Intervinieron el fiscal general Eduardo Villalba y la auxiliar fiscal Florencia Altamirano

Salta: condenaron a un comerciante y su pareja modelo por el transporte de 15 kilos de marihuana desde la frontera

Una vez que la sentencia quede firme, el hombre deberá cumplir 10 años de prisión mientras que a la joven le fijaron una pena de 7 años. En el fallo, el Tribunal Oral Federal N°1 de Salta consideró probada la participación de la pareja en el transporte de droga por el cual fueron detenidos el 5 de febrero de 2025.

El Tribunal Oral Federal N°1 de Salta condenó hoy a un comerciante y su pareja exmodelo a penas de 10 y 7 años de prisión, respectivamente, por haber transportado 15 kilos de marihuana desde la ciudad de Orán a la de Salta en febrero de 2025. En el debate, el Ministerio Público Fiscal está representado por el fiscal general con funciones de coordinación en el Distrito Salta, Eduardo Villalba, y la auxiliar fiscal Florencia Altamirano.

Las juezas María Alejandra Cataldi, Gabriela Elisa Catalano y Marta Liliana Snopek consideraron a Joaquín Tolaba y a su actual expareja, Martina Oliva como coautores del delito de transporte de estupefacientes, agravado por el número de intervinientes. En el caso de la mujer, mantendrá la modalidad de arresto domiciliario, en virtud de la jurisprudencia adoptada por el tribunal de mantener la medida de coerción hasta que la sentencia quede firme. Además, se ordenó el decomiso de la camioneta Toyota Hilux utilizada para el transporte de la marihuana.

En el alegato, la fiscalía había solicitado 10 años para Tolaba y 8 años para Oliva, ambos de prisión efectiva y había requerido que se revoque el arresto domiciliario.

Durante el juicio, el fiscal general respondió a la alusión hecha por la defensa en cuanto a que Oliva fue víctima del “amor” que tenía por Tolaba y aseguró que ello no la exime de su responsabilidad, ya que eran "socios del negocio”, afirmó. En la misma línea, la jueza Cataldi, en el adelanto de fundamentos del fallo de responsabilidad, coincidió: “el amor es un sentimiento y aquí no estamos juzgando eso, aquí se juzgan hechos”, señaló.

“Reducir el comportamiento de la mujer a un acto realizado por amor es propio de una sociedad patriarcal, machista y despreocupada, donde la mujer es dejada de lado. Este argumento es propio de una novela, pero este argumento desconoce el empoderamiento de la mujer que ha venido sucediendo durante los últimos años”, resaltó la magistrada al rechazar el intento de eludir la responsabilidad que llevó adelante la imputada.

La imputada junto a su defensa durante la audiencia. Foto: Sebastián Rodríguez / Ministerio Público Fiscal

El juicio

Al iniciar el debate, el 24 de febrero pasado, el fiscal general Villalba y la auxiliar fiscal Altamirano exhibieron un cúmulo de pruebas, tanto testimoniales como documentales, entre los que destacaron audios y chats no solo de la pareja sino de los otros cinco implicados en el hecho, quienes ya fueron condenados mediante acuerdos plenos.

Al momento del alegato, el fiscal general afirmó que las evidencias producidas en el juicio confirmaron "el patrón de conducta” delictivo de la pareja, tanto en el transporte de los 15 kilos de marihuana por el que fueron detenidos, como por otros siete viajes que realizaron juntos. En ese sentido, resaltó “la voracidad” de los acusados por seguir adelante en un negocio que le redituaba "importantes ingresos", lo que quedó probado con las transferencias que Oliva recibía como pago por el estupefaciente.

Además, dijo que Tolaba era “el dueño del negocio” y que se encargaba él mismo de obtener la droga en la frontera, mediante negociaciones con proveedores de Bolivia. Según indicó, en enero del 2025, Oliva a se sumó a la empresa delictiva, en la que tuvo un rol muy importante. Reiteró lo expuesto en el debate por un analista criminal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, quién describió y confirmó, al menos, 31 viajes realizados por el comerciante desde Orán a Salta y, específicamente, a la casa del revendedor José Burgos, en el barrio 17 de Octubre, en la zona norte.

Por la droga, Burgos les pagaba una suma que podía llegar a los 6 millones de pesos, dinero que le llegaba a Oliva a través de transferencias. En este punto, la fiscalía remarcó un fuerte revés que tuvo la defensa de la acusada, cuando un testigo marcó que las operaciones bancarias coincidían con los días y horarios en que la pareja llegaba a la casa del revendedor.

