09 de agosto de 2022
09 de agosto de 2022 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Se lo acusa de estafa, amenazas coactivas, hurto y daño
La Fiscalía se opuso al pedido de probation de Javier Bazterrica
El fiscal Oscar Ciruzzi sostuvo que el episodio donde el imputado amenazó a una de las víctimas (su ex pareja) no admite la concesión de la suspensión de juicio a prueba, de acuerdo a lo establecido en la “Convención de Belem do Para”.

Ante el juez Gustavo Valle, el fiscal Oscar Ciruzzi se opuso al pedido de suspensión de juicio a prueba de Javier Bazterrica, acusado de estafa reiterada en cinco ocasiones; hurto agravado; amenazas coactivas y daño. El imputado ofreció una reparación monetaria y la realización de tareas comunitarias. Participaron de la audiencia tres de las cinco damnificadas. Adriana Mendoza es querellante y anticipó su rechazo a la solicitud de probation.

El primer hecho que se le imputa ocurrió entre mayo y junio de 2009. Bazterrica se ganó la confianza de una mujer, a quién le dijo que era el dueño de la Clínica Bazterrica y jugador de polo con “un alto nivel adquisitivo”. Aprovechándose de ese vínculo, intercambió varios mails y mensajes de texto donde le ofreció el alquiler de dos departamentos.

A la mujer le interesó uno de los departamentos, por lo que fue con su padre a reunirse con el imputado y le dio 3000 pesos en concepto de primer mes y depósito. Luego, fueron hasta una inmobiliaria donde redactaron y firmaron un contrato. En ese momento, le dio los números de teléfono del estudio que se encargaba de la operación y de un abogado.

La damnificada llamó varias veces a estas dos personas pero nunca pudo comunicarse, por lo que le envío a Bazterrica un mensaje. Éste le contestó: “ahora me comunico y digo que te llamen”. Nunca más pudo hablar con él y cuando se dirigió al departamento alquilado, se dio cuenta que no existía.

Según el requerimiento realizado por el fiscal Carlos Velarde, entre fines de 2011 y principios de 2012, Bazterrica mantuvo durante cinco meses un relación amorosa con una mujer, a quién le dijo que se llamaba Máximo Blaquier. Convivieron durante los últimos tres meses, hasta que rompieron su vínculo, a comienzos de marzo de 2012. El 3 de marzo, el acusado se retiró de la vivienda de su ex pareja y dejó una valija. Tres días después utilizó una llave para ingresar a la casa y llevarse otros elementos.

A partir de esto, la mujer cambió la cerradura, le pidió al acusado que le devolviera las llaves y que retirara las cosas que quedaban allí. A partir de ese momento, comenzó a recibir mensajes de tenor amenazante. También, intercambiaron mails dónde él le espetó: “te voy a hacer mierda con la justicia”.  Además, por la relación sentimental y de convivencia que los unía, Bazterrica logró que su pareja le entregara 8300 pesos, una consola de videojuegos y un equipo de audio, que nunca fueron devueltos. Además, le robó un dvd y la convenció de que le entregara 3000 pesos para que los invirtiera en la Bolsa de Valores, donde él dijo trabajar.

El 18 de mayo, el acusado le envío otro mail: “te queda poco, le conté a todos (…); ahora si te hago mierda”. En otro párrafo, la amenazó: “agarrate y salí del país porque te hago mierda, estamos más cerca de lo que pensas sorete vas en cana y encima te cagan a trompadas así que mejor cuidate la espalda”.

En el tercer hecho, Bazterrica se presentó como Máximo Javier Mac Fux, un persona de “alto poder adquisitivo”. Se conocieron con la damnificada vía “Facebook” y se encontraron en el local bailable “Esperanto”, donde le aseguró que estaba con guardaespaldas porque era “el nieto de Fortabat”. Luego de esa salida, la relación continuó al punto tal que la mujer le presentó a sus hijos y hasta permitió que el acusado conviviera un tiempo.

Para esa época fue que Bazterrica le pidió a su pareja que le prestara 20 mil pesos para abrir un gimnasio. La mujer se los dio pero nunca le fueron devueltos. Finalmente, averiguó que el hombre le había dado un nombre falso.

Entre diciembre de 2012 y enero de 2013, conoció Bazterrica a la cuarta víctima. A ella le contó que le gustaba jugar al polo, que era economista y que su familia vivía en Inglaterra y en Argentina. Aprovechándose de este vínculo, logró que la mujer le ofreciera quedarse a vivir en su casa mientras él buscaba departamento.

En ese momento, la víctima le alquilaba una habitación a una extranjera que le pagaba en dólares. Al necesitar cambio en pesos argentinos, Bazterrica se ofreció a hacerlo. Puso como excusa que conseguía un buen precio pero, con el transcurso de los días, el hombre fue poniéndole diferentes excusas para no entregarle el dinero.

Por último, se le imputa haberse aprovechado de la relación de pareja que mantenía con Adriana Mendoza y engañarla haciéndole creer que iba a invertir los 5000 dólares que le diera en una operación bursátil para hacerla ganar más dinero. En esta ocasión, Bazterrica se había presentado como Máximo Nazar Anchorena.

A pesar de que pasaron los días y la mujer comenzó a reclamar su inversión, el acusado no le dio respuestas concretas hasta que dos semanas después le dijo que no le devolvería el dinero. También, se le imputa haberle ocasionado daños en el parabrisas del auto de Mendoza mientras la mujer manejaba. La situación se generó en el medio de una discusión dentro del vehículo, cuando Bazterrica se puso violento y golpeó el parabrisas y luego a ella en el pecho. Cuando la mujer quiso bajarse, el imputado la agarró del cabello para que continuara manejando.

El fiscal Ciruzzi manifestó que la Convención de Belém Do Para no da lugar para que situaciones de violencia como las que vivió una de las víctimas puedan resolverse por probation.

El pedido de probation

Los abogados de Bazterrica ofrecieron una reparación para las víctimas: 5421,76 pesos para la primera; 17214 pesos para la segunda; 42.650,47 para la tercera; 600 dólares para la cuarta y 5000 dólares para Mendoza; a pagar en 18 cuotas. Sostuvieron, además, que el acusado se comprometía a realizar tareas comunitarias en cualquier sede de Cáritas cercana a su domicilio, en Monte Grande.

La querella que representa a Mendoza se opuso al pedido, no sólo por el monto de la reparación sino por los episodios violentos vividos. “Me parece una cachetada más”, afirmó la mujer. Otras dos víctimas también hablaron ante el juez y manifestaron que ese monto no las satisfacía, aunque quedaron en comunicarse con el Tribunal en los próximos cinco días para dar una respuesta definitiva.

A su turno, el fiscal Ciruzzi también se opuso a la concesión del juicio a prueba. Manifestó que la Convención de Belém Do Para no da lugar para que situaciones de violencia como las que vivió una de las víctimas puedan resolverse por probation. “Esto debe resolverse en un juicio, lo dice también el fallo 'Góngora' de la Corte Suprema”, indicó. El fallo en cuestión señala que la suspensión de juicio a prueba es incompatible con la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer.