El fiscal general Juan Manuel Fernández Buzzi pidió hoy prisión perpetua para el hombre de 69 años acusado de haber prendido fuego la habitación de un hotel del barrio de Barracas donde convivían cuatro mujeres, en mayo de 2024, con el objetivo de matarlas. Como consecuencia de ese accionar, tres de ellas fallecieron y una cuarta sufrió graves quemaduras en su cuerpo.
“El crimen estuvo motivado en un sentimiento muy profundo y visceral: el odio que sentía hacía las víctimas. No solo las quemó vivas sino que lo hizo de noche, adentro de su habitación, donde convivían”, señaló el fiscal general e hizo foco en que lo que le molestaba a Justo Fernando Barrientos era que las víctimas fueran lesbianas. “Sentía claramente desprecio y aversión”, sostuvo.
Ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional (TOCC) Nº5 de la Capital Federal, el representante del MPF solicitó que el hombre sea condenado por el delito de homicidio agravado por haberse cometido mediando violencia de género, por odio a la orientación sexual, por ensañamiento y por la utilización de un medio idóneo para crear un peligro común, consumado respecto de tres personas y en grado de tentativa respecto de la cuarta damnificada.
Antes de la exposición de la fiscalía, la querella de la Defensoría Pública de Víctima (que representa a los familiares de Pamela Cobbas y Roxana Figueroa); la abogada Luciana Sánchez (en representación de Sofía Castro Riglos) y la querella encarada por la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (que representa a la familia de Andrea Amarante) pidieron también prisión perpetua para el acusado.
De acuerdo a lo que informó el tribunal, integrado por los jueces Adrián Pérez Lance, Juan Manuel Grangeat y Cinthia Oberlander, el debate continuará el próximo 11 de noviembre con la exposición de la defensa de Barrientos.

El tribunal de juicio está conformado por la jueza Cinthia Oberlander y los magistrados Adrián Pérez Lance y Juan Manuel Grangeat. Foto de archivo: Matías Pellón / Fiscales.gob.ar
La habitación, el lugar del crimen
Según expuso el fiscal, el homicidio de Pamela, Mercedes y Andrea y el intento de asesinato de Sofía se dio en un contexto previo de violencia de género y motivado por el odio que sentía el acusado a la orientación sexual de las cuatro mujeres.
Por ello es que la noche del 5 de mayo de 2024, el hombre arrojó una sustancia combustible dentro de la habitación donde se encontraban las víctimas, dentro del hotel ubicado sobre la calle Olavarría al 1600. Además, señaló que Barrientos apuntó hacia el colchón donde las cuatro se encontraban descansando y que, cuando una de ellas intentó salir del cuarto ante la rapidez con la que se propagaba el fuego, el acusado la agredió y empujó para que no pudiera escapar.
De acuerdo con lo expuesto durante el debate, las cuatro mujeres sufrieron quemaduras críticas. Pamela Cobbas falleció el 6 de mayo y Mercedes Figueroa, el 8 de ese mes. Sus autopsias revelaron que sufrieron quemaduras críticas en el 90% de sus cuerpos, lo que resultaba incompatible con la vida. Andrea Amarante murió el 12 de mayo como consecuencia de la misma especie de quemaduras en el 75% de su cuerpo. Por su parte, Sofía Castro Riglos tuvo quemaduras que afectaron un 3% de su cuerpo —localizadas en sus brazos, manos y rostro— y permaneció internada hasta el 3 de junio de 2024.
“El motivo del crimen fue el odio. No fue un homicidio cualquiera: las prendió fuego de una manera deliberada, con el objetivo de quemarlas vivas, de que sufrieran y agonizaran”, resaltó el representante del MPF.
En el alegato, el titular de la Fiscalía General N°5 ante los Tribunales Orales en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal mencionó tanto los testimonios de otros vecinos del hotel como los informes que realizaron los peritos de la Policía de la Ciudad, los bomberos y la Policía Federal al respecto de cómo se originó el incendio y la claridad con la que afirmaron que se trató de una situación intencional.
En esa línea, mencionó que se halló un balde que, de acuerdo a los testimonios de los bomberos, tenía olor a alcohol y que, por los signos que presentaba, podría haberse utilizado para encender la sustancia combustible que luego fue volcada sobre las víctimas.
“La persona que deliberadamente arrojó esta sustancia y generó el incendió que provocó la muerte de las víctimas y las heridas de la otra mujer fue el acusado, lo que quedó evidenciado a través de elementos claros, plurales y contundentes”, recalcó el fiscal Fernández Buzzi.
