30 de septiembre de 2022
30 de septiembre de 2022 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Marcelo Colombo detalló cómo operan las organizaciones que explotan sexualmente a mujeres
¿Cómo funcionan las redes de trata?
La idea generalizada sobre las organizaciones criminales que captan, trasladan y explotan mujeres suele estar muy lejos de la realidad. ¿Cuáles son las etapas de esa compleja ingeniería? ¿Cómo someten a las víctimas?

Parece haber un abismo entre la idea de la trata de personas y cómo funcionan efectivamente las redes criminales que explotan a mujeres y manejan un mercado millonario. La desaparición de Marita Verón se convirtió en un caso emblemático que ayudó a que este delito comenzara a visibilizarse cada vez más junto al entramado que hay detrás de estas organizaciones que buscan lucrar económicamente con mujeres en situación de vulnerabilidad. Lejos de ser improvisadas, suelen tener un claro y sólido esquema de funcionamiento que les permite operar con total impunidad, con conexiones policiales, judiciales y políticas locales, provinciales, nacionales e internacionales.

La captación

El engaño es uno de los elementos clave de la captación de las mujeres y esto puede ocurrir de dos maneras vinculadas a falsas ofertas laborales:ya sea respecto de las tareas que van a realizar en el lugar de destino o mediante las condiciones en que supuestamente van a realizarlas.

En el primer caso, suele tratarse de avisos que anuncian la búsqueda de mujeres para trabajar de niñeras, meseras o para el cuidado de enfermos pero que al llegar a la supuesta entrevista laboral se encuentran con un prostíbulo.

El otro engaño puede remitirse a las condiciones en que va a realizarse la actividad de la prostitución. “Muchas veces no les esconden que van a ir a un prostíbulo, pero les dicen que van a servir algunas copas, que después pueden elegir con quién pasar la noche y que ellas el dinero. A eso le agregan que el clima de trabajo es cordial, que van a contar con días de descanso, entre otros falsos detalles”, relató a Fiscales Marcelo Colombo, titular de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX).

Características comunes de las mujeres que son captadas

¿Son todas las mujeres proclives a caer en una red de trata? En realidad no. A mayor vulnerabilidad social, mayor es la facilidad del captador para engañarla.

Según Colombo, esta característica fue difícil de hacérsela entender a los jueces ya que, en muchos casos, “eran incapaces de ver la realidad desde los ojos desde la víctima, como si no tuvieran derecho a ser inocentes porque no tienen los recursos”, precisó el fiscal. El engaño se da, particularmente, sobre mujeres jóvenes, vulnerables y pobres. En ese contexto, las cifras de dinero ofrecidas suelen ser muy tentadoras.

Para las menores de edad, el sistema, la oferta y el propósito funciona exactamente igual que para aquellas que son mayores. Las cifras suelen tentar más fácilmente a mujeres de entre 15 y 16 años que analizan si continúan con sus estudios o si se insertan en el mercado laboral, ya que generan grandes expectativas (que luego nunca se terminan cumpliendo).

El traslado y la llegada a los prostíbulos

La rotación es otra característica estructural del sistema prostibulario ya que la mujer no tiene opción, sale de un local para ir a otro porque es del mismo dueño o está conectado por uno u otro motivo. “Hay víctimas que son traídas desde otra región en donde vivían en una de situación de explotación y son trasladadas de un prostíbulo a otro, donde se encuentran con un panorama similar a la que tenían”, describió Colombo.

Una vez allí, las reglas se basan en practicar de 10 a 15 servicios sexuales por noche, sin la posibilidad de rechazar a los prostituyentes y sin poder administrar el dinero. Además, les impiden tener relaciones sexuales por fuera de la red. “Estas características son individualizadas porque implican la existencia de una cosificación, el mismo sistema prostibulario les anula su autonomía”, destacó el titular de la Protex. Y agregó: “Existen multas por no querer cumplir un pase, por llegar tarde o porque no limpiaron el lugar”.

