18 de mayo de 2022
18 de mayo de 2022 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Sigue el juicio por el encubrimiento y desviación de la investigación del atentado
AMIA: “Juntaron todo e hicieron una novela de terror”
En la audiencia de ayer, brindó su testimonio Miriam Salinas, quien en 1995 fue llevada detenida a tribunales e imputada en la causa AMIA junto a su pareja Pablo Ibañez, con el fin de obligarla a declarar circunstancias vinculadas a Carlos Telleldín y Alejandro Monjo. Por ese delito, están acusados el ex juez Juan José Galeano y los ex fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia.

“Juntaron todo e hicieron una novela de terror”. Así, evaluó la actuación del ex juez a cargo de la investigación del atentado a la AMIA, Juan José Galeano, y de los ex fiscales, Eamon Mullen y José Barbaccia, la testigo Miriam Salinas, quien ayer brindó su testimonio en una nueva audiencia del juicio en el que se investiga el encubrimiento y desviación de la pesquisa por el ataque terrorista que el 18 de julio de 1994 provocó la muerte de 85 personas. En representación del Ministerio Público Fiscal, intervinieron el cotitular de la Unidad Fiscal AMIA Roberto Salum y el fiscal ad-hoc Miguel Yivoff.

Salinas relató las presiones e incertidumbre que pasó durante los “dos o tres” días de octubre de 1995 que estuvo en los tribunales de Comodoro Py, adonde llegó detenida y comenzó a ser indagada por su supuesta vinculación al atentado y por la amistad y negocios que ella y su pareja, Pablo Ibáñez, compartían con el reducidor de autos y último poseedor conocido de la Traffic, Carlos Telleldín, y su esposa Ana Boragni. Pero ese acto fue interrumpido y Salinas declaró como testigo de identidad reservada a cambio de quedar en libertad, aunque su concubino siguió detenido. “Firmé todo lo que me pusieron delante”, señaló. Antes de ser trasladada a los tribunales federales había permanecido detenida en una comisaría de José C. Paz y “una unidad femenina”, sin saber el motivo.

Sobre su estadía en Comodoro Py, expresó que el primer día el entonces magistrado la “trataba bastante mal”. Y que en el segundo “estaban siempre Galeano y los fiscales”. Respecto de la declaración testimonial incorporada a la causa por el atentado, consideró que fue “armada con lo que ellos ya sabían”. “Juntaron todo e hicieron una novela de terror”, aseveró sobre la transcripción de la declaración que, según creyó recordar, le leyó Barbaccia. En ese sentido, indicó que lo que le preguntaban “era otra cosa”, como “tonterías sobre Telleldín”. A Galeano, se lo acusa en este juicio, entre otros delitos, de ser el autor de la coacción a Salinas, en tanto que a los ex representantes del Ministerio Público Fiscal se les endilga su participación como partícipes secundarios de ese hecho.

En ese sentido, sostuvo que a su testimonio “le agregaron lo de los policías". "En el Tribunal Oral Federal 3 me preguntaron sobre [el ex comisario y querellante Juan José] Ribelli y yo no sabía nada. Aclaré que no los había mencionado”, indicó. Durante varios tramos de su interrogatorio, también apuntó contra su abogado Gustavo Semorile, al considerar que “estaba asociado” al Juzgado Federal. “No sabíamos que Semorile era testigo de indentidad reservada”, graficó.

Por último, narró las presiones que sufrió antes de declarar como testigo en el mencionado primer debate oral y público ante el TOF 3, que concluyó en 2004 con la absolución de todos los imputados. En esa línea, contó acerca de seguimientos que sufrió su familia y que fue detenida nuevamente antes de ser llevada a declarar.

Tras un cuarto intermedio, la audiencia se reanudó con la declaración testimonial del mecánico Claudio Cotoras, a quien el juez Galeano le imputó haber participado del atentado, pero también le recibió testimonial en la causa que investigaba la falsa pista que apuntaba al grupo de policías bonaerenses. El testigo no recordó haber efectuado las manifestaciones que fueron volcadas en la declaración testimonial que prestó ante Galeano, y que luego fueron utilizadas como elementos de cargo para incriminar a los policías. Por otra parte, dudó que las firmas que obraban en esa declaración le pertenecieran, en virtud de lo cual los representantes del MPF Salum y Yivoff solicitaron un peritaje caligráfico que fue apoyado por el resto de las querellas y cuya resolución fue diferida por el Tribunal.

El juicio continuará la semana entrante, oportunidad en la que se recibirá declaración testimonial por video conferencia a un ex agente de la SIDE, como así también al testigo Ariel Nitzcaner.