La transferencia que resaltó el MPF fue realizada el 31 de enero del 2025, operación que coincide con uno de los viajes que la pareja hizo de Orán a Salta. Además, al mismo tiempo, se encontraron chats entre Tolaba y Burgos, en los que el comprador le preguntó si ya se aproximaban, pues debía sacar su auto a fin de que la pareja pudiera ingresar con la camioneta y hacer la descarga sin alertar a los vecinos.

Según reconstruyó el fiscal, cuando llegaron a la vivienda, Tolaba le indicó que abriera el portón. A los minutos, quedó registrada la transferencia de Burgos a la cuenta de Oliva por los seis millones de pesos. Además, recordó que las cámaras de video de la policía provincial captaron la llegada de la camioneta a escasas cuadras de la casa de Burgos.

Ruta sin controles

Para el fiscal, en el debate quedó probado el circuito que realizaba la organización. Destacó, en tal sentido, la utilización de la ruta provincial 1, por la cual se desviaban después de salir de Orán, pese a que se trata de una vía mucho más larga, sin iluminación y en muy mal estado. "Señores jueces, esa ruta caso no tenía controles y, de noche menos, ese era el atractivo que tenía para los imputados”, recalcó y agregó que ese camino era "como meterse en la boca del lobo”.

Por otra parte, recordó que también quedó probado que Tolaba y Oliva se movían en las camionetas Toyota Hilux y una Volkswagen Amarok junto con otros autos que cumplían la función de "punteros" el 5 de febrero de 2025, cuando la organización fue desarticulada a partir de un operativo encomendado a la Policía de Seguridad Aeroportuaria.

Al respecto, repasó detalles de cómo se desarticuló la organización, en especial la fuga emprendida, de la cual los testigos fueron contundentes al relatar como el auto Citroën C3, en el que iba la droga, gira en “U” y huye, primero hacia la rotonda de Torzalito y luego por la misma ruta que habían arribado.

Sobre ese episodio, los policías hablaron no sólo de una fuga de alto riesgo, ya que el auto aceleró a más de 180 kilómetros. Y, a esa velocidad, los acusados arrojaron por la ventanilla los paquetes de droga, lo que fue advertido por los efectivos. “Se hallaron paquetes a la vera de la ruta y en los árboles”, recordó la fiscalía.

En cuanto al vínculo entre el auto y la camioneta, el MPF dio por acreditado que la camioneta, en la que iba la pareja, hacían de “barredores”, tarea que estaba a cargo de Ángela Cuenca, pareja de Benjamín Delgado, quien conducía el auto con la droga. Ambos reconocieron su participación criminal y fueron condenados, al igual que Juan Romero y Roberto Leiton. Situación que también se replicó con Burgos.

“Lavar plata”

En un resumen de la carga probatoria, la auxiliar fiscal destacó los “pilares” fundamentales del caso. Se refirió primero a los viajes habituales de los acusados, las transferencias de Burgos a Oliva y de ésta a los que hacían de transportistas. Por último, consideró importante también los chats de Tolaba a su madre, en cuanto a que su novia lo iba a ayudar a “lavar” las ganancias del negocio de las drogas.

El tribunal coincidió con esos vectores en el adelanto de los fundamentos. Al respecto, la jueza Cataldi indicó: “quedó demostrado en el debate que efectivamente se habla de la apertura de una carnicería, aunque la finalidad de este negocio enmarcado en la legalidad era lavar plata, esto mismo le cuenta el propio Tolaba a su madre, de nombre Betty, en uno de los audios enviados desde su celular”.

Las penas

Al momento de determinar la pena, la fiscalía resaltó, entre otros indicadores, la peligrosidad de la conducta de Tolaba, cuyo accionar representó un grave perjuicio a la salud pública. Según explicó, con la droga incautada se podían producir más de 471 mil dosis.

Sostuvo que el acusado no padecía ningún impedimento físico para buscar su porvenir de manera lícita, al igual que su pareja, quien ya tenía un negocio legal con la administración de una carnicería. Además, se refirió a la condena anterior dictada contra Tolaba por el Tribunal Oral Federal 2 de Salta.

Respecto a Oliva, la fiscalía descartó de plano que la acusada haya tenido en cuenta a sus dos hijas menores al momento de llevar adelante la situación delictiva. Mencionó que el interés superior del niño, respecto a sus hijas, se encuentra bajo resguardo debido a la activa participación de los abuelos maternos y paternos en el cuidado de las chicas.