27 de mayo de 2022
27 de mayo de 2022 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Intervino la fiscal Alejandra Perroud
Condenaron a prisión perpetua a dos hombres por un homicidio durante un robo
El hecho ocurrió el 10 de agosto de 2014, cuando Aldo Lorenzo Buscaroli y Nicolás Emir Favorito entraron a la casa de la víctima, lo asaltaron, lo golpearon y, luego de matarlo, prendieron fuego el cuerpo.

El Tribunal Oral en lo Criminal Nº30 condenó a prisión perpetua a dos hombres quienes, durante un robo cometido dentro de una casa en el barrio de Monte Castro, asesinaron a un jubilado de 89 años. En el debate, intervino la fiscal Alejandra Perroud, quién había solicitado la misma pena. En la madrugada del 10 de agosto de 2014, Aldo Buscaroli y Nicolás Emir Favorito entraron a la casa de Alfonso Curtosi, ubicada en Calderón de la Barca 1926, con el objetivo de robarle. Para entrar, forzaron la reja de una de las habitaciones que daba a un patio interno de la casa. Adentro, se encontraron con la víctima, a quién golpearon “brutalmente”, para conseguir aproximadamente los 30 mil pesos que tenía bajo su colchón. También se llevaron un certificado de plazo fijo del Banco Francés; tarjetas a nombre del jubilado, un audífono y hasta una bandera italiana que Curtosi tenía colgada en el living. La investigación estuvo a cargo de la titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal de Instrucción N°40, Estela Andrades.

Los jueces Marcela Rodríguez, Guillermo Friele y Javier Anzoátegui consideraron que, luego del robo, los ahora condenados decidieron matar a la víctima “para lograr su impunidad y con el claro fin de lograr su cometido”, tal como había planteado la fiscal. Lo hirieron en el tórax en tres oportunidades, una de ellas en el corazón. Una vez fallecido Curtosi, le quitaron su ropa, lo pusieron en un colchón al que rociaron con alcohol y lo prendieron fuego.

Fue el hijo de la víctima quién lo encontró ese mediodía, cuando pasó a verlo. También, fue quien se percató de la presencia de una lata de cerveza en el patio de su casa, que le llamó la atención ya que su padre no tomaba alcohol. “No se equivocó Antonio Curtosi”, dijeron los jueces. En la lata, se encontraron “rastros papilares útiles a los fines de identificación humana”, que permitieron luego relacionar a Buscaroli y a Favorito con el crimen.

Tanto la fiscal como los jueces tomaron en cuenta el testimonio de varios vecinos de la víctima. Uno de ellos fue quién señaló haber visto a dos hombres aquella noche y que uno de ellos llevaba una lata de cerveza en la mano. En esa misma línea, declaró otra vecina que los vio a ambos y otra que escuchó ruidos a la madrugada.

Otra de las claves que permitió dar con los culpables fue una serie de llamados telefónicos anónimos que fueron recibidos en la comisaría, en lo que se consignaba el nombre y los apodos de los ahora condenados. También, se especificaba sobre la familia de los implicados, su dirección y hasta los vehículos que utilizaban

Un mes después, el 2 de septiembre, Buscaroli fue detenido cuando salía de su casa en Villa del Parque. Le sacaron sangre y corroboraron la presencia de su ADN en la muestra que habían obtenido de la lata de cerveza. Pero todavía quedaba por determinar la identidad de la otra persona, ya que en la lata había “evidencia genética de un aportante mayoritario” y todos los testigos hablaron de dos personas aquel día.

Favorito fue detenido en junio de 2015, cuando quemó un auto e intentó sobornar a un policía. Además, dio un nombre falso. Una vez identificado, se le sacó sangre, que coincidió con otra muestra de ADN encontrada en la lata. Las descripciones físicas que hicieron los vecinos coincidían con el perfil de ambos acusados.

Buscaroli y Favorito fueron condenados por el delito de “robo agravado por efracción en concurso ideal” con el delito de “homicidio `criminis causae´ cometido para lograr la impunidad”. Los jueces consideraron que ambos “decidieron matar” a la víctima, que “era una persona mayor, tenía 89 años de edad y con un serio problema en sus cuerdas vocales que –según su hijo- le impedía hablar”.