Una vez que las víctimas están dentro del sistema, empiezan a generar mecanismos de supervivencia y adaptación. En ese sentido, es muy factible que muchas mujeres, en una primera aproximación, no reconozcan que están siendo tratadas como cosas porque ya fueron acostumbradas a esa situación.

Aunque el sentido común indique lo contrario, las víctimas de trata no siempre están privadas de su libertad. Hay una diferencia entre “trata dura” y “trata blanda”. La primera tiene que ver con una situación de encierro, golpes y maltratos. La segunda se refiere a mujeres que ya están acostumbradas a esta opresión y que no lo perciben como un daño irreparable aunque, a la larga, termine siéndolo ya que el haber atravesado por el sistema prostibulario deja secuelas físicas y psicológicas imborrables.

“No necesariamente hay víctimas esposadas o encarceladas en estas redes”, aclaró Colombo, contra lo que muchos creen o imaginan. Muchas veces, es más fácil mantener en el tiempo una explotación si no va acompañada de violencia. Un tratante puede tener a alguien cautivo, amenazado o golpeado pero después de un tiempo esa persona se acostumbra a esa situación de explotación. Entonces, no se necesita ejercer indefinidamente la violencia porque hay un clima de miedo instalado.

Cómo son los roles de los miembros de las redes

Para que funcione un prostíbulo, debe existir un marco social que naturalice su funcionamiento y que los considere lugares de “diversión inocente”. El caso del intendente de Lonquimay, quien fue procesado por su complicidad con las redes de trata en la localidad pampeana, es paradigmático.

Dentro de las redes, hay roles claros: el proxeneta o la madama que, generalmente, se encuentran atrás del mostrador y son quienes administran el dinero y las reglas. También, están los sostenedores, que llaman por teléfono para ver cómo marcha el “negocio”. En estos casos, suelen ser tres o cuatro personas y pueden pasar de a ratos para controlar el funcionamiento y la recaudación.

Colombo resaltó que en las investigaciones judiciales contar con acceso a las escuchas telefónicas de los prostíbulos durante 15 o 20 días fue significativo, ya que arroja una buena radiografía del lugar y sobre cómo es su funcionamiento.

Finalmente, existe un elemento clave: el sistema de connivencia. “Hay que tener claro que el hecho de que no haya controles policiales o de inspecciones municipales garantiza la impunidad. Y eso es también una manera de administrar este negocio ilegal”, señaló Colombo.

Denuncias

La violencia es otra característica estructural del sistema prostibulario. Hay factores que determinan que las mujeres puedan salir de este clima de miedo. El 90% de las mujeres que están esclavizadas en algún momento mencionaron haber sufrido violencia o haber sido violadas.

Las denuncias surgen cuando algo hace "click" en las víctimas, ya sea porque el castigo fue superior al que siempre tenían, porque pasaron de la amenaza al golpe o porque le amenazaron a un familiar.

En esa instancia, las denuncias llegan a través de las víctimas o de manera anónima. Según Colombo, en ese momento, "generalmente se realiza un rastrillaje por la base de datos para ver si hay antecedentes. Si los hay, los analizamos en conjunto, y se trata de ver las declaraciones vinculadas a esos antecedentes y se los cruza con la base de datos financieras y el registro de propiedad del inmueble para ver cómo está compuesto el patrimonio de esa persona”. El titular de la Protex detalló el trabajo que realizan en la procuraduría especializada. Y agregó: “Si vemos que es un caso de trata y nos parece que es más grande, ampliamos más la investigación preliminar y le damos una intervención a Gendarmería, por ejemplo, para que verifique y observe el lugar. Si se comprueba que es un prostíbulo, denunciamos en la justicia y muchas veces pedimos la intervención de las líneas telefónicas para ver el cuadro completo”.

El fiscal recordó que existen complicidades sobre las cuales hay que seguir avanzando, como las políticas, que muchas veces están vinculadas con el poder judicial y que impiden una mayor celeridad para la resolución de estos casos, y las policiales. Sin esas connivencias, las redes de trata no podrían desplegarse.