15 de septiembre de 2019
15 de septiembre de 2019 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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El acusado trabaja en el Instituto de la Vivienda de la Ciudad de Buenos Aires
Pidieron siete años y medio de prisión para un hombre al que le secuestraron 53 kilos de marihuana en su casa
El fiscal general Diego Luciani lo encontró culpable de la tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, en concurso real con la tenencia ilegítima de dos armas de guerra. El Tribunal Oral Federal N°3 dará el veredicto el martes próximo.

El fiscal general Diego Luciani solicitó hoy que un hombre al que le secuestraron más de 50 kilos de marihuana en su domicilio del barrio porteño de Constitución sea condenado a siete años y medio de prisión por el delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, en concurso real con el delito de tenencia ilegítima de dos armas de guerra. El pedido del representante del Ministerio Público en su alegato ante el Tribunal Oral Federal N°3 se produjo en el marco del juicio que comenzó ayer, cuando declararon 11 testigos.

Tras analizar las pruebas y las declaraciones testimoniales, el titular de la Fiscalía General N°1 consideró acreditada la materialidad del hecho y la responsabilidad del imputado Miguel Sebastián Villalba, a quien describió como "un eslabón en la cadena del narcotráfico".

Los hechos

El 14 de enero del año pasado, en el domicilio de Villalba -ubicado en la Avenida Entre Ríos del barrio de Constitución- efectivos de la Comisaría 28ª secuestró 65 envoltorios en forma de ladrillos por más de 50 kilos de marihuana, junto a otras bolsas con casi dos kilos más. Además, se encontraron un revolver “Smith & Wesson” calibre 38 especial descargado y una escopeta doble caño “Alsacia Met SCA – Safari”, con dos cartuchos. También, había una balanza y siete teléfonos celulares. El imputado adujo que estaba de vacaciones en San Bernardo.

Pero antes, alrededor de las 7 de la mañana, tres personas se habían presentado ante el encargado del edificio haciéndose pasar por policías y con una falsa orden de allanamiento que los habilitaba a ingresar en el domicilio de Villalba; además, refirieron que sabían que estaba “en la costa” y que en el lugar había drogas y dinero, motivos por los que los dejó pasar. El hombre declaró en el juicio que vio como tomaban paquetes de un armario de la cocina y los cargaban en mochilas. Al retirarse, le dijeron que en “10 o 15 minutos” iba a venir “un juez federal”. El encargado del edificio, atemorizado, llamó al 911 refiriendo que lo sucedido le pareció extraño. Al llegar al lugar, el personal de la comisaría encontró los 65 paquetes y las armas en el dormitorio.

El imputado se negó a brindar declaración indagatoria en el debate. En la etapa de instrucción, sin embargo, justificó los mensajes intercambiados por teléfono con otras personas con actividades paralelas a su trabajo como empleado del Instituto de la Vivienda de la Ciudad de Buenos Aires: dijo que comercializaba zapatillas, que le vendía espuma de carnaval al corso de San Telmo y que le prestó dinero a compañeros de trabajo. En su agenda de teléfonos los contactos se conformaban por un nombre de pila seguido de un barrio, por ejemplo “Telmo”, “Belgrano”, “Congreso”, “Barracas”, lo que facilitaría la identificación de los compradores y la distribución de las sustancias.

Luciani señaló que las personas que ingresaron al departamento sabían que en el lugar había droga y armas, a tal punto que en la orden de allanamiento falsa se consignó el domicilio correcto, que allí vivía el imputado con su novia y que se iba a proceder al secuestro de la sustancia, dinero en efectivo y armas; allí se indicaba también que se trataba de un depósito de drogas ilícitas para ser comerciadas. "Dejó el material en la casa listo y fraccionado y alguien se enteró", concluyó. Al evaluar el monto de la pena, el fiscal general consideró como agravantes la cantidad de marihuana secuestrada y las armas, que el imputado no estaba autorizado a portar; como atenuante encontró que no tiene antecedentes. Por su parte, la defensa instó a la absolución de Villalba.

Testimonios

Durante la audiencia celebrada ayer ante el Tribunal Oral Federal N°3 -integrado por Miguel Pons, Fernando Ramírez y Jorge Humberto Gettas-, declararon 11 testigos, entre los que estaban los policías que encontraron la marihuana y las armas, los que detuvieron a Villalba en las inmediaciones de su domicilio -que volvió ese día de la ciudad balnearia-, quienes presenciaron esos procedimientos, el portero, una vecina y familiares y amigos del acusado.

La mayoría de los testimonios fue breve. El más extenso fue el del encargado del edificio, que además de describir el suceso en el que ingresaron las personas no identificadas -que lo dejó muy atemorizado, según describió-, contó que una vez que se habían ido llamó al celular de Villalba para contarle lo sucedido. Ante las preguntas de Luciani y las precisiones requeridas por los magistrados, expresó que en esa conversación le dijo “vinieron amigos tuyos”; al respecto, agregó que suponía “que son de la misma barra”, en referencia a la hinchada del club San Telmo, que Villalba frecuentaba junto a su amigo y también empleado del Instituto de la Vivienda Damián Magallanes.

Los magistrados darán a conocer el veredicto el martes próximo, jornada en la que el acusado tendrá la posibilidad de decir las últimas palabras ante el Tribunal.