Interviene la fiscal general Ana Helena Díaz Cano

Juicio al estilista acusado de asesinar a otro en una peluquería de Recoleta: dos testigos recordaron cómo fue la noche del crimen

“Quedate quieto porque te vuelo la cabeza”, le manifestó el acusado al encargado del local de acuerdo a lo que declaró ante el tribunal en la segunda audiencia del juicio. Además, uno de los empleados aseguró que Abel Guzmán le decía a la víctima “cosas homofóbicas”.

Cinco testigos se presentaron ayer ante Tribunal Oral en lo Criminal N°24 en el marco del juicio que se le sigue al estilista Abel Guzmán (45), acusado de haber asesinado a un compañero de trabajo dentro de una peluquería del barrio porteño de Recoleta, en marzo de 2024. En el debate, interviene la Fiscalía N°15 ante los Tribunales Orales en lo Criminal y Correccional, representada por la fiscal general Ana Helena Díaz Cano y el auxiliar fiscal Nicolás Tecchi.

Entre las personas que se presentaron a declarar estuvieron la madre y la hermana de Germán Gabriel Medina, el joven que trabajaba en la peluquería “Verdini” —ubicada en Beruti 3017— y a quién Guzmán le disparó el 20 de marzo de 2024 cuando se encontraban junto a otros compañeros luego de haber terminado la jornada. “Me enojé, no controlé ni mi ansiedad ni mi bronca. Agarré el arma y disparé, no medí las consecuencias”, confesó durante la primera audiencia el acusado.

Según se explicó en el requerimiento a través de chats y testimonios, Guzmán tenía conflictos con sus compañeros, principalmente, por sus trabajos de alisado utilizando formol, sustancia prohibida por sus efectos tóxicos y que no dejó de utilizar pese a las advertencias de sus pares y de su jefe.

Ante los jueces Javier Esteban de la Fuente, Maximiliano Dialeva Balmaceda y Marcelo Roberto Alvero, la madre de la víctima relató que su hijo era colorista y que le había mencionado alguna vez que sus clientas se quejaban del olor a formol que algunas veces había en la peluquería. Incluso le había resaltado que una señora que se estaba realizando un tratamiento de quimioterapia se tuvo que ir porque “no aguantaba ahí adentro”. Según la mujer, Germán había alertado de ello a su jefe y al encargado. La hermana de la víctima fue la segunda en presentarse y recordó también ese comentario que hizo su hermano. Ambas son querellantes en la causa.

Familiares de la víctima en los tribunales. Foto: Matías Pellón / Fiscales.gob.ar

El estilista está acusado de los delitos de homicidio agravado por haber sido cometido con alevosía (por el crimen de Medina) y por la privación ilegítima de la libertad agravada (por haber mantenido encerradas a la víctima y a otras cuatro personas en la peluquería, minutos antes de la ejecución del homicidio).

“Le pedí que no nos mate, que nos deje vivir”

El encargado de la peluquería era una de las personas que estaban en el local cuando Guzmán disparó. Recordó cómo transcurrió aquel día e incluso contó que fue él quien le cortó el pelo al acusado y lo rapó porque “quería cambiar de look”. Ante las preguntas de la querella, relató que lo vio “raro” y que lo invitó a tomar un café. 

En ese encuentro, Guzmán le habría dicho que necesitaba “paz mental” y que quería hablar con él y con el dueño de la peluquería. “Fue una charla rara, me sentí hasta incómodo”, sostuvo y agregó que cuando se ofreció a pagar, el estilista le dijo: “es el último café que me vas a pagar”.

Indicó que el imputado se quedó solo en un rincón durante el resto de la tarde y que, cuando se terminó el turno laboral, la víctima se ofreció a comprar algunas bebidas para compartir entre compañeros.

En esa circunstancia y mientras todos estaban charlando, Guzmán cerró las puertas y persianas de la peluquería y se acercó al dueño, preguntándole si tenía algo para decirle. El hombre le contestó que conversarían al día siguiente. “Hoy vamos a hablar”, habría dicho el acusado mientras sacaba el arma.

El imputado Luis Abel Guzmán adoptó una posición de tiro, le apuntó a Medina y lo ejecutó de un tiro en la cabeza. Foto: Registro de cámara de seguridad incorporado a la causa.

Según relató el testigo, en ese momento intentó calmarlo pero recibió una amenaza: “quedate quieto porque te vuelo la cabeza”. Luego, el imputado volvió a dirigirse a todos y a exclamar que no sabían con quién se metían y tras esto, le disparó a la víctima. “Le pedí que no nos mate, que nos deje vivir, le rogaba por mí y por mis compañeros”, contó el testigo sobre lo sucedido después de la secuencia y dijo que le pidió que se fuera porque temía por su vida.

Por otra parte, confirmó que durante los últimos meses, el conflicto laboral era por los tratamientos con formol que realizaba el acusado y a que sus compañeros les molestaban. Recordó que en un video enviado al chat que compartían todos los empleados, el dueño le pedía que no usara más esa sustancia.

Tras un cuarto intermedio se presentó quien trabajó en la recepción el día del asesinato. Si bien comentó que fue un día normal, aseguró que la víctima y el acusado habían discutido esa jornada por el formol y que no era la primera vez que sucedía.

Con respecto al momento del disparo, sostuvo que escuchó los gritos y que pensó que “se iban a agarrar a las trompadas” porque Guzmán estaba insultando al dueño del local. “Tuve mucho miedo, estábamos todos y cualquier podía ligar, si alguien se movía, él iba a disparar”, rememoró.

En relación a cómo era el trato, aseguró que había muchas quejas contra Guzmán por su forma de trabajar y que el acusado le decía “trolo y cosas homofóbicas” a la víctima. Por último, se presentó un amigo de la infancia del imputado, a pedido de la defensa.