El dueño de la peluquería donde trabajaba el estilista Abel Guzmán (45), acusado de haber asesinado a un compañero de trabajo, declaró ayer ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°24 de la Capital Federal los detalles de lo sucedido el 20 de marzo de 2024 dentro del local de Recoleta. En el debate, interviene la Fiscalía N°15 ante los Tribunales Orales en lo Criminal y Correccional, representada por la fiscal general Ana Helena Díaz Cano y el auxiliar fiscal Nicolás Tecchi.
El hombre recordó que llegó aquél día y que todo parecía normal, excepto que vio a Guzmán totalmente rapado. En la audiencia de la semana pasada, el encargado reveló que el imputado le había pedido ese corte de pelo. Ante las preguntas de la querella que lo representa como damnificado, el testigo sostuvo que solían quedarse después de hora con el grupo de trabajo a tomar algo. Esa noche, se repitió esa secuencia y marcó que fue Germán Medina incluso el que fue a comprar unas cervezas para compartir mientras charlaban.
En ese contexto, dijo que Guzmán se acercó mientras todos hablaban y tomaban algo y le preguntó si tenía algo para decirle. El dueño le expresó que no, que hablarían al día siguiente, a lo que el imputado le respondió que debían hablar ahora, sacó su arma y empezó a apuntarlos a todos.
“Nos repetía que nos iba a volar la cabeza a todos”, rememoró y dijo que todo fue muy rápido. “Germán no dijo ni una palabra y le disparó”, sostuvo el dueño de la peluquería y marcó que Guzmán lo miró en ese momento y volvió a cargar el arma. Ante esto, recordó que corrió hacia la zona de su oficina y terminó oculto en el baño mientras el hombre iba en su búsqueda.

Foto: Registro de cámara de seguridad incorporado a la causa.
De allí llamó al 911 y la policía arribó minutos después. En ese momento, según el relato, se percataron de que el imputado había cerrado las puertas, lo que verificaron cuando vieron las cámaras del local, que reflejaron la previa al disparo, el momento del hecho y la huida posterior. “Él nos encerró ahí porque nos quería matar a todos”, recalcó ante las preguntas de la fiscal.
Tal como relataron los testigos y como había quedado plasmado en la investigación, Guzmán tenía conflictos con sus compañeros, principalmente, por sus trabajos de alisado utilizando formol, sustancia prohibida por sus efectos tóxicos y que no dejó de utilizar pese a las advertencias de sus pares y de su jefe.
“Hacía cosas para hinchar, para fastidiar a todos”, marcó el testigo y dijo que el último mes de trabajo del imputado había sido complejo. “Le saqué la llave y le prohibí usar formol pero seguía”, relató.
Antes del testimonio del dueño de la peluquería, había declarado una empleada que también estuvo aquella noche pero pidió hacerlo sin la presencia de público en la sala de audiencias. El juicio continuará la próxima semana con los alegatos de las partes acusadoras, que se llevarán adelante entre el 5 y el 7 de mayo.
El caso
Gabriel Medina trabajaba en la peluquería “Verdini” —ubicada en Beruti 3017— junto a Guzmán. El 20 de marzo de 2024, cuando se encontraban junto a otros compañeros luego de haber terminado la jornada, recibió un disparo por parte del acusado. “Me enojé, no controlé ni mi ansiedad ni mi bronca. Agarré el arma y disparé, no medí las consecuencias”, confesó durante la primera audiencia el imputado
Según se explicó en el requerimiento a través de chats y testimonios, Guzmán tenía conflictos con sus compañeros, principalmente, por sus trabajos de alisado utilizando formol, sustancia prohibida por sus efectos tóxicos y que no dejó de utilizar pese a las advertencias de sus pares y de su jefe.
Tras el crimen, Guzmán escapó por una ventana y estuvo prófugo más de 70 días, hasta que fue encontrado y detenido en el partido bonaerense de Moreno, tras una investigación de la Unidad Fiscal Especializada en Investigación Criminal Compleja (UFECRI).
El estilista está acusado de los delitos de homicidio agravado por haber sido cometido con alevosía (por el crimen de Medina) y por la privación ilegítima de la libertad agravada (por haber mantenido encerradas a la víctima y a otras cuatro personas en la peluquería, minutos antes de la ejecución del homicidio).