31 de enero de 2023
31 de enero de 2023 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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El juicio al ex comisario Miguel Ángel Espósito
Bulacio: la orden policial para detener menores, eje de la primera audiencia
Una ex secretaria judicial y dos ex policías testimoniaron sobre el Memorando 40, la orden policial de 1965, ya derogada, que facultaba a detener a menores de edad sin dar aviso a las autoridades judiciales, invocada entonces para detener al joven. El imputado Espósito se negó a declarar y la madre de Walter relató cómo fueron aquellos días.

El ex comisario Miguel Ángel Espósito se negó a prestar declaración indagatoria en la primera jornada del debate oral en el que se lo juzga por la privación ilegal de la libertad de Walter Bulacio en abril de 1991, en tanto que una ex secretaria judicial y dos ex policías federales declararon en torno a la entonces vigente orden policial secreta denominada "Memorando 40" que facultaba entonces a la Policía Federal a detener a menores de edad sin dar aviso a las autoridades judiciales.

El joven, de 17 años, había sido detenido el viernes 19 de abril de 1991 en las canchas de hockey del club Obras Sanitarias por no tener entrada para el recital que brindó ese día de la banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Desde allí fue traslado, sin dar intervención al juez de turno, a la Comisaria N°35 –en ese entonces, a cargo de Espósito- donde fue golpeado, tras lo cual murió tras cinco días de agonía.

La audiencia, sustanciada ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°29 –presidido por Gustavo Rodolfo Goerner e integrado por María Deluca Giaccobini y Alejandro Litvack- comenzó pasadas las 10.30 con la lectura de las acusaciones formuladas oportunamente por la entonces titular de la Fiscalía de Instrucción N°16, Mónica Cuñarro, y por la querella que representa a la familia Bulacio, a cargo de María del Carmén Verdú e Ismael Jalil.

Por Ministerio Público Fiscal está actuando el titular de la Fiscalía General ante los Tribunales Orales Criminales N° 27, Horacio Fornaciari, y el fiscal a cargo de la Procuraduría contra la Violencia Institucional (Procuvin), Abel Córdoba.

Luego de ello, el Tribunal declaró formalmente abierto el debate y cedió la palabra al ex comisario Espósito quien no estuvo presente en la sala a consecuencia de las secuelas de un infarto, el cual atribuyó a “la maldad que le hicieron la Dra. Mónica Cuñarro y el Dr. Aníbal Fernández”, a quienes responsabiliza por la investigación en su contra.

Asimismo, el imputado sostuvo que no declararía ni respondería preguntas durante el debate, por lo que se procedió a incorporar por lectura la declaración indagatoria que brindara el 28 de mayo de 1991, y su ampliación del 17 de diciembre de 1991.

Las indagatorias del acusado

En sus declaraciones Espósito sostuvo que días antes del evento donde fue detenido Bulacio, las autoridades del Club Obras Sanitarias le solicitaron personal de seguridad para prevenir posibles desmanes. También dijo que el día del recital se detuvieron a cuarenta y nueve mayores y trece menores –incluido Bulacio- que fueron trasladados a la Comisaría N°35.

Respecto de la situación de los menores de edad, el ex comisario sostuvo que en cumplimiento del “Memorando N°40” (una orden policial ya derogada que facultaba entonces para detener a menores de edad sin dar aviso a las autoridades judiciales) no dio intervención al Juzgado de turno, pues no se dieron los requisitos que lo obligaban a efectuar la notificación, pero sí avisó a sus superiores –vía comunicación radial- el operativo y las detenciones realizadas.

En relación a Bulacio, el imputado sostuvo que el 20 de abril, en la sala especial de la comisaria se encontraba durmiendo el joven, mientras que los menores Jorge César Casquet y Jorge Martínez permanecían despiertos. Sostuvo que ninguno presentaba lesiones y que, ante el aviso de que Bulacio se había descompensado, él personalmente lo asistió y llamó al servicio de emergencias CIPEC, cuya médica –al ver que no reaccionaba- solicitó la internación en el hospital Pirovano.

Tras escuchar la lectura de las acusaciones y su indagatoria, Espósito se retiró de la videoconferencia, al tiempo que el Tribunal dispuso comenzar con las testimoniales.

La mamá de Walter

La primera en declarar fue la madre de Walter Bulacio, Graciela Rosa Scavone. Preguntada por el fiscal Fornaciari respecto a lo que recuerda, la mujer sostuvo que su hijo estuvo una semana pidiéndole ir al recital, y que –a pesar de que no estaba de acuerdo- lo dejo ir pues iba con un grupo de amigos en un micro que salía de su barrio. Sostuvo que no se preocupó por la ausencia de su hijo ya que él le había dicho que si se le hacía tarde iría directamente al Campo de Golf donde trabajaba.

Continuando con su relato, Scavone recordó que cerca de las 15 del día siguiente al recital una de las chicas se acercó a su casa y le dijo que Walter estaba detenido en la Comisaría N°35, y que los oficiales le habían pedido que le avisaran que lo fueran a buscar porque el joven se había descompuesto. Cuando finalmente llegó a la comisaría, su hijo ya no estaba allí, sino que había sido trasladado al hospital Pirovano; sin embargo, el oficial de guardia le hizo firmar a su marido la entrega del menor.

