Como resultado de una investigación llevada adelante por Unidad Fiscal Salta a partir de un caso de flagrancia, un hombre fue condenado a la pena única de 5 años y 6 meses de prisión como coautor del delito de transporte de estupefacientes, por haber organizado y monitoreado hace un año el traslado de casi 10 kilos de cocaína de alta pureza desde Salta hacia Tucumán, en un operativo en el que cumplió el rol de “coche puntero”.
La sentencia fue dictada por el Tribunal Oral Federal N°1 de Salta, integrado de manera unipersonal por la jueza Gabriela Elisa Catalano, y en el debate intervinieron en representación del Ministerio Público Fiscal, la fiscal federal subrogante Paula Gallo, la auxiliar fiscal Vanina Pedrana y, como parte del equipo fiscal, los abogados José Lavilla y Cristián Lanus.
Por el caso, a Álvaro Facundo Luján se le impusieron 5 años de prisión, pero el monto de su pena se elevó en otros 6 meses por la unificación con una condena previa dictada en septiembre de 2022 por la justicia de Tucumán por amenazas agravadas y lesiones graves. Además, se dispuso el decomiso de un automóvil Fiat Palio utilizado por el condenado para coordinar el traslado de la droga y que fue el mismo vehículo en el que se fugó el 31 de octubre del 2025, cuando se realizó un allanamiento en su casa de Tucumán.
Esta condena se suma a la del conductor del vehículo, Delmiro Prado, quien ya se le había impuesto una peña de 4 años de prisión efectiva por el mismo delito, en un acuerdo pleno celebrado en julio del año pasado ante el juez federal de Garantías N°1 Julio Bavio, resolución en la que también se ordenó el decomiso de la camioneta en la que iba la droga.
El caso
Al presentar el caso, en el alegato de apertura, la fiscal recordó que si bien se inició como una actuación de flagrancia, se logró ir más allá a partir de la labor investigativa dirigida desde el área a su cargo.
Explicó que todo se originó el 20 de mayo de 2025, cuando personal de Gendarmería Nacional detuvo en el puesto de control de El Naranjo, en Rosario de la Frontera, una camioneta Toyota Hilux que se dirigía desde la localidad de San Luis, en la ciudad de Salta, hacia Tucumán.
Mientras verificaban los papeles del rodado, los efectivos advirtieron irregularidades, como la manipulación reciente en tornillos de las ruedas. Tras la consulta la fiscalía, realizaron una requisa más exhaustiva con el escáner, lo que permitió distinguir paquetes rectangulares en las ruedas trasera izquierda y delantera derecha.
Con el aval de la fiscalía, se avanzó con la apertura de dichos neumáticos. De uno, se extrajeron nueve paquetes y del otro solo uno, todos sujetos a un armazón de planchuelas de hierro soldadas y atornilladas a las llantas.
La droga incautada alcanzó un peso de 9 kilos con 446 gramos y presentaba un grado de pureza cercano al 90 por ciento, suficiente para producir más de 75 mil dosis, aspecto que fue destacado en el juicio por la fiscalía, en función del daño representado por la sustancia, tanto por su elevado valor como el grado de afectación a la salud pública.
La investigación
A partir del procedimiento inicial y de los datos aportados por el transportista, en calidad de imputado colaborador, la fiscalía reconstruyó el rol de Luján en la maniobra. El análisis de comunicaciones, imágenes de cámaras de seguridad, datos de geoposicionamiento y registros de infracciones de tránsito permitió corroborar que el condenado coordinó el traslado y monitoreó el recorrido en todo momento.
Esta tarea fue explicada durante el debate por personal operativo y técnico de Gendarmería Nacional, quienes declararon sobre cómo se gestó y se llevó adelante el transporte de la droga.
Alegato fiscal
En su alegato final, la fiscal Gallo concluyó que Luján contactó a Prado, le proporcionó la camioneta —la que puso a su nombre— y realizó junto a él, el 30 de abril de 2025, un viaje previo de reconocimiento.
