26 de mayo de 2024
26 de mayo de 2024 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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En línea con lo solicitado por el fiscal Carlos Gimenez Bauer
Prisión perpetua para la mujer que mató a su amante y le robó dinero y celulares
Paula Romano, de 34 años, apuñaló 24 veces a Julio César Vitoria dentro de su casa del barrio de Flores, en julio de 2014, para quedarse con 20 mil pesos, una suma elevada de dólares y dos teléfonos móviles. Ambos se conocían desde 2003.

El Tribunal Oral en lo Criminal Nº10 condenó a prisión perpetua a una mujer que mató a su amante y le robó dinero y dos celulares. Paula Romano fue condenada por los delitos de “homicidio criminis causa cometido alevosamente” y “robo con armas”. El fiscal de juicio Carlos Giménez Bauer había pedido la misma pena por esa calificación. La instrucción estuvo a cargo de la fiscal Silvana Russi.

Los jueces tuvieron por acreditado que el 29 de julio de 2014 Romano apuñaló a Julio César Vitoria 24 veces en diferentes zonas de su cuerpo. Siete puñaladas fueron en la zona de los pulmones. El ataque se dio dentro de la casa de la víctima, sobre la calle Bacacay en el barrio de Flores entre las 20:48 y las 21:16. Luego, le robó aproximadamente 20 mil pesos, una elevada suma de dólares y dos celulares.

Los fundamentos del fallo se conocerán el próximo 6 de abril. Las querellas que representan a los hijos de la víctima también habían solicitado prisión perpetua para Romano, aunque el abogado del hijo mayor de Vitoria acusó, además, por homicidio agravado por haber mantenido una relación de pareja. La defensa, por su parte, planteó la inimputabilidad de la mujer de 34 años o, subsidiariamente, que se catalogara el caso como “emoción violenta”.

“Se aprovechó de la confianza de la víctima, hubo una conducta previa, un acuerdo para reunirse”, señaló el fiscal.

El alegato fiscal

Giménez Bauer repasó los hechos y aseguró que la indagatoria de la acusada cambió el eje de las audiencias, al ubicarse en el domicilio de Bacacay. Destacó que la instrucción realizada por Russi se ocupó de reconstruir los últimos momentos de la víctima, sus vínculos y las características de su vida privada para que se entendiera lo que había ocurrido y para ubicar a Romano en la casa de Vitoria aquella noche.

La acusada había conocido a su amante en 2003, cuando comenzó a trabajar para él en un bar de Palermo. Meses después, comenzaron una relación que se prolongó a lo largo de 11 años, con algunas interrupciones. “Ambos tenían un interés recíproco en la relación: uno económico por parte de Romano y otro más íntimo de Vitoria”. Recalcó que tanto los familiares del hombre como sus amigos y sus empleados estaban al tanto de la relación que mantenía.

Luego, el fiscal explicó el manejo de dinero que hacía habitualmente el hombre: iba a una de las heladerías que tenía, juntaba la recaudación y, en una bolsa de plástico o en la mochila, llevaba el dinero. Los traslados los hacían en tren, desde Moreno hasta Flores. “Era una persona desconfiada; no entraba cualquiera a su casa pero, a la vez, no ocultaba el dinero a su círculo cercano”, señaló. “La única mujer que entraba era Paulita, que en 11 años tuvo tiempo más que suficiente para saber cómo se manejaba la víctima”, aseguró.

Romano en su indagatoria dijo que había llevado una corbata para atarlo pero aseguró que no lo había hecho aunque luego manifestó no acordarse de lo ocurrido. “La víctima apareció con una soga en el cuello y una herida; claro que Romano lo ató y lo hizo porque fue funcional a su plan”, puntualizó. Detalló los mensajes de “whatsapp” donde la mujer le decía a Vitoria “que se deje atar”.

En esa misma línea, hizo hincapié en un mensaje en particular que Romano le envío a su marido unas horas después del crimen: “No sé si reírme o llorar!!! Les podemos dar todo a nuestras hijas!!!”. El día anterior al homicidio, ante la cancelación del encuentro por parte de Vitoria, le había avisado a su pareja que tenía una mala noticia y que la cena se había suspendido. “¿De qué tenía que reírse, de qué cena hablaba?¿Por qué hablar en código?”, se preguntó el fiscal.

Agregó que luego del crimen el estilo de vida de Romano cambió. Ejemplificó con varios mensajes, previos y posteriores al asesinato de Vitoria. En los primeros, hablaba de que no le alcanzaba el dinero para hacer las compras o para pagar los servicios mientras que en los segundos afirmaba que quería ir a ver a un conductor infantil “en la primera fila del teatro” y le preguntaba al marido si se podía “hacerse las lolas”.

Por último, recordó otros dos mensajes: uno en el que hablaba de desbloquear celulares y otro en que refería “no sentirse segura” con los aparatos.

El fiscal descartó la posibilidad de que la mujer fuera inimputable y expuso sobre los informes psicológicos y psiquiátricos que hay en el expediente. El informe del Programa Interministerial de Salud Mental Argentino (PRISMA) estableció que Romano pudo comprender la criminalidad de sus actos y dirigir sus acciones al momento del hecho. Por otra parte, cuestionó a la defensa por lo que consideró como un intento de instalar que fue el hijo de Vitoria quién intervino en el crimen por un móvil económico.

“Se aprovechó de la confianza de la víctima, hubo una conducta previa, un acuerdo para reunirse”, reafirmó Giménez Bauer, y agregó: “la alevosía quedó demostrada en el accionar que tuvo al llevar a Vitoria a un estado de indefensión”. Recalcó que cometió el asesinato para lograr impunidad y para facilitar la consumación del robo. “Arruinó la vida de alguien que no va estar más, que no se puede defender”, manifestó el fiscal al momento de pedir la prisión perpetua.

Las dos querellas coincidieron en el pedido de prisión perpetua del fiscal. La defensa, además, pidió que se declare la inconstitucionalidad de la pena máxima, por considerar que “atenta contra la dignidad humana” y que es una pena “cruel e inhumana”. Giménez Bauer le replicó: “en todo caso, es mucho más degradante e inhumano sesgar la vida de una persona”.