La mujer declaró que, una vez en el hospital, una médica le dijo que su hijo estaba muy golpeado y que hiciera la denuncia. Scavone y su marido decidieron trasladar a Walter –que presentaba golpes en las cejas y tenía la boca hinchada- al Sanatorio Mitre, donde le dijeron que no sobreviviría más de una semana, y uno de los médicos hizo la denuncia ante la Comisaria N°7, por la cual se inició la investigación.

La madre de Bulacio recordó que el lunes o martes a la noche apareció el Comisario Espósito en el sanatorio, y que le juró que no entendía qué había pasado y que él no le había hecho nada. Asimismo, rememoró que con ella se encontraba Jorge César Casquet –el amigo con quien Walter había ido al recital y había sido detenido-, a quien el imputado llamó aparte y conversó. Scavone nunca escucho ni preguntó sobre la conversación. Finalmente, el viernes su hijo murió.

Un momento de tensión se vivió cuando el abogado Pablo Argibay Molina, defensor de Espósito, le preguntó a Scavone si había recibido la indemnización del Estado, fruto de la condena impuesta por la Corte Interaméricana de Derechos Humanos, por la que entonces podría desistir de la acción penal, al haber recibido el resarcimiento civil. La consulta motivó la oposición de la abogada Verdú, al tiempo que el Tribunal y el fiscal no consideraron la improcedencia. La mujer sostuvo que si bien el Estado le abonó la indemnización “estaría dispuesta a devolver el dinero si me devuelven la vida de mi hijo”.

Al concluir su testimonio, la madre de Bulacio negó que Walter sufriera dolores de cabeza o alguna otra dolencia, que pudiera guardar relación con su muerte: “gozaba de buena salud”, dijo.

Los policías y la secretaria

Luego fue el turno del Comisario General retirado Osvaldo Capozzo (70), quien –al momento del hecho- estaba a cargo de la Dirección General de Operaciones de la Policía Federal, cuerpo encargado de coordinar los pedidos de personal de seguridad adicional para eventos.

Capozzo estimó que la gente del Club Obras Sanitarias fue la que requirió efectivos adicionales para el recital de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota, y señaló que bien desde su área evaluaban el acto, planificaban el operativo y lo monitoreaban –a través del Comando Radioeléctrico también a su cargo- este quedaba a cargo del jefe de la comisaría de la zona, quien ese entonces era Espósito.

Preguntado sobre el Memorando N°40, el ex comisario general afirmó que estuvo vigente desde 1965 a 1991 y que todas las comisarias lo aplicaban, al tiempo que agregó que si un menor era detenido por una falta leve se lo ingresaba en el libro “Memo 40”, para luego llamar telefónicamente a sus padres, y en caso de que ello no fuera posible, se modulaba a la comisaría más cercana al domicilio del menor, para que les avisaran.

El oficial sostuvo que el espíritu de la directiva era proteger a los menores de posibles riesgos por estar solos en la calle, alejados de la vigilancia de sus padres, al tiempo que destacó su utilidad, pues se evitaba someter a los jóvenes a un proceso judicial por situaciones que configuraban “travesuras”, siendo facultad de cada comisario disponer si comunicaba o no la privación de libertad al magistrado de turno.

Preguntado por la querella, Capozzo sostuvo que en 1991 “era superior jerárquico no directo de Espósito”, y que si le daba una orden al comisario este debía cumplirla. Por su parte, la defensa lo inquirió respecto a posibles denuncias por apremios en el operativo, cuya existencia fue negada por el ex policía.

El tercer testigo de la jornada fue el comisario retirado Alberto Antonio Sivani, quien hasta diciembre de 1991 se desempeñó en la comisaría N°3. En la misma tónica que su antecesor, el oficial habló del Memorandum N°40 –el cual había sido comunicado por la Dirección de Asuntos Jurídicos de la Policía Federal-, y sostuvo que se detenía a los menores de edad en el marco de la ley 10903, por considerarlos en estado de vulnerabilidad y para reintegrarlos al seno familia, al tiempo que agregó que si un menor pasaba mucho tiempo en la comisaría sin que se pudiera localizar a sus padres, se daba intervención al juez para que dispusiera qué hacer.

La última testigo del día fue la ex secretaria del Juzgado Correccional Letra “L”, María Inés Quiroga, cuyo titular era juez Luis Alberto Caimí. En un breve testimonio, la ex funcionaria judicial recordó que el Memorando 40 permitía que en caso de menores o faltas leves no se diera intervención al juez, y que dependía de cada juzgado que hubiera directivas respecto a la obligación de informar las detenciones. Preguntada por la querella, Quiroga alegó que el juzgado donde ella trabajaba estuvo de turno con la Comisaría N°35 el día del hecho, pero no pudo precisar si tuvieron consultas respecto a la detención de menores, al tiempo que dijo que, de haberlas, debería haber alguna constancia.

Tras escuchar a todos los deponentes, el tribunal dispuso un cuarto intermedio hasta el próximo jueves 26, cuando se reanudará el debate con más declaraciones de los veintisiete testigos previstos para el juicio, cuya fecha de finalización se estima a fines de octubre.