20 de febrero de 2020
20 de febrero de 2020 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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El juicio por la represión de diciembre de 2001
19 y 20 de diciembre: “Si el gobierno declaraba el estado de sitio, era porque quería reprimir”
El ex diputado Luis Zamora reiteró que recibió la información de la decisión de mantener despejada la Plaza de Mayo por parte de un funcionario de la Alianza, con el que se reunió junto a otros legisladores al momento de los hechos. Hoy, declaró como testigo por más de tres horas y aseguró que si se “declaraba el estado de sitio, era porque se quería reprimir”. Marcela Bordenave también dio su testimonio.

En una nueva audiencia del juicio que se desarrolla en los tribunales federales de Comodoro Py por la represión durante el 19 y 20 de diciembre de 2001 en la Ciudad de Buenos Aires, el ex diputado Luis Zamora consideró que “si el gobierno declaraba el estado de sitio, era porque quería reprimir”. Pocos días antes, había asumido su banca y, según recordó, entretanto en la comisión de Labor Parlamentaria del Congreso Nacional del miércoles 19 se comentaba acerca de las negociaciones para la conformación de una coalición para garantizar la gobernabilidad. Durante el encuentro, fue informado acerca de los rumores del decreto del todavía presidente Fernando de la Rúa e interrumpió la sesión para comunicarlo.

Después del discurso de De la Rúa, “salió la multitud”. Aquella noche, Zamora recorrió el trayecto desde Scalabrini Ortiz y Corrientes, en Villa Crespo, hasta el Congreso, donde permaneció junto a su familia y la multitud hasta la madrugada. Al día siguiente, fue hasta la Plaza de Mayo, que encontró vallada. Un subcomisario de la comisaría 2ª le dijo: “Lo que pasa es que el gobierno me dijo que mantenga la plaza vacía. Y [la jueza federal] Servini de Cubría me puso límites para sólo actuar si atravesaban o derribaban el vallado”. “El ambiente estaba calmo todavía. No era nada organizado, sin banderas partidarias”, describió.

Según el testimonio del ex legislador, la represión se reactivó cuando un grupo “avanzó despacio” con una corona fúnebre. Pero mientras se alejaban “avanza un camión hidrante y comienzan los gases”. El mismo uniformado con el que había hablado, “alterado, me dijo ‘ya hay mucha gente’”. Junto a Marcela Bordenave y otro diputado se dirigieron a la Casa de Gobierno. Al llegar a la explanada, vierno “un desbande de funcionarios que parecían de jerarquía. Se llevaban computadoras y muebles a los autos”. El titular de la SIDE, Carlos Becerra, les hizo habría dicho “ordenaron reprimir”.

Reunión en la Rosada

Fueron recibidos por el ex subsecretario de Relaciones Políticas del Ministerio del Interior Lautaro García Batallán, quien, de acuerdo a Zamora, les habría expresado: “Esto se decidió en Olivos esta mañana. El gobierno está negociando y para seguir haciéndolo hay que mostrar autoridad”; al respecto, deslizó que “la gente más cercana al presidente había tomado la decisión” e insistió en que “no había participado de ella”. Para el ex diputado, esa versión confirmaba los trascendidos que se habían dado en el Congreso de la Nación entre sus colegas el día anterior.

“Un cínico. Trataba de quedar bien y se despegaba, hablaba con frialdad” ante los acontecimientos que mostraban los “4 o 5 televisores que había en el despacho”. Según Zamora, el funcionario le expresó que “acá tendría que estar [el imputado ex secretario de Seguridad Enrique] Mathov dando la cara”. Antes habían intentado ser recibidos por el saliente presidente Fernando de la Rúa, el ministro del Interior Ramón Mestre y el propio Mathov. Al respecto, los fiscales Santiago Vismara y Mariano Domínguez y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS, que interviene como querellante) le consultaron si lo dicho por García Batallán eran informaciones u opiniones, a lo que el abogado querellante en causas de lesa humanidad calificó con firmeza que se trataba de “información”.

Al salir, vio “tiros, palos, gases corridas. Al que caía era palo y palo. Vi lesionados y gente ensangrentada”. “Mucha gente se me acercaba y me hablaba, entre ella muchos oficiales que me expresaban que tenían la orden de hacerlo y que calificaban como ‘una barbaridad’”, continuó. Al concluir su testimonio de más de tres horas, estimó que “el presidente tendría que ser juzgado por homicidio, pero no está. El gobierno quiso mantenerse en el poder pegándole a la gente”.

En la audiencia de hoy también declaró la reconocida militante por la defensa de los derechos humanos y de las mujeres Marcela Bordenave, a la fecha de los hechos diputada por el ARI. Recordó que en la mañana del 20 de diciembre, antes de ir a Plaza de Mayo, se dirigió junto a dos asesores a la Comisaría 2ª para interiorizarse sobre la identidad y situación de los detenidos. Durante su testimonio, recordó cómo fue golpeada y agredida por la Policía Federal. “Me siento mal al recordar, se me pone la piel de gallina” dijo ante las partes que intervienen en el debate. “Era gente que se había movilizado por su cuenta; la sensación era que iba a pasar algo malo”, auguró.