Tras esto, repasó el testimonio de la única sobreviviente que, si bien no estuvo en condiciones de declarar durante el juicio, fue incorporado a través de una serie de actas y a partir de los dichos de dos testigos que pudieron hablar con ella luego de lo sucedido. Allí, la damnificada les relató que un señor “alto, delgado y canoso” les había tirado “algo incendiado” dentro de la habitación y que se trataba de alguien que “las molestaba”.

El acusado Barrientos se toma la cabeza durante el alegato del fiscal general Fernández Buzzi. Foto: captura de pantalla durante la audiencia
Por otro lado, el fiscal general recordó que hubo varios vecinos que vieron a Barrientos en el lugar de los hechos y que observaron cómo huyó hacia la terraza del hotel, donde fue encontrado por los bomberos que acudieron al lugar para apagar el incendio.
En ese momento, citó lo dicho por el imputado durante su indagatoria, en la que mencionó que discutía con las víctimas, que “algo pasó” y que después “perdió la cabeza”. La fiscalía consideró que su relato fue “confuso y mendaz” y que había huecos en su narrativa debido a que no podía explicar lo sucedido
A ello le agregó que Barrientos tuvo lesiones en el rostro y el cuerpo y que, de acuerdo con lo señalado por una testigo, tenía olor a alcohol. “Todo ello junto con la actitud posterior al hecho demuestra que inició el fuego”, marcó.
Odio a la identidad de género y violencia
“Barrientos tenía la voluntad de que ocurrieran las muertes de las mujeres. El incendio fue un medio para matarlas”, afirmó el fiscal general y explicó el contexto en el que se dio el ataque. A su vez, recordó que varios de los vecinos tenían prejuicios hacia las víctimas y las discriminaban.
Repasó nuevamente los testimonios que se brindaron en el juicio y que daban cuenta de la forma en que el acusado se dirigía a las víctimas, al calificarlas de “tortilleras” y que “no las podía ni ver”, de acuerdo a las charlas que mantenía con otros inquilinos del lugar.
Ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº5 de la Capital Federal, el representante del MPF solicitó que el hombre sea condenado por el delito de homicidio agravado por haberse cometido mediado violencia de género, por odio a la orientación sexual, por ensañamiento y por la utilización de un medio idóneo para crear un peligro común, consumado respecto de tres personas y en grado de tentativa respecto de la cuarta damnificada.
“Había una comunión, un compartir esas ideas discriminatorias”, calificó el fiscal Fernández Buzzi y aseveró que el imputado llevó adelante acciones para hostigarla, molestarlas y asediarla debido a que sentía “aversión” por las cuatro víctimas.
“Vivían acosadas y discriminadas por Barrientos por ser lesbianas y por ser mujeres”, afirmó y aseguró que el hombre aprovechó la vulnerabilidad y precariedad en la que vivían las damnificadas para perpetrar el ataque. “Él se creía superior, se permitía discriminar y despreciar a estas mujeres porque no cumplían con el estereotipo que la sociedad les asigna”, agregó.
Además, consideró que todo ello demostraba también el odio y el desprecio que sentía por la condición sexual de las víctimas. “Asumirse con lesbianas y vivir juntas era algo que molestaba a quienes censuraban esa forma de ser”, indicó.
“El motivo del crimen fue el odio. No fue un homicidio cualquiera: las prendió fuego de una manera deliberada, con el objetivo de quemarlas vivas, de que sufrieran y agonizaran”, resaltó.
Ensañamiento
Además de explicar la gravedad del incendio provocado por Barrientos y que puso en peligro la integridad física de todos los habitantes del hotel, el fiscal Fernández Buzzi indicó que el homicidio de las tres mujeres y el intento de asesinato de la cuarta víctima estaban agravados por la saña con la que se llevó adelante el hecho.
“El medio elegido fue especialmente cruel. Eligió general un sufrimiento horrible, que murieran luego de arder en el fuego”, describió y agregó que había, por parte del imputado, “una intención de que sufran”. Hacia el final de su exposición, descartó cualquier tipo de justificación e hizo foco en que Barrientos fue plenamente consciente de lo que hizo.
Para el fiscal, la “enorme gravedad del caso” no se dio únicamente por la modalidad y la cantidad de damnificadas. “No solo atentó contra las víctimas sino que este crimen expresa lo peor de la interacción social: el sexismo, la intolerancia, la discriminación y el odio”, concluyó al momento de pedir la pena de prisión perpetua.