En línea con el pedido del fiscal general Carlos Cearras

San Martín: condenaron a 6 años de prisión a un hombre por abusar sexualmente de una mujer que denunció ser víctima de trata laboral

El hecho ocurrió en la madrugada del 21 de enero de 2024. La mujer había llegado al país, en octubre de 2023, para trabajar como costurera en un taller textil de Moreno, propiedad del hermano del acusado y su esposa, quienes le retuvieron su documentación personal.

El Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°5 de San Martín condenó a 6 años de prisión a un hombre que, en enero de 2024, abusó sexualmente y le sustrajo sus pertenencias a una mujer que, a su vez, denunció ser explotada laboralmente en un taller textil del partido bonaerense de Moreno, propiedad del hermano del ahora condenado. El fallo se dio en línea con lo que había solicitado en el debate el fiscal general Carlos Cearras.

El condenado es el ciudadano boliviano Wilson Mamani Luján (35), quien fue hallado autor penalmente responsable de los delitos de abuso sexual con acceso carnal y hurto.

La sentencia fue dictada el lunes pasado por el tribunal integrado, en esta oportunidad, de manera unipersonal por el juez subrogante Rodrigo Giménez Uriburu. En su alegato, realizado el mismo día, el representante del Ministerio Público Fiscal había solicitado la misma pena y la misma calificación por la que Mamani Luján terminó condenado.

El caso

De acuerdo a lo acreditado en el debate, la víctima —de nacionalidad boliviana y actualmente de 26 años— llegó al país el 22 de octubre de 2023 con la promesa de trabajar como costurera. Desde entonces se alojó en un taller textil ubicado en la localidad de Moreno, propiedad del hermano del imputado y su pareja.

Según relató, ambos la agredían físicamente, la amenazaban y la mantenían incomunicada. También le retenían su documentación y le impedían salir del lugar. Además de coser prendas, la obligaban a realizar tareas de limpieza, orden y cocina y no le abonaban lo pactado por su trabajo.

El 20 de enero de 2024, la mujer pidió permiso para salir a enviar por encomienda un regalo a su hija, que reside en Bolivia. La dueña del taller accedió con la condición de que fuera acompañada por dos de sus sobrinos, de 21 y 23 años.

En horas de la tarde, se dirigieron a un bar del barrio porteño de Liniers, donde los jóvenes comenzaron a beber alcohol. Al poco tiempo llegó Mamani Luján, a quien la víctima conocía porque solía concurrir al taller.

Luego de algunas horas, los sobrinos se retiraron y dejaron a la mujer con el acusado. Como ya había pasado la medianoche, el hombre le dijo que podía quedarse a dormir en su vivienda, en Ciudadela, y que al día siguiente la llevaría de regreso al taller.

En ese sitio, cuando la mujer se acostó a dormir, Mamani Luján abusó sexualmente de ella y le sustrajo 25.000 pesos y su teléfono celular.

La víctima permaneció en el lugar mientras el imputado continuaba bebiendo alcohol. Cerca del mediodía siguiente, al advertir que no tenía dinero para regresar al taller, le pidió salir a comer. Ambos fueron a un bar de Liniers, donde la mujer pidió ayuda a un mozo, quien dio aviso a la policía.

La denuncia y la apertura de dos causas

Al declarar ante las autoridades, la víctima relató lo sucedido y también denunció los maltratos y la violencia física que sufría por parte de su empleador, hermano del agresor.

A partir de ello, el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°7 —que intervenía en la investigación del abuso— remitió testimonios a la Cámara Federal de Apelaciones de San Martín y dio intervención a la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX).

De ese modo se inició una causa por presunta explotación laboral con intervención de la Fiscalía Federal N°2 de Morón, a cargo de Mariela Labozzetta, y del Juzgado Federal N°1 de esa jurisdicción.

Posteriormente, el juzgado porteño declinó la competencia de la causa por el abuso en favor de la justicia federal al considerar que ambas investigaciones involucraban a la misma víctima y al mismo imputado, ya que Mamani Luján había conocido a la mujer en el taller de costura de su hermano y sabía las condiciones de explotación a las que estaba sometida.

Si bien el Ministerio Público Fiscal solicitó que las causas por el abuso sexual y la explotación laboral se acumularan por existir conexidad temporal y espacial entre los hechos, el juzgado aceptó la competencia, pero dispuso que las actuaciones tramitaran por separado.