25 de septiembre de 2020
25 de septiembre de 2020 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
Menu
En línea con lo sostenido por los fiscales Horacio Castaño y Alejandro Cantaro
Carmen de Patagones: confirmaron el procesamiento de una pareja acusada del delito de trata laboral
Así lo resolvió la Cámara Federal de Bahía Blanca. Además, el tribunal de alzada confirmó la prisión preventiva del principal imputado. Los acusados habrían captado -a través de falsas ofertas laborales-, trasladado y acogido a cuatro víctimas en situación de vulnerabilidad desde Bolivia para explotarlos laboralmente en una vivienda y en un local comercial.

La Cámara Federal de Bahía Blanca, en línea con lo solicitado por el fiscal federal Horacio Castaño y luego sostenido por el fiscal ante ese tribunal, Alejandro Cantaro, confirmó el procesamiento de una pareja acusada del delito de trata de personas con fines de explotación laboral. Se trata de un hombre a quien el juez de grado, Walter López da Silva, le había dictado además la prisión preventiva. Su pareja continuará el proceso en libertad.

El grado de participación que se le endilga al hombre es el de autor material, mientras que a la mujer se le reprocha ser partícipe secundaria. Ambos, oriundos de la República Plurinacional de Bolivia, están acusados de haber captado, transportado y acogido al menos a cuatro víctimas, una de ellas menor de edad y todas en situación de vulnerabilidad, para ser explotados laboralmente en una vivienda y en un local comercial ubicados en la localidad bonaerense de Carmen de Patagones.

La investigación se inició en julio de 2016 y luego de una serie de medidas solicitadas por la Fiscalía Federal n°2 de Bahía Blanca, en octubre de este año fueron rescatadas dos de las víctimas. El magistrado dictó los procesamientos, uno de ellos con prisión preventiva, y además mandó a trabar un embargo hasta cubrir la suma de 20 mil pesos. Esta resolución fue apelada por la defensa de los imputados el 26 de octubre y, finalmente, la Cámara confirmó la medida atacada.

Modalidad de captación, acogimiento y control

A través de la declaración de las víctimas, se pudo establecer que eran contactadas por los tratantes en Bolivia -lugar de origen compartido con los imputados- con una propuesta laboral engañosa, que consistía en mejores condiciones que las ofrecidas en el sitio de origen e incluía alojamiento, comida y un salario en dólares. Los imputados se ganaban la confianza de sus futuras víctimas a partir de un vínculo anterior familiar y/o de amistad, situación que se repitió en todos los casos, independientes entre sí.

Una vez contactados, el imputado gestionaba la llegada de las víctimas y el traslado hasta el lugar de explotación y, en algunos casos, las iba a buscar personalmente o abonaba la suma correspondiente al traslado. Una vez en la ciudad de Carmen de Patagones, todas las víctimas fueron alojadas en la parte posterior del inmueble -al que se accedía por una puerta semioculta en la pared detrás de la caja-: allí eran explotadas en condiciones insalubres, anti-higiénicas, de hacinamiento y ausencia de privacidad. Los imputados, además, gestionaban y administraban lo que comían a diario. “Algunos lugares poseían cerrojo y candado y otros, al contrario, no tenían siquiera puerta de ingreso a la habitación, lo que implicaba una vigilancia permanente por parte de los imputados. La situación de la vivienda contrastaba llamativamente con la del comercio de indumentaria: amplio, iluminado y bien puesto”, había sostenido el fiscal Castaño en el pedido de procesamiento.

Y continuó: “Durante todo el tiempo que duró el proceso de trata, las víctimas no vieron un solo haber en su poder. Los dólares prometidos nunca fueron entregados. (…) Asimismo, los horarios de trabajo eran extenuantes, teniendo en cuenta que no se les concedía vacaciones, ni pagaban doble los feriados; tampoco contaban con seguro, ni obra social, como asimismo ningún otro beneficio laboral o previsional, encontrándose en la absoluta precariedad. A lo que debe sumarse las tareas domésticas que obligatoriamente debían realizar, por turnos entre ellos, consistentes en limpiar los baños, ‘trapear’ los pisos, barrer y cocinar”.

Finalmente, el representante del MPF resaltó que “se ha constatado también la retención de documentos. Para salir del lugar debían pedir permiso a ‘los Señores’, quienes a su vez se enojaban con frecuencia, les gritaban, a veces ignoraban, retirándoles el saludo, habiendo generado en las víctimas un temor reverencial que pudieron advertir rápidamente todos los concurrentes al procedimiento. Permanentemente se repitieron las frases ‘tengo miedo’, ‘yo no sé nada’, ‘no quiero tener problemas con ellos’, demostrativas de esta situación de pánico. Las víctimas no tenían prácticamente dinero en su poder, para huir a otro sitio”.