La fiscal detalló que el 17 de mayo el transportista regresó a Salta para ejecutar el plan. Fue alojado en una vivienda de dos plantas en la localidad de San Luis, donde permaneció hasta ultimar los preparativos.
Dos días después, Prado inició el regreso hacia Tucumán con la cocaína ya cargada. De acuerdo con la reconstrucción fiscal, Luján se desplazaba en simultáneo en su automóvil Fiat Palio, cumpliendo el rol de “coche puntero”, es decir, adelantándose en la ruta para advertir eventuales controles o contingencias.
La fiscal remarcó que durante todo el trayecto el acusado mantuvo un seguimiento permanente del transporte. Para ello, le enviaba mensajes al conductor solicitando su ubicación, con la particularidad de que luego los eliminaba para evitar dejar rastros. No obstante, en el teléfono de Prado quedaron registrados los chats enviados y las respuestas con datos de geolocalización, lo que permitió reconstruir en detalle el itinerario.
Ese seguimiento se complementó con el registro de siete llamadas efectuadas por Luján al transportista en el tramo final del recorrido, que no llegaron a concretarse porque Prado ya había sido detenido en el puesto de control de Gendarmería.

La fiscal subrogante Paula Gallo y la auxiliar fiscal Vanina Pedrana, durante el debate oral. Foto: S. Rodríguez / MPF
Según los representantes del MPF, frustrado el traslado de la droga, el acusado intentó desvincularse de la maniobra: dio de baja su línea telefónica y comenzó a utilizar otra a nombre de terceros. Sin embargo, la fiscalía logró igualmente vincularlo mediante el entrecruzamiento de antenas, imágenes de cámaras de seguridad y dos infracciones de tránsito cometidas con su vehículo los días 17 y 18 de mayo en la zona de acceso a San Luis, coincidentes con los movimientos del transportista.
Con ese conjunto de evidencias, el Ministerio Público Fiscal sostuvo que no solo se corroboraron los dichos del imputado colaborador, sino que se pudo reconstruir de manera precisa el plan criminal y la intervención directa de Luján en cada una de sus etapas.
Para la fiscalía, la responsabilidad penal de Luján también quedó en evidencia el 31 de octubre del 2025, cuando el acusado logró escapar durante un allanamiento realizado en su domicilio de Tucumán. La fuga con éxito en ese día, sin embargo, se vio frustrada el 4 de noviembre siguiente, cuando intentaba cruzar a Brasil por Paso de los Libres, en la provincia de Corrientes, y fue detenido.
En tanto, la defensa solo intentó restarle valor a las evidencias, y fundó su pedido de absolución en una diferencia de apreciación.
La sentencia
Al fundamentar su decisión, la jueza Catalano coincidió con la hipótesis de la fiscalía y destacó la solidez de las pruebas reunidas. “Aquí no sólo hay indicios. Las cámaras, el recorrido de ambos implicados, indicios convergentes, estamos ante una prueba directa de responsabilidad”, destacó.
Dijo que en el caso cabe “concluir que Luján tuvo participación, quizás haya otros implicados, pero no sabemos todavía. Lo que sí se sabe es que ambos participaron en el transporte. Las llamadas de Luján a Prado, están acreditadas y demuestras que ellos tenían contacto”.
También descartó la versión de la defensa, que intentó presentar al imputado Luján como el mecánico de Prado sin vinculación con la maniobra. “No hay constancia de que sea mecánico, no sabemos si lo es ni que tenga un taller”, sostuvo.
Por último, la jueza subrayó que el delito de transporte de estupefacientes “no exige el contacto del imputado con la droga”, sino “la posibilidad de ejercer dominio” sobre su traslado lo que, en este caso, para la magistrada estaba probado.
En relación con la pena, la magistrada ponderó la cantidad y, especialmente, el alto grado de pureza de la sustancia secuestrada, al considerar el impacto que ello implica para la salud pública.