25 de febrero de 2020
25 de febrero de 2020 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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La víctima fue hostigada entre julio de 2016 y octubre de 2017
Dictan una medida de prohibición de acercamiento en favor de una mujer víctima de acoso callejero
Lo resolvió el juez Marcelo G. Bartumeu Romero, titular del Juzgado Nº 11 del fuero Penal, Contravencional y de Faltas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Tras el fallo, el imputado no podrá acercarse a menos de 200 metros y durante tres meses, a los lugares habituales de trabajo, estudio y esparcimiento de la mujer.

Tras una denuncia presentada por la Dirección General de Acceso a la Justicia del MPF, la Justicia Penal, Contravencional y de Faltas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires dictó una medida de prohibición de acercamiento a menos de 200 metros de lugar de residencia de una mujer que había sido víctima de acoso callejero. La decisión fue adoptada por el juez Marcelo G. Bartumeu Romero, titular del Juzgado N° 11, de acuerdo a lo normado por las leyes 26.485 y 4203, arts. 28, 29 y 86 inc. 1 del CPPCABA y 6 de la Ley 12.

La resolución establece que el imputado no podrá acercarse a los lugares de trabajo, estudio, esparcimiento o de habitual concurrencia de la víctima, estimando que tal prohibición debe ser entendida como “de todo tipo de contacto físico” así como de “cualquier intromisión injustificada”, bajo apercibimiento de incurrir en el delito previsto en el artículo 239 del CPP, que reprime “la desobediencia a la autoridad”. El fallo determina, además, que “teniendo en cuenta la gravedad de los hechos imputados, el estado inicial de la investigación y las manifestaciones vertidas por la denunciante”, la prohibición tendrá una duración de tres meses desde la notificación fehaciente al imputado.

El resolutorio señala que los hechos denunciados ocurrieron entre julio de 2016 y octubre de 2017, lapso durante el cual el imputado acosó a la joven en la vía pública, en la parada de la línea 195, y en la línea “A” del subterráneo, “donde abordó a la damnificada en al menos dos oportunidades con intención de iniciar una charla, intentando en una oportunidad hacerle entrega de una flor de plástico y de un chocolate”, además de “una carta a través de personas de su entorno”.

El juez agregó que el imputado “posteó en diferentes fechas una serie de twits en su cuenta, en los que hacía referencia a la denunciante; se hizo presente en un grupo de danzas donde la denunciante estaba trabajando, provocando que ésta tenga que renunciar a su empleo para no cruzarse” con el hombre.

El caso fue denunciado por la víctima ante el Enlace de ATAJO que funciona en la sede de la Fiscalía Federal N° 2 de La Plata, en diciembre de 2017. Tras su recepción, las integrantes del Enlace decidieron derivar la denuncia para su sorteo a la Unidad de Orientación y Denuncia (UOD) porteña, teniendo en cuenta que los hechos se produjeron en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y que ese distrito es el único del país que hasta el momento regula por ley el acoso callejero, dando cuenta de los hechos, que incluyeron además de situaciones de hostigamiento en la vía pública, otras similares mediante redes sociales. La presentación fue acompañada de fotocopias de una carta manuscrita entregada por el denunciado y de su tarjeta personal, y capturas de pantallas de las publicaciones en las redes sociales.

Para la remisión se citó los alances de la ley porteña Nº 5742, de aplicación en la CABA, que fija las disposiciones generales para prevenir y sancionar el acoso sexual en espacios públicos o de acceso público, ya sea verbal o físico, en los que se hostigue, maltrate o intimide, y que afecten en general  la dignidad, la libertad, el libre tránsito y el derecho a la integridad física o moral de personas, basados en su condición de género, identidad y/o orientación sexual.

