16 de abril de 2024
16 de abril de 2024 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Se realizó el 2 de septiembre en San Miguel de Tucumán  
Protex participó de la presentación del libro “Yo elijo contar mi historia”
La coordinadora de la Procuraduría de Trata y explotación de personas, Alejandra Mángano, participó del debate en el marco de la presentación del texto escrito por Elena Moncada. La autora narra en primera persona el transcurso de 23 años de su vida en situación de prostitución.

El 2 de septiembre en la ciudad de San Miguel de Tucumán, la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex) participó de la presentación del libro “Yo elijo contar mi historia”, escrito por Elena Moncada, quien relata en primera persona el transcurso de 23 años de su vida en situación de prostitución.

La Protex fue invitada por la Asociación Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos (AMADH), una organización que lucha por los derechos de las mujeres en situación de prostitución y/o explotación sexual como una de las formas de violencia de género y de la Comisión de Género del Colegio de Abogados de la Provincia de Tucumán.

En el encuentro, la autora del libro y la coordinadora de la Protex, Alejandra Mángano, reflexionaron con mujeres de la AMADH, abogadas y abogados, estudiantes, funcionarios de la contraparte de la Procuraduría especializada de Tucumán, representantes de la Fundación María de los Ángeles y las integrantes de la Comisión de Género del Colegio de Abogados provincial.

En el panel, se discutieron los aspectos legales vinculados a la trata y a los delitos conexos de explotación de la prostitución ajena, se analizaron las distintas reformas y se analizó el anteproyecto de Código Penal. Asimismo, se abordó la reglamentación de la ley, la operatividad de las normas penales y de los derechos de las víctimas de este delito.

“Yo elijo contar mi historia”

La autora del libro narra su historia de abusos sin colocarse en el rol de víctima. El relato de Elena es desgarrador pero se posiciona en el lugar de un ser humano que transita esas circunstancias como parte de un proceso vital, echando por tierra el estereotipo de una víctima que, pasivamente, sufre la explotación en un instante que los operadores judiciales deciden congelar.

La trata y la explotación no dan cuenta de instantes sino de vidas. En efecto, el libro refleja una historia que contiene muchas otras historias de mujeres que atraviesan circunstancias y contextos abusivos que conllevan al ingreso en la prostitución de una manera que Elena describe como “inevitable” pero no “elegida”. A lo largo del texto, resulta posible comprender el rol del “fiolo” en las redes, la prostitución callejera, el sistema de “plazas” que rige en el mundo prostibulario, la vida cotidiana en los departamentos privados de la Ciudad de Buenos Aires. En cada caso, el libro permite reconstruir de una manera desprejuiciada las restricciones y violaciones a la autonomía personal de las mujeres en situación de prostitución.

El testimonio de vida de Elena es, además, de sumo valor para los operadores de los servicios jurídicos federal y provinciales que abordan el delito de trata de personas y la explotación de la prostitución ajena.

Alejandra Mángano señaló que temática de la explotación sexual está cargada de mitos y preconceptos errados que suelen guiar las respuestas judiciales, por ejemplo, al concebir a la víctima de trata como una persona débil, triste, ultrajada, que ingresa en el circuito prostibulario.

Para la coordinadora de Protex, “el discurso de la trata muestra unos enormes puntos suspensivos desde el momento inicial que se identifica como terrible y que, ciertamente, lo es de iniciación en la prostitución” y, de ese modo, “no se profundiza en desentrañar que la trata y la explotación de personas son parte de un mismo proceso”, tal como lo hace el libro de Elena.

Mángano destacó la valentía de Elena en contar su propia historia y afirmó que la historia permite abrir na puerta para otras mujeres que no se animan a denunciar los abusos y la violencia que sufren de manera cotidiana. "Es una herramienta de una potencia fulminante para terminar con la hipocresía y para aprender a luchar por las historias de todas las Elenas”, concluyó.