21 de febrero de 2020
21 de febrero de 2020 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Mauricio Viera y Mariano Domínguez intervienen en representación del Ministerio Público Fiscal
19 y 20 de diciembre: “Pensé que tenían ganas de matar a todos”
Roque brindó su testimonio durante más de tres horas en una nueva audiencia del juicio que se celebra en los tribunales federales de Comodoro Py. Durante la represión, fue herido de bala en el pie, a metros del Obelisco. “No pensé que iba a llegar este día”, dijo al comenzar a narrar los hechos.

El 20 de diciembre de 2001, Roque viajó desde San José, en el sur del conurbano bonaerense, hasta la Ciudad de Buenos Aires. Desde la estación de trenes de Constitución, caminó hacia el centro porteño. Tenía que hacer dos o tres paradas en comercios de la calle Libertad: en uno, estaba la firme posibilidad de conseguir un trabajo estable y en los restantes iba a exhibir un muestrario de alfombras y pasar un presupuesto, que por entonces comercializaba por su cuenta. Necesitaba trabajar “sí o sí”.

Era cerca del mediodía cuando los negocios de la zona empezaron a bajar sus persianas. “Hay heridos”, le comentaron. Decidió ir a ver qué pasaba, y, otra vez a pie, llegó hasta la avenida Corrientes, donde dobló hacia la derecha en dirección al Obelisco. Todavía, no se imaginaba que en instantes se convertiría en testigo y víctima de la represión de la Policía Federal Argentina en aquel lugar, que culminó con las muertes de Alberto Márquez, Gustavo Benedetto, Marcelo Riva, Diego Lamagna y Carlos Almirón, alrededor de un centenar de heridos y por la que casi trece años después declararía en el juicio que se lleva a cabo en los tribunales federales de Comodoro Py.

“No pensé que iba a llegar este día”, dijo al comenzar su relato ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°6, los fiscales Mauricio Viera y Mariano Domínguez, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que interviene como querellante, y las defensas. Al llegar a la altura de la Plaza de la República se encontró “una ciudad devastada” y a la gente corrida por la policía. “Gente de a pie, de traje, trabajadores: ciudadanos comunes. De repente la policía empezó a tirar gases. Pero tiraban al montón, no para disuadir. Pensaba, ‘¿cómo pueden hacer algo así?”. Se asustó. Corrió.

Desde la calle Carlos Pellegrini, vio llegar “dos autos blancos, Peugeot 504, de los que sacaron escopetas y tiraron al montón. Estaban de civil”, reiteró. Al darse media vuelta, sintió “las piernas calientes”. Es que las tenía llenas de sangre y no pudo seguir moviéndose. Había sido baleado en el pie. “Pensé que tenían ganas de matar a todos”, relató.

Como no podía caminar por sus propios medios, una persona comenzó a arrastrarlo al grito de “te tengo que sacar”, mientras “las motos y camionetas seguían llegando y tirando como locos, con el arma en la mano”. El hombre que lo socorrió logró refugiarlo en una pizzería ubicada en la esquina de la avenida Rivadavia, donde finalmente pudieron llamar una ambulancia que lo trasladó hasta la guardia del Hospital Argerich.  Allí, recibió las primeras curaciones, entre “mucha gente herida y lastimada”.

Entrado en sus 50 años, “lo que estoy contando me dejó marcado para siempre. Todavía, tengo problemas en las piernas, algunos días los dolores son terribles”, explicó durante la declaración testimonial, que se extendió desde minutos antes de las 12:00 hasta las 15:00. El relato de Roque es uno más de los que parecen contradecir lo dicho en este mismo juicio por el acusado ex secretario de Seguridad de la Nación Enrique Mathov, para quien “nadie realizó una cacería de manifestantes” durante los últimos días del gobierno de Fernando De la Rúa.