Tras la presentación, la fiscal Claudia Barcia, titular de la fiscalía porteña en lo Penal, Contravencional y de Faltas N° 16, encuadró los hechos en la figura de “hostigamiento”, según lo establece el artículo 52 de la ley 1472 porteña, que persigue a quien intimida u hostiga de modo amenazante o maltrata físicamente a otro, siempre que el hecho no constituya delito. Así, la representante del Ministerio Público Fiscal solicitó la medida de prohibición de acercamiento y el “cese de todo acto de perturbación o intimidación que directa o indirectamente realice el imputado en contra de la denunciante”

La solicitud de la fiscalía fue fundada en lo dispuesto en la ley lacional Nº 26.485 y su par local 4203, sobre “Protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrolles sus relaciones interpersonales”.

La denuncia

Del acta que recoge su testimonio, se desprende que la denunciante vive en la capital bonaerense y viaja habitualmente a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para cursar sus estudios universitarios, en el colectivo línea 195 (Costera Metropolitana). “Durante estos viajes en el año 2016 comencé a ser acosada por un hombre, que luego supe vive en City Bell. Este hombre a lo largo del año pasado intentó varios acercamientos hacia mí, sin conocerme siquiera pero viajaba en la misma línea del colectivo que yo”, señaló la mujer.

“El primer contacto –relató- fue previamente a las vacaciones de invierno del año 2016, esto es, un día lunes o un miércoles, porque esos eran los días en los que iba temprano a la Universidad”. La modalidad fue un intercambio casual en el colectivo. “En el asiento frente a mí se sienta una persona –recordó-. Me dice algo que no llego a escuchar, ‘¿qué?’, le pregunto. Y me dice, "se me quedó la mochila enganchada"; "uh", respondo. ‘¿Todo bien?’ me pregunta, claramente queriendo iniciar una charla. ‘Sí’, respondo y me coloco los auriculares para dejar en claro que no tenía interés de iniciar la conversación con ese extraño”.

Sin embargo, lo que parecía un hecho casual y aislado, continuó días después a través de terceros. “El día viernes siguiente, en la facultad, mis compañeras, me entregan un sobre riéndose, y me explican que mientras estaban bajando del Costera alguien les chistó de atrás y les dio un sobre, diciéndole que era ‘para la compañera de ustedes’”.

El sobre contenía una carta escrita en papel rosa y letra pequeña, en la que el firmante decía que “se ‘muere’ de ganas de conocerme”. La carta adjuntaba una tarjeta personal con el nombre de quien la remitía, que indicaba, además, su lugar de trabajo en una radio de la Capital Federal. Al recibirla, “inmediatamente pensé en el sujeto del subte y al buscarlo por Facebook lo confirmé”.

El hostigamiento continuó mediante mensajes en las redes sociales Facebook y Twitter, todos ellos sin ninguna muestra de consentimiento.

En una oportunidad, cuando ambos compartieron un nuevo viaje en colectivo, “él sube detrás mío y me dice que me pagaba el viaje”. Si bien la mujer se negó, el hombre insistió. “Me dirigí directamente al chofer manifestándole que no quería que el señor me lo pague, y me respondió algo así como ‘bueno, si te invitan’, mientras se lo cobraba a él. Muy enojada por no respetar mi decisión, me aseguré de sentarme en la otra punta del colectivo”.

Hacia finales del año 2016, luego de discontinuar los viajes a la Ciudad de Buenos Aires debido al fin de la cursada, “este sujeto comenzó a concurrir en persona a mi lugar de trabajo”.

Para entonces, la joven había bloqueado al hombre en todas las redes sociales, no obstante lo cual el imputado logró contactarse con el profesor de la compañía de danzas que la mujer integraba, con la excusa de cubrir periodísticamente la presentación, forzando de este modo situaciones que lo acercaran a la bailarina.

“El último encuentro que tuve con este hombre se produjo el día viernes 20 de octubre del 2017, en un espacio artístico del que participo”, al cual el imputado se acercó a fin de registrar para el medio de comunicación en el que trabajaba la actuación de la compañía de danzas, con la obvia intención de intentar un nuevo contacto con la mujer. Debido al poco apoyo que cosechó entre sus compañeras y la dirección del grupo artístico, “decidí no continuar, renunciar al trabajo y dejar de hacer lo que más me gusta, que es la danza”.