El fiscal Federico José Iuspa, a cargo de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°17, solicitó la elevación a juicio de la investigación seguida contra un hombre acusado de participar en ocho robos cometidos bajo la modalidad de “entradera” en cinco barrios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. De acuerdo con la investigación, el imputado habría actuado junto a otras personas, cuatro de las cuales ya fueron requeridas a juicio, mientras que otras aún no fueron individualizadas.
Además, el representante del Ministerio Público Fiscal solicitó que sea juzgado por la supresión de la chapa patente trasera de un automóvil Fiat Cronos, —propiedad de su expareja y del cual contaba con autorización para conducir—, que era utilizado por el imputado para trasladarse junto a los demás integrantes de la banda, según determinó la pesquisa.
Los casos
El primero de los hechos ocurrió en la tarde del 31 de enero de 2025, en una empresa ubicada en la avenida Juan B. Justo al 5900, en el barrio porteño de Villa Santa Rita. En esa oportunidad, el imputado F.M.F. llegó en el Fiat Cronos junto a E.R.F. —respecto de quien la investigación ya fue elevada a juicio— y otros tres hombres. El acusado permaneció en el vehículo, mientras que los restantes ingresaron al establecimiento, redujeron a los empleados mediante amenazas y golpes con las armas que portaban y sustrajeron 3 millones de pesos pertenecientes a la empresa, además de dinero y teléfonos celulares de dos empleados. Luego, escaparon en el automóvil.
El segundo hecho ocurrió alrededor de las 17 del 18 de abril de 2025, en un departamento ubicado en Billinghurst al 1600, en el barrio de Recoleta. F.M.F. y E.R.F. llegaron junto a otros dos hombres. Mientras el primero permaneció en el automóvil, sus cómplices forzaron la puerta de servicio del departamento. Cuando la víctima llegó a su domicilio, fue sorprendida por los asaltantes, quienes la sujetaron del cuello, le taparon la boca y le preguntaron por la caja fuerte. Luego la ataron y la encerraron en el baño, mientras revisaban el inmueble y la caja de seguridad. Del lugar sustrajeron dólares, libras esterlinas, pesos, dos teléfonos celulares, dos juegos de llaves de la vivienda, tres juegos de llaves de automóviles, cuatro relojes, un antiguo espejo de mano y cinco adornos de plata.
En la madrugada del 26 de abril de 2025, la banda robó dos departamentos de un edificio ubicado en la avenida Coronel Díaz al 2100, en Recoleta. En el primero, redujeron y ataron a una pareja y sustrajeron una mochila, un reloj, dos teléfonos celulares, una computadora portátil y una billetera. Luego de golpear al hombre, se dirigieron a otro departamento del mismo edificio, unos pisos abajo, donde ataron a otra pareja y se apoderaron de dos computadoras portátiles, una tablet, un teléfono celular, tres documentos y 8 millones de pesos, que transfirieron desde el teléfono de una de las víctimas. Por este último hecho fue identificado D.B., quien ya fue requerido a juicio.
El 26 de mayo de 2025, en horas de la tarde, se produjo otro de los robos, en un edificio ubicado en la calle Paraná al 1100, también en Recoleta. E.R.F., A.A.B.R. y R.O.B. —quienes se encuentran en instancia de debate— ingresaron al edificio mediante una llave de acceso. Minutos después, F.M.F. se acercó a la puerta del inmueble y, mientras simulaba hablar por teléfono, tocó el timbre del departamento de la víctima. Allí se hizo pasar por un empleado del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que debía entregarle una notificación y le indicó que tenía que bajar.
El relevamiento de las cámaras de seguridad realizado por la fiscalía y los testimonios de algunas de las víctimas permitieron identificar el vehículo en el que se desplazaba la banda.
Cuando la víctima se disponía a hacerlo, fue sorprendida por los otros tres hombres, quienes la redujeron y ataron junto a su suegra. La mujer fue golpeada para que entregara más dinero y, antes de ser reducida, alcanzó a alertar a su hija sobre lo que estaba ocurriendo, quien dio aviso a la policía. F.M.F., que permanecía en la puerta del edificio, advirtió a sus cómplices sobre la llegada del personal policial y se retiró del lugar.
El 17 de julio de 2025, la banda volvió a ingresar a un departamento de la avenida Honorio Pueyrredón al 1100, en Villa Crespo. Tres hombres aprovecharon que la mujer que residía allí no se encontraba en el lugar y violentaron la puerta de acceso, mientras F.M.F. los esperaba en el automóvil, según la imputación. Sustrajeron dos cámaras profesionales de fotografía, una máquina de tatuajes, una linterna, una cadena de oro, un termo y 350.000 pesos.
