entrada de nuevas formas de conducta que pueden tener relevancia económica y administrativa pero que quizá no son los ataques más graves a la convivencia ciudadana. No obstante, hay un gran número de penalistas que piensa que el Derecho Penal debe de entrar con bombo y platillos en la economía y en las empresas "que se portan mal". Otro grupo de penalistas somos un poco más contenidos en ese sentido y pensamos que en algunos casos debe ser así, pero no en todos.
Cuando a una persona se le efectúa un reproche penal se le está adjudicando un reproche muy importante, de carácter ético. Significa que su presencia en la sociedad es negativa, lo que implica una grave afectación personal a la dignidad de la persona, incluso aunque finalmente sea absuelta. Esto es muy importante y no es algo que se pueda administrar con ligereza para conseguir resultados político-económicos por muy loables que estos puedan ser.

Ha visitado América Latina en otras ocasiones. ¿Cómo ve la situación del Derecho Penal aquí en Argentina y cuál es el estado de las relaciones entre los penalistas españoles y argentinos?
En el plano de los problemas de la legislación penal y los problemas prácticos que se plantean son situaciones paralelas. El Derecho Penal es muy similar en España, Argentina, Chile, Colombia, Alemania, Italia, etc. Eso ha llevado a que tradicionalmente, hace ya muchísimos años, exista una preocupación común por la teoría y la praxis del Derecho Penal, con independencia de la nacionalidad del penalista, del jurista o del abogado que se aproxima a esos problemas. Hay una especie de comunidad de penalistas que proviene de la línea continental y se extiende a Latinoamérica y que tiene una larguísima tradición que supone que estemos en permanente contacto, que se produzca un intercambio fluido de ideas. Argentina es uno de los países con el que tenemos más tradición de contacto científico. Aquí trabajan una serie de colegas que se han formado y han defendido sus magníficas tesis doctorales en la Universidad Pompeu Fabra como Omar Palermo, Eduardo Riggi, Juan Pablo Montiel o Mateo Bermejo y otros están a punto de hacerlo, como Carlos González Guerra. Cuento, además, con excelentes interlocutores como Guillermo Yacobucci o Fernando Córdoba. Por lo demás, Daniel Pastor y Marcelo Sancinetti son dos penalistas, además de buenos amigos, argentinos referentes internacionales en sus respectivos campos y con quienes comparto su vocación y compromiso por el estudio del Derecho penal. Insisto en que ese flujo de intercambio de ideas es normal porque, existiendo las mismas preocupaciones, tenemos un lenguaje común para abordarlas: el de la dogmática penal.
Otra cuestión importante que a veces no se destaca lo suficiente es que, más allá de las relaciones personales, la comunidad científica se plasma en nuestro principal instrumento de trabajo, que son las publicaciones, las obras, y eso es lo que queda al final. Ilustres penalistas argentinos nos han dejado obras excelentes. Y más allá de eso quería remarcar la idea de comunicad científica en cuanto a libros que se escriben de manera conjunta o colectiva. Particularmente quería destacar un libro que va a aparecer próximamente aquí en Argentina sobre los delitos especiales -"Responsabilidad penal y delitos especiales", delitos con una problemática abstracta y compleja, cometidos por ciertas personas, como el prevaricato-, que va a estar escrito por mayoría de profesores españoles y Eduardo Riggi.
Consideramos que este es el lugar idóneo para su publicación, porque hay una discusión importante y fuerte en estos campos. Es una prueba más de esa relación. Además, hemos conseguido cerrar un convenio entre la editorial española Atelier y la argentina Ad-Hoc a partir del cual los libros que se publiquen en España se van a publicar aquí también. Mandarán las maquetas para imprimir los libros aquí, con un coste argentino, y a la inversa. Eso nos va a permitir que se produzcan, casi simultáneamente en el tiempo, las publicaciones en uno y otro país de las colecciones que dirigimos el Prof. Silva y yo mismo en la editorial Atelier y Daniel Pastor y Eduardo Riggi en Ad-Hoc.

Respecto a las publicaciones, usted coordina una revista online...
Es cierto. Estoy a cargo de la coordinación de la revista InDret Penal, que dirige mi maestro Jesús Silva. Es una revista online gratuita que publica trabajos de calidad, de todos los penalistas del mundo. Todo aquel que quiera enviar un trabajo es bienvenido. Ya publicamos más de 130 artículos, que se pueden consultar desde cualquier lugar. La revista está impulsada desde la Pompeu Fabra y adquirió prestigio poco después de su salida en 2006, gracias en buena medida a su exigente comité de evaluación.

¿Podría resumirnos las principales líneas de reflexión que plantea en su seminario "Tipicidad objetiva (imputación objetiva, omisión, autoría y participación)"?
Es una reflexión sobre una parte de la teoría del delito, la teoría de la responsabilidad penal clásica; digamos transnacional. Se trata de analizar cuáles son los requisitos que objetivamente debe presentar una conducta para poder ser considerada penalmente responsable.
Las conductas se pueden realizar por vía activa o por vía omisiva, de eso me ocupo en las clases, y luego analizar el grado de responsabilidad que tienen las diversas personas que pueden intervenir en esos hechos delictivos, a título de autor o partícipe, etc.
Las clases tienen un interés grandioso para los fiscales por su aproximación teórica y también práctica. Utilizo muchos casos prácticos pero no renuncio a profundizar conceptualmente.

¿Conoce otras iniciativas como ésta del Ministerio Público Fiscal de ofrecer seminarios, en otros países de la región? ¿Qué opinión le merece esta propuesta de oferta académica a funcionarios y magistrados fiscales?
La iniciativa me parece fabulosa. Es un esfuerzo muy importante, muy serio, que honra a la Procuración argentina, especialmente a sus impulsores y coordinadores Esteban Righi y Carlos Ernst y a todo el grupo de colaboradores y patrocinios que posibilitan viajes, estancias, medios y la adecuada organización de las sesiones.
Han decidido apostar por profesores especialistas para que se refleje en la formación de sus fiscales. Éstos se hallan, por tanto, en una situación privilegiada. Realmente es una experiencia extraordinaria que debería imitarse.

Agradecimiento
La Procuración General de la Nación agradece a la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), según el programa Hispano Argentino de Gobernabilidad y Administración ejecutado por la Dirección de Cooperación Internacional de la Cancillería Argentina por haber permitido la presencia del Prof. Ricardo Robles Planas en este Seminario.