El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Paraná condenó ayer a dos hombres a las penas de cinco años y dos meses de prisión a cada uno por encontrarlos culpables de los delitos de trata de personas con fines de explotación sexual y el regenteo y administración de un prostíbulo denominado “Encuentros", ubicado en la localidad entrerriana de Carbó. En el juicio abreviado, intervino el fiscal general José Candioti quien, durante la audiencia oral realizada el 9 de marzo, solicitó la pena de cinco años y dos meses, que el TOF compartió.
Se trata de uno de los pocos casos en el país en el cual se condena por “regencia y administración” de un local nocturno. Candioti remarcó que esos logros fueron posibles gracias "a las reiteradas Jornadas de Capacitación sobre trata y género organizadas por la Protex junto a la Oficina de la Mujer de la CSJN. Se logró la conscientización de los operadores judiciales sobre la vigencia de la ley y eso dio sus frutos".
Además, Antonio Ibelli y Mario Ceballos deberán pagar una multa de 20 mil y 15 mil pesos respectivamente. Los jueces dieron por acreditado que Ceballos era el encargado del local nocturno donde trabajaba a diario detrás de la barra, cobraba las ‘copas’ y los ‘pases’ y registraba el control de esos tiempos a través en un cuaderno. Además, vivía en una habitación superior del prostíbulo, les descontaba a las chicas los "costos" sus “ganancias” y les pagaba.
En cuanto a Ibelli, quien ya había sido absuelto en otro juicio por otro caso de trata de personas, los jueces consideraron que tanto el local nocturno como los bungalows son de propiedad de los tres hijos del ahora condenado, quienes además le otorgaron poder amplio de administración a su padre. Durante la audiencia oral del 9 de marzo, la defensa planteó que se le debía descontar de la condena el tiempo de detención que padeció en la causa anterior en la que había sido sobreseído.
Por otra parte, afirmaron que “el contrato de locación del boliche en cuestión, del cual se encuentra probado que Ibelli era el locador y Ceballos el locatario, no lo extraña del injusto, ni permite desplazar la autoría de éste en exclusividad hacia su consorte procesal”. Según uno de los testigos que declararon en el debate oral, “fue Ibelli quien le encargó los trámites para inscribir en los organismos recaudadores el local a nombre de Ceballos dando cuenta con ello del dominio acerca del establecimiento de ese negocio conjunto que encaraban”.
Asimismo, el Tribunal consideró que las víctimas, oriundas de las provincias de Santa Fe y Córdoba, vivían en los bungalows y que por ellos abonaban cien pesos diarios. Las mujeres reconocieron que el encargado del lugar era Ceballos e Ibelli, el dueño.
Según otra testigo, el dueño real del boliche "Encuentros" es Ibelli, y Ceballos “hacía lo que decía Ibelli” y que “lo puso en la AFIP a Ceballos porque había estado preso y no quería tener problemas”.
Finalmente, el Tribunal consideró que “es suficientemente demostrativo del dominio conjunto de los hechos que, en el caso, ejercían ambos imputados tanto respecto del sostenimiento, regencia y administración del prostíbulo, como de la vinculación que desenvolvían respecto de las seis víctimas a quienes habían reclutado y dado acogimiento en el local para hacer ‘copas’ y ‘pases’ en los bungalows, con el provecho económico que tal comercio sexual les reportaba a ambos. Ello determina que ambos, con concierto previo del plan criminoso y división de tareas, tuvieron el codominio del suceso íntegro a través de la función y rol específico que cada uno asumió y cumplió en aquel plan”.
Allanamiento
El procedimiento se realizó el 23 de marzo de 2013. En esa oportunidad, se pudo constatar la presencia de al menos cinco mujeres en situación de vulnerabilidad, una de ellas menor de edad, y del encargado del lugar, Mario Manuel Ceballos.
De esta manera, se pudo determinar que las víctimas realizaban los denominados “pases” en los bungalows, ubicados a pocos metros del local nocturno.
En el lugar, existía un gran salón, en el que había instaladas dos mesas de pool, una barra de tragos con un caño para shows de baile y un altillo sobre la barra que era utilizado por Ceballos como dormitorio. En el exterior, dentro del mismo predio, se constató la existencia de siete bungalows. En varios de ellos vivían Ibelli y varios miembros de su familia.