El séptimo suceso tuvo lugar en la tarde del 14 de agosto de 2025, en un departamento ubicado en Julián Álvarez al 1900, en Palermo. Siempre según el requerimiento fiscal, E.R.F. y otros dos hombres ingresaron al inmueble luego de forzar la puerta y sustrajeron dólares y euros, pasaportes chilenos, documentos de identidad italianos, tarjetas bancarias y distintas joyas. F.M.F. permaneció en el automóvil, en función de “campana”, y alertó a sus cómplices sobre la llegada de la víctima, quien fue golpeada. El damnificado intentó perseguir a los asaltantes, pero no logró alcanzarlos, aunque logró observar que subían al Fiat Cronos.
El último hecho ocurrió en la madrugada del 16 de agosto de 2025, en un departamento de la avenida Córdoba al 800, en el barrio de Retiro. Dos hombres que llegaron en el automóvil conducido por F.M.F. ingresaron a la vivienda, maniataron a una familia integrada por cinco personas y sustrajeron un teléfono celular, un anillo, tarjetas bancarias, una planchita para el cabello y un documento.
El secuestro del automóvil y la falsa denuncia de robo
El relevamiento de las cámaras de seguridad realizado por la fiscalía y los testimonios de algunas de las víctimas permitieron identificar el vehículo en el que se desplazaba la banda. El Fiat Cronos se encontraba registrado a nombre una mujer, identificada como F.A.A., quien había autorizado a su expareja, F.M.F., a conducirlo.
El 18 de agosto de 2025, personal de la División Investigaciones Comunales 15 interceptó el vehículo e identificó a F.M.F. Como el automóvil circulaba sin la chapa patente trasera, fue trasladado a la playa municipal de la Comisaría Vecinal 15-B de la Policía de la Ciudad.
Dos días después, el 20 de agosto, F.A.A. denunció la falta de la chapa patente trasera del vehículo. Sin embargo, la investigación determinó que se trataba de una denuncia falsa, por lo que la mujer fue procesada.
La fiscalía estableció la intervención de F.M.F. en los hechos investigados, a partir de que era la persona autorizada para conducir el Fiat Cronos —propiedad de su expareja— en el que los ladrones llegaban y escapaban de los lugares de los robos.
Por otra parte, la fiscalía también imputó a F.M.F. por haber suprimido, junto con su expareja, la chapa patente trasera del Fiat Cronos, “con la finalidad de impedir o dificultar la individualización del rodado y facilitar su utilización en la comisión de los diversos hechos delictivos anteriormente descriptos”.
De acuerdo con el requerimiento fiscal, esta conducta se habría desarrollado desde una fecha que no pudo determinarse con precisión, aunque, al menos, desde el 31 de enero de 2025, cuando el automóvil ya circulaba sin la chapa patente trasera y fue utilizado en el primero de los hechos investigados. La situación se mantuvo hasta el 18 de agosto de 2025, cuando el vehículo fue secuestrado y se labró el acta de infracción correspondiente.
La decisión adoptada respecto de F.M.F. y F.A.A. fue confirmada por la Sala de Feria “A” el 23 de julio pasado.
A juicio
El cotejo de las imágenes registradas por las cámaras de seguridad del Centro de Monitoreo Urbano (CMU) de la Policía de la Ciudad y el análisis del impacto en las antenas de telefonía de los teléfonos utilizados por los implicados permitieron identificar el vehículo y avanzar en la individualización de parte de los integrantes de la banda.
En ese contexto, la fiscalía estableció la intervención de F.M.F. en los hechos investigados, a partir de que era la persona autorizada para conducir el Fiat Cronos —propiedad de su expareja— en el que los ladrones llegaban y escapaban de los lugares de los robos. Además, en algunos de los episodios habría cumplido funciones de “campana”, para advertir a sus cómplices sobre la llegada de las víctimas o de personal policial.
Por estos motivos, el fiscal Iuspa le solicitó al juez Alejandro Héctor Ferro, a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°36, que eleve a juicio las actuaciones respecto de F.M.F. y lo acusó como coautor de los delitos de robo agravado por su comisión con un arma cuya aptitud para el disparo no puede tenerse por acreditada, por el primero de los hechos; robo en poblado y en banda reiterado en siete oportunidades, por los restantes episodios; y supresión de la numeración de un objeto registrado de acuerdo con la ley.