Un informe elaborado por la Dirección General de Acompañamiento, Orientación y Protección a las Víctimas (DOVIC) sobre el acompañamiento a víctimas de violencia sexual en ámbitos de las Fuerzas Armadas y de Seguridad reveló que, en base a los casos donde intervino entre 2014 y 2024, la mayor cantidad de agresores se concentran entre Gendarmería Nacional y el Ejército Argentino.
El documento “Acompañamiento a víctimas en casos de violencia sexual en ámbitos de Fuerzas Armadas y de Seguridad” tiene entre sus finalidades visibilizar la experiencia del trabajo integral e interdisciplinario de la DOVIC en el acompañamiento a víctimas de cara a la implementación del Sistema Acusatorio.
El material fue desarrollado de forma conjunta entre la Secretaría Ejecutiva y los Programas Especiales de Atención a Víctimas de Violencia Institucional; Víctimas de Violencias de Género y de Atención Integral a Víctimas en el Proceso Penal, todas áreas que conforman la DOVIC y que tratan esta temática. En ese sentido, se destaca que tras la sanción de la Ley de Derechos y Garantías de las Personas Víctimas de Delitos 27.372 y la implementación del sistema acusatorio adversarial con el Código Procesal Penal Federal (CPPF), se asignó a la víctima un rol protagónico en el proceso penal.
Justamente con la implementación de dicho sistema a nivel federal, se incorporaron en el ámbito de Ministerio Público Fiscal Áreas de Atención y Acompañamiento a Víctimas con el objetivo de promover acompañamientos en apoyo a la labor fiscal. Según se explica en el documento, el trabajo de esas estructuras resulta imprescindible para garantizar los derechos de las personas que se ven damnificadas por un delito y para potenciar el vínculo del/ la fiscal del caso con la víctima.
Violencia en las fuerzas
En el trabajo se analizan las características de las 70 solicitudes que llegaron a DOVIC provenientes de todo el país durante el período 2014-2024, que alcanzan a 53 agresores, ya que hay casos donde un mismo victimario ejerció violencia a más de una persona.
Si bien para el informe se tomaron en consideración causas cuyo delito principal era el abuso sexual, se registraron en 32 situaciones la perpetración de otras agresiones relacionadas al abuso de autoridad, maltrato arbitrario y comportamientos vinculados con las desigualdades jerárquicas y de género.
En ese sentido, se remarca que la mayor cantidad de casos relevados se presentan en el ámbito de la Gendarmería Nacional Argentina (28,6%) y el Ejército Argentino (27,1%). Luego figura la Policía Federal Argentina (17,1%); la Armada Argentina (5,7%); la Fuerza Aérea (5,7%); Prefectura Naval Argentina (5,7%): la Policía de la Ciudad (5,7%) y el Servicio Penitenciario Federal (4,3%).

Además, se menciona que Córdoba resultó la principal jurisdicción (con 17 casos), seguida por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (15). El resto de los casos se distribuyen en diferentes jurisdicciones como Paraná, Comodoro Rivadavia, San Martín, Tucumán, entre otras.
En 70 de los casos donde intervino DOVIC, 69 fueron víctimas mujeres cis. Con respecto al vínculo entre agresor y persona damnificada, el informe evidencia que en 63 ocasiones, el agresor cumplía un rol de superior jerárquico, mientras que en los 7 restantes la violencia fue ejercida por un compañero.
En otro tramo del documento, se resalta que en 49 casos las víctimas realizaron una presentación en las áreas de género de la institución a la que pertenecen: en 25 oportunidades eso derivó en la apertura de una carpeta médica/psiquiátrica, como consecuencia del hostigamiento y los abusos. Muchas de ellas terminaron con licencia médica, lo cual conlleva otras repercusiones como quedar afuera de la institución y pasar a ser señaladas como “problemáticas”.
Además, se remarca que hubo casos en que las mujeres denunciaron y fueron trasladadas al sector de cocina u otros destinos (no deseables) como una forma de castigo. Por otra parte, se ejemplifican las distintas consecuencias que reportaron las víctimas que atravesaron esos padecimientos, que van de ataques de angustia, problemas de sueño y pesadillas a situaciones de ansiedad y depresión.

En contraposición, de los 53 agresores, solo 7 fueron dados de baja o pasados a retiro voluntario. En un solo caso el agresor fue detenido y otro de ellos fue trasladado a otra sede. Es decir, solamente el 17% por ciento de los agresores tuvieron algún tipo de consecuencia administrativa o laboral por los actos cometidos.
La importancia del acompañamiento
En el documento se hace foco en que una de las tareas primordiales de la DOVIC consiste en el acompañamiento de las víctimas durante el proceso penal. Por ello, a lo largo de 11 años de trabajo de la Dirección, se elaboraron protocolos, guías y pautas de intervención que brindan un marco para dichos acompañamientos.
A su vez, cada caso es analizado por los equipos interdisciplinarios, que construyen la estrategia de intervención a partir de los lineamientos institucionales, sus saberes disciplinares y las experiencias basadas en la práctica profesional. Para que todo esto pueda darse, señalan desde DOVIC que es fundamental contar con la voluntad de la víctima de ser acompañada, lo que implica no solo trabajar en pos de garantizar su acceso a la justicia en sentido amplio, sino también que pueda sostener el proceso penal.
Señalan que el acompañamiento a víctimas de delitos de violencia sexual dentro del ámbito de las fuerzas de seguridad y/o armadas posee algunas particularidades que implican un desafío para las profesionales a la hora de acompañar el proceso. Destacan que muchas víctimas se presentan con la dificultad para reconocerse como tales y, en algunos casos, se suma también el abordaje de distintas violencias padecidas en los cuales se registra un entrecruzamiento entre sus vidas laborales y familiares.
En tal sentido, sobre todo en las entrevistas, surgen distintos aspectos de la vida de la persona que las profesionales consideran relevantes para el mejor despliegue diario. Por ejemplo, poder conocer la situación actual de su trabajo o si sigue o no en contacto con el agresor. Toda esta información resulta clave para poder construir un acompañamiento integral y generar derivaciones a otros organismos en caso que lo requiera. En el informe se indica que, del total de casos relevados, en 17 se realizaron articulaciones con otros organismos, en su mayoría con espacios de salud mental y defensorías de víctimas.
En las entrevistas también se trabaja sobre las expectativas que tienen las víctimas sobre el proceso penal. En este sentido, las profesionales que realizan los acompañamientos mencionaron que las damnificadas buscan reparación, reconocimiento de los hechos que padecieron y fundamentalmente que los hechos no ocurran más.
El acompañamiento está orientado también a potenciar el vínculo que la/el fiscal del caso debe mantener con la víctima, como así también intentar reducir instancias de revictimización de la denunciante. Para dar cumplimiento a estos fines resulta indispensable indagar en las características concretas de cada tipo de victimización, las experiencias recogidas y las dificultades detectadas.
Para finalizar, resulta clave subrayar que el documento se propuso visibilizar el trabajo que implica el acompañamiento desde una mirada integral e interdisciplinaria y los aportes sustantivos que esta tarea puede implicar tanto en la subjetividad de las víctimas como en el desarrollo